CRÓNICA | POR ADRIANA URIBE

“Llegaron las prendas que permitirán enfrentar el frío”

Colecta Regional de Invierno de la UAEM

La comunidad universitaria donó ropa de temporada que ayudará a sobrellevar las bajas temperaturas.

Asistieron a poblados aledaños al Nevado de Toluca.
Asistieron a poblados aledaños al Nevado de Toluca. (Iván Carmona)

Toluca

En las comunidades aledañas al volcán no se sabe de promesas meteorológicas, de los frentes fríos que ya pasaron y los que aún faltan. Ahí, a unos minutos del Nevado, el frío se siente y cala los huesos, congela las mejillas y lo único que se quiere es tener agua caliente para café, pero sobre todo, una prenda que cubra y que permita aminorar la sensación invernal.

En el país entró el frente frío 19, de 40 prometidos, y con ello la actividad humanista de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEM) se vio reflejada en la realización de su décimo tercera Colecta Regional de Invierno.

Gracias a esta, maestros, alumnos y directivos fueron convocados para donar y beneficiar a más de mil personas en extrema pobreza, con suéteres, pantalones, ropa térmica, mamelucos, cobijas e incluso algunos juguetes.

"Desde las 9:00 de la mañana, mujeres, niños y uno que otro padre de familia arribaron a la comunidad de Loma Alta".

Desde las 9:00 de la mañana, mujeres, niños y uno que otro padre de familia llegaron a la comunidad de Loma Alta, Zinacantepec, para recibir apoyos y poder enfrentar el invierno. Aunque también arribaron personas de La Joya, La Lagrima y Agua Blanca.

Durante varios minutos esperaron a los camiones rotulados con el logotipo universitario. En esos autobuses llegaron las prendas que les permitirán enfrentar las bajas temperaturas, sobre todo porque el dinero que obtienen para sus hogares -producto del trabajo de sus esposos en el campo- apenas si alcanza para comer... "pensar en comprar ropa y sobre todo chamarras, sería un lujo", dijo Doña Olga.

Voluntarios del Centro Universitario de Ecatepec, el de Tenancingo, así como de la Preparatoria 2 y 5, lo mismo que los brigadistas de Protección Civil, hicieron varias filas. En una los niños, en otra las niñas y en tres más ubicarían a las mamás, puesto que la ropa ya estaba clasificada y sólo les entregarían una bolsa.

La espera fue larga pero valió la pena porque el personal, también de Protección Civil de la UAEM, les entregaría ropa que al menos este año, y con tantas necesidades, no podrían comprar.

Muchos niños formados sin saber el motivo pero felices porque los brigadistas les habían dado ya dulces y chocolates, recibieron también su bolsa, no sin antes escuchar la recomendación de alguna mamá que les sugería decir un año más de edad para que la ropa les pudiera durar.