Llegan cenas navideñas a vecindades de Tlaquepaque

Por quinto año consecutivo el DIF municipal repartió pollo y despensas a familias en extrema pobreza
Por quinto año consecutivo el DIF municipal repartió pollo y despensas a familias en extrema pobreza
Por quinto año consecutivo el DIF municipal repartió pollo y despensas a familias en extrema pobreza (Nacho Reyes)

Guadalajara

Santa llegó temprano a vecindades de la zona centro en Tlaquepaque. Dejó los renos y abordo de un vehículo con sonido que repetía villancicos arribó a la calle Cabañas para dar su Navidad a los niños: bolos y pelotas.

Acompañado de un séquito de funcionarios, recorrió las humildes viviendas escondidas entre los largos pasillos, en una iniciativa que promueve el DIF Tlaquepaque por quinto año consecutivo, para dotar de cenas navideñas a familias en extrema pobreza.

“Vamos a entregar 500 cenas navideñas que constan de un pollo con su guarnición. Aparte vamos a entregar una despensa y una cobija a cada familia, y a los niños juguetes y dulces", indicó la presidenta del organismo asistencial, Julia Barba Mariscal.

Aún cuando se ubican en la zona centro, las carencias son muchas en estas vecindades, algunas construidas de adobes y piso de tierra, por lo que este año, con un apoyo extra obtenido de un evento se logró aumentar de 300 a 500 el número de cenas navideñas. Las cobijas y despensas son patrocinios.

La vecindad “blanca”, en el 105 de la calle Cabañas, fue la primera en ser visitada. Ahí vive María Piedad, una anciana sola que ya perdió la vista -hace dos años aun veía- y que recostada recibió al alcalde de Tlaquepaque, Ernesto Meza, y a la señora Barba Mariscal.

Lucía, recibió entusiasta estos apoyos, pero como muchos de sus vecinos, no esperará a que llegue la Nochebuena: el pollo será el almuerzo de la familia, dos mujeres solas y sus hijos.

En la vecindad del 112, María, una mujer de la tercera edad, recibió su pollo y la promesa de una cama -duerme en un catre de manta-y de un refrigerador por parte del DIF.

Entretanto los niños revolotearon alrededor de Santa Claus, le contaron de sus peticiones -que acaso no se les cumplirán- e hicieron fila para recibir sus bolos, churritos y algunas pelotas.

Hubo quienes se quedaron mirando. Pequeños vecinos de otras casas fuera de las vecindades, que no les tocaba el beneficio.