Marcha de este jueves exigirá aumento al salario mínimo en San Diego

Se espera la participación de cientos de personas en la tradicional protesta del 1 de mayo

San Diego

Es imposible que una familia pueda vivir con el salario mínimo actual, así lo exclamaron trabajadores de escasos recursos durante la tradicional marcha del 1 de mayo que se realizó en San Diego.

El movimiento nacional que se realiza cada año por el Día Internacional del Trabajo, reunió a unas 300 personas en la frontera quienes pese a las altas temperaturas registradas en la región, salieron a las calles para exigir mejores condiciones laborales además de un aumento al salario mínimo.

El Cabildo de la ciudad analiza el incrementar el salario de 8 a 13.09 dólares por hora en un lapso de tres años, para ayudar a la clase trabajadora, además de impulsar la economía local.

La activista Adriana Jasso, del Comité de Amigos Americanos, indicó que las condiciones actuales impiden a familias, en su mayoría inmigrantes, vivir de manera digna.

"San Diego es una de las ciudades más caras en la nación, frente a un salario mínimo que aunque ha habido pequeños aumentos realmente queda corto. Sabemos de familias, miembros de las comunidades que se ven en las necesidades de trabajar dos o inclusive tres trabajos para poder proveer lo básico", mencionó.

Ejemplo de ello, Stephanie Meraz, de 21 años, se vio obligada a irse a vivir con su madre a Tijuana, ya que ni con dos empleos le es posible pagar renta y servicios básicos en su ciudad.

Su vida cambió radicalmente y ahora todos los días debe levantarse a temprana hora para cruzar la frontera, ir a la escuela y atender dos trabajos, con los que ayuda a su madre, quien está incapacitada.

"Yo tuve que irme de aquí de San Diego porque no podía pagar la renta que es de 900 dólares por una recámara, y tener que irme a Tijuana para poder pagar mis clases, renta y gasolina, no es justo y no soy la única, muchos nos vemos obligados a vivir de esta forma", refirió.

Por su parte, Sandra Galindo, madre de tres hijos, dedicada al cuidado de personas, señala que es momento de que la comunidad participe y haga que su voz se escuche, ya que merecen que su trabajo sea reconocido y que les permita vivir con tranquilidad.

"La gente debe de mandar, seguimos por inercia, en lugar de pararnos de luchar y demandar mejores salarios, porque a fin de cuentas la razón por la que San Diego es tan bonito es por nuestro trabajo, por el trabajo de personas de escasos recursos que ganan ocho dólares la hora", mencionó.

El próximo mes, un comité evaluará la posibilidad de que sea el Cabildo quien decida si se incrementa el salario mínimo sin necesidad de que el tema sea llevado a las urnas durante las elecciones de noviembre.