La porra que innovó en el Maratón Lala

La familia Ayup, originaria de Matamoros, Coahuila, participó en el concurso de porras y sentaron un precedente con la campaña "No los Cuelgues", que marcó la energía y unión.

Torreón, Coahuila

En la pasada edición del Maratón Internacional Lala, celebrada el domingo 1 de marzo, el kilómetro 22.5 estuvo marcado por la energía y unión de una familia de tradición en La Laguna, que de una buena idea hizo todo un acontecimiento que sentó un precedente importante dentro de esta justa deportiva.

‘No los cuelgues’, es que como deportistas no se deben dejar vencer, sino tener la satisfacción de competir, aunque no se gane, pero nunca darse por vencidos.

La familia Ayup, originaria de Matamoros, Coahuila, participó en el concurso de porras, siendo uno de los 52 grupos registrados para disputar los premios de 7, 8 y 10 mil pesos a los tres mejores grupos de animación.

La idea nació de Ernesto y José Domínguez Nava, en diciembre Ernesto padeció de un mal que puso en riesgo su vida, gracias a Dios se repuso, pero pasó por días complicados.

En su recuperación, fue dando forma a la idea que tiempo atrás estaba trabajando, de conseguir calzado deportivo en buen estado para repartirlo entre niños, jóvenes y adultos de escasos recursos como instituciones de beneficencia, con los internos del CERESO o sus familias.

Para él fue un duro golpe no poder correr la edición 2015 del Maratón Lala, siendo que había participado en otras, así que ideó la forma de poder tomar parte, aunque no fuera a correr.

Así nació la idea de hacer una porra, pero una diferente, que no sólo hiciera ruido, así que empezó a unir a la familia, primero fueron José Alberto y demás primos de su edad.

Esto motivó a que cinco miembros de la familia Ayup se animaran a correr los 42 kilómetros. Fue un reto al deporte, invitaron a sus papás para unirse y hacer la porra con varios fines, uno de ellos fue colectar una gran cantidad de zapatos para donarlos a instituciones donde les sirviera.

Edgardo Ayup explicó que no fue juntar zapatos sólo por juntar, sino hacerlo con orden, clasificados para sacar un listado sobre las necesidades específicas.

“Afortunadamente se generó la campaña que denominamos ‘No los cuelgues’, la cual conlleva varios significados. En imágenes mostradas con la porra, había dos pares de zapatos colgados, un par en color rosa que, es el color que se utiliza en las campañas contra el cáncer.

Eso se debió a que hubo tres casos de esta enfermedad presentes en la familia, que gracias a Dios fueron bien librados, así el mensaje era no colgar los tenis, es decir, que no se venza, que no gane la enfermedad. El azul es el color de la salud, así que es una lucha contra el cáncer y por la salud”.

Otro significado de ‘No los cuelgues’, es que como deportistas no se deben dejar vencer, sino tener la satisfacción de competir, aunque no se gane, pero nunca darse por vencidos.

Otro propósito era ganar el primer lugar, así que estando organizados trabajaron para eso, con la finalidad además de obtener un ingreso, ya que dentro de la familia Ayup se tiene una asociación civil fundada en febrero de 2011, la cual tiene tres años con una escuela de básquetbol en Matamoros.

Nació con curso de verano y luego se optó por dar clases todo el año de manera formal, donde se respetan los periodos vacacionales, como cualquier escuela.

Ahí se enseña a 80 niños entre 6 y 14 años, “hemos querido ir creciendo, gracias a Dios crecemos, iniciamos con 20 ahora hay 80 y es constante, se les toma lista, se les da la seriedad de una escuela para que el niño sienta una disciplina dentro del deporte y alejarlos del vicio de Internet, computadora, juegos de televisión, alcohol y drogas”, expuso Edgardo.

Señaló también que la Asociación Ayup trajo a La Laguna a los niños Triquis, quienes han dado un impacto mundial en el básquetbol infantil, lo que generó que en septiembre pasado Sergio Ramírez Zúñiga, fundador de la comunidad, viniera a dar clínicas y se comprometió a enviar entrenadores para apoyar en la formación de los niños y jóvenes.

En febrero se logró el sueño, es el primer eslabón en la República, con tres entrenadores que vienen desde Oaxaca, así que hay que cubrir sus gastos con aportaciones de la propia familia.

El kilómetro 22.5 estuvo marcado por la energía y unión de una familia de tradición en La Laguna, que de una buena idea hizo todo un acontecimiento que sentó un precedente.

Por eso se preparó esa porra para la maratón, así que se pusieron gradas en el kilómetro 22.5 del recorrido del maratón, en Londres y Viena de la colonia San Isidro, con toldos y abastecimiento, ambientación musical, con bailes cantos y porras, una situación llamativa.

Eso permitió, además, la unidad familiar, pues ese día se unieron 150 miembros e invitados, algunos ni se conocían, pero hicieron una gran fiesta con varios fines y eso se derivó del Maratón Lala.

“La intención es mejorar el próximo año, ese es el reto, ya conseguimos el primer lugar y trataremos de que así sea también en la siguiente edición”, subrayó Ayup.