CRÓNICA | POR PABLO REYES

“Sí se puede tener una vida normal, sin excesos”

A sus 83 años de edad, Eloisa es de las primeras pacientes en la zona sur en haber recibido un nuevo órgano.

Eloisa Lomelí Lira ha vivido con riñón trasplantado por más de 50 años.

Ahora lleva una vida muy estricta en cuanto a su salud.
Ahora lleva una vida muy estricta en cuanto a su salud. (Pablo Reyes)

Tampico

Hace algunas décadas los diagnósticos médicos no eran tan precisos como en la actualidad, debido a que todavía no llegaban equipos de nueva tecnología a los nosocomios de la localidad.

Aproximadamente hace 50 años, en el Hospital del Instituto Mexicano del Seguro Social que años atrás se encontraba en la Zona Centro de Tampico, diagnosticaron a Eloisa Lomelí Lira de insuficiencia renal, a causa de que tenía una infección muy grave en su riñón izquierdo.

En aquel entonces, la mujer se desempeñaba como enfermera en este mismo hospital.

Después de varios estudios, los médicos solo le pudieron decir que no se podía hacer nada, puesto que el problema ya estaba muy avanzado.

Por lo que le advirtieron que tenía por lo menos 3 meses de vida.

"Los médicos dijeron que tenía tres meses de sobrevida, yo nunca les creí, así que me puse a buscar más opciones".

Para su buena fortuna, un médico de nombre Alfredo Cisneros, regresó al IMSS de Tampico luego de pasar varios años en especialidad y capacitación en el Estado de México.

Al ver esta oportunidad, no dudo en solicitar el apoyo del trabajador de la salud, quien le practicó estudios durante una semana, con instrumentos y equipo que obtuvo durante su preparación.

Fue entonces cuando reconoció la gravedad de su estado de salud y dijo que de manera inmediata se debería someter a una operación quirúrgica para quitarle el riñón en mal estado, que prácticamente ya estaba a un 0 por ciento de funcionamiento.

Gracias a este procedimiento, el doctor Cisneros logró salvarle la vida a Eloisa Lomelí.

Ahora han pasado más de 50 años y continúa en compañía de su familia a pesar de que tenía pocas esperanzas.

La primera recomendación que se le hizo, fue no subir de peso, ya que esto forzaría el funcionamiento de su riñón sano.

En este sentido, a largo de estos años ha logrado enfrentar el padecimiento con una estricta dieta saludable.

"Muchas veces se me antojaba cualquier cosa y me tenía que frenar, porque tenían mucha grasa u otra cosa que era nociva para mi salud, las cenas de fin de año, todo tenía que ser de manera moderada, tampoco comer en la calle, todo en casa y desinfectado".

Todo comenzó desde muy pequeña, porque se le reventó el apéndice y se regó la secreción en el vientre.

Aunque limpiaron los órganos lo más que se pudo, se generó la infección renal sin que se diera cuenta.

Aunque no tiene esposo, ni hijos, Eloisa Lomelí es muy feliz y se siente orgullosa de haber superado la enfermedad, con el respaldo de sus nueve hermanos, quienes siempre estuvieron con ella durante y después de esta situación.

"Muchos que han pasado por lo mismo pueden creer que ya se les fue media vida, pero no es así, sí se puede tener una vida normal, solo hay que evitar los excesos y seguir adelante".