“Juicios orales darán más transparencia"

El Magistrado Jesús Sotomayor Garza tiene una vasta trayectoria en el poder judicial y en el área académica, es de una de las voces autorizadas para hablar del sistema de justicia en Coahuila.
El Magistrado Jesús Sotomayor Garza tiene una vasta trayectoria en el poder judicial.
El Magistrado Jesús Sotomayor Garza tiene una vasta trayectoria en el poder judicial. (Manuel Guadarrama)

Torreón, Coahuila

Con más de 20 libros en su haber y una larga trayectoria tanto en el poder judicial del Estado, como en la Universidad Autónoma de Coahuila, Jesús Sotomayor Garza, hoy magistrado, señala que los juicios orales permitirán una transparencia completa.

¿Licenciado, ha logrado todo en su vida?
Una gran parte. No completamente porque siempre hay que estar anhelando, ambicionando más, en el buen sentido.

¿Qué le falta por lograr?
Pienso que todavía podemos dar mucho en la docencia, en lo correspondiente al academismo, en los libros que estamos editando continuamente.

Ya llegó hasta magistrado inamovible. ¿Cómo es eso?
No precisamente inamovible, aunque la Suprema Corte de Justicia dice que si un juez o un magistrado dura un período y un día del otro período o régimen ya es inamovible.

Nosotros tenemos un nombramiento por 15 años que se expidió en 2008. Ahorita tenemos seis años todos los magistrados.

¿Y como inamovible puede hacer lo que quiera?

"En el poder judicial fui actuario, defensor de oficio, juez mixto, juez de primera instancia, magistrado unitario. En la Universidad Autónoma de Coahuila únicamente me faltó ser rector… o me falta”.


Claro que no. Nuestros actos, nuestras resoluciones tienen un recurso que se llama juicio de amparo. Si un justiciable no está de acuerdo con una resolución tiene el derecho de recurrir a la autoridad federal para que revise el fallo que nosotros emitimos.

¿Hay justicia en Coahuila?
Definitivamente sí. Yo tengo 46 años como abogado. Inicié mi carrera en el poder judicial a los 24. He advertido todo el cambio que ha sufrido el poder judicial, desde el aspecto físico y material.

¿Los juicios orales garantizan una justicia expedita?
Sí, porque aparte de la celeridad, uno de sus principios es la publicidad, es decir cualquier persona puede acudir a presenciar un juicio, claro cumpliendo con las reglas de la sala de audiencia, como cero celulares, llaves y plumas y menos entrar armado.

Quiere decir que hay una transparencia completa, nos vamos a dar cuenta como ciudadanos de la actitud del juez, del Ministerio Público, del defensor y del propio imputado.

¿Cuándo habrá el primer juicio oral en Torreón?

Antes se tiene que construir un centro de justicia penal. Porque es un sistema caro, que requiere de mucha tecnología, aparte de lo material. Se van a construir de 10 a 15 salas de juicio oral.

El presidente del Tribunal Superior de Justicia del Estado, Gregorio Alberto Pérez Mata, nos ha dicho que Torreón va a contar con el nuevo sistema para 2015.

¿Por qué voltear ahora hacia los juicios orales?
En cátedras y pláticas sostengo que los juicios orales no son nada nuevo. Los aztecas los tenían y Benito Juárez en 1869 promulgó la Ley de Jurados. A partir de esa fecha y hasta 1931 hubo juicios orales penales en México, y eran precisamente con jurados.

Ahora el nuevo sistema, que se está implantando en todo el país, no habla de jurados, es un juez de derecho el que resuelve inocencia, culpabilidad y penalidad.

¿A la par con el nuevo sistema no hace falta preparar y capacitar a los funcionarios y combatir la corrupción, que se da desde la barandilla?
Precisamente ha sido una de las preocupaciones del presidente del Tribunal Superior de Justicia del Estado y para ese efecto ha actuado organizando cursos para los jueces y defensores públicos de toda la entidad.

La Procuraduría está haciendo lo propio con sus elementos.

¿Y qué se hace específicamente para atacar la corrupción?
En nuestro sistema judicial tenemos la Visitaduría Judicial. Estos visitadores vienen dos veces al año en visita ordinaria. Si hay un problema o algo que surja y el Consejo de la Judicatura lo considera pertinente envía un visitador para atender todo caso especial o extraordinario.

Atiende a la gente cuando hay una queja contra un funcionario y revisa cómo está funcionando el Juzgado, si hay anomalías o irregularidades, sobre todo si no están actuando dentro de los términos que la ley le señala.

Usted tiene una larga carrera en la UAdeC. ¿No le hubiera gustado ser rector?
Claro que sí. En el poder judicial fui actuario, defensor de oficio, juez mixto, juez de primera instancia, magistrado unitario. En la Universidad únicamente me faltó ser rector… o me falta.

Fui director de la Facultad de Derecho, coordinador de la Unidad Torreón. Son oportunidades para servir. En la Facultad mi lema era “Por la superación académica”.

Establecí los primeros cursos de posgrado en la región y me correspondió elevar a Leyes al rango de Facultad. Y en Coordinación inicié dos eventos que me llenan de orgullo: un comedor universitario donde por cinco pesos los alumnos almorzaban y comían, y el certamen literario Magdalena Mondragón, que ya tiene 30 años.

¿Cómo recuerda la época del porrismo?
Fue una etapa difícil para la Universidad. Nos tocaron eventos tristes, lesiones, pérdida de vidas, materiales y todo por la lucha por el poder de los que estaban en la Rectoría y los que estábamos fuera de ella.

La Facultad de Derecho siempre fue íder de muchas causas sociales y causas universitarias. Una etapa que al parecer ya nunca volverá, sobre todo porque la Universidad cumple sus fines. El actual rector, en sus programas y actuaciones, les da a todas las escuelas y facultades el mismo trato.

¿Es justo aspirar a tener un rector lagunero?
Sí, pero no precisamente por ser lagunero, sino alguien que destaque en lo académico, en lo docente, y hay muchos, lo he visto en mi larga vida como maestro. Este año cumplo 40 años en la Facultad de Derecho.

Hay muchos valores universitarios que no han tenido la oportunidad por muchos factores que inciden, pero creo que con una unidad de los universitarios laguneros pudiéramos aspirar a tener un rector de la región.

¿Usted aspiraría?
Tengo el compromiso en el poder judicial, además estoy contento con mi labor académica en la Facultad de Derecho, principalmente, y también en la Universidad Iberoamericana, Universidad Autónoma del Noreste, en la Universidad Autónoma de La Laguna y continuamente me invitan a dar pláticas en facultades y universidades sobre temas que llaman la atención, como el divorcio incausado.

¿Como jurista ve procedente la creación del Estado de La Laguna?
La Constitución General de la República habla del procedimiento que se debe seguir para la creación de un Estado. Ya es cuestión de los legisladores y de reunir los requisitos legales.

¿Y como ciudadano lo ve viable?
Hay dos o tres organismos que pugnan por su creación. Aquí son municipios de dos estados, lo que hace un poco más difícil su realización, cada uno va a tener que manifestar su aspiración en este aspecto.

¿A qué hora escribe sus libros, dentro de su horario como magistrado o los sábados?
Recuerdo que cuando iba a presentar un libro, Juan Antonio Martínez preguntó en una de sus columnas a qué horas dictaba las sentencias. Y cuando le llevé unos libros de mi autoría al ministro Góngora Pimentel me dijo que con tantos escritos y artículos le cuestionaban, y las sentencias a qué horas.

Suena un tantito cursi, pero robándole tiempo al descanso sale uno adelante con las obras que hemos presentado hasta hora.

¿Qué obras le faltan?
Tenemos bastantes proyectos. El próximo, cuando termine de actualizar el libro de Juicios Orales, será La Historia del Poder Judicial en Coahuila.

En 2007, el presidente del Tribunal Superior de Justicia nos encomendó la historia del poder judicial en Torreón como obsequio por los 100 años de la ciudad.

Tenemos en mente libros de historia sobre Francisco Villa, como estratega y gobernante. De cada figura histórica se puede sacar una obra, sobre todo que sean libros que sirvan al estudiante.

Estoy satisfecho porque Ontología Jurídica es texto en muchas partes del país y ya va sobre su tercera edición, al igual que Introducción al Estudio del Juicio Oral Penal.

Es de gran satisfacción que a uno lo identifiquen en otras partes del país por los libros, que sirvan para los estudiantes y para la sociedad. Porque con los libros no se hace uno rico.