"Lavan pies" de migrantes como ejemplo de ayudar al prójimo

Como una muestra de humildad y para integrar a los migrantes a la sociedad, se realizó  este jueve el lavado de pies en la Casa del Migrante en Tijuana

Tijuana

Jonathan Gómez fue deportado hace cinco días luego de vivir más de 10 años en Orange  County, California, y durante este tiempo en Tijuana ha sido tratado como criminal hasta que se refugió en la Casa del Migrante Scalabrini.

“Soy católico y nunca había participado en lo que fue el lavado de pies, me pareció un acto de humildad y como dijo el sacerdote, tenemos que seguir luchando para que los sueños se nos logren”, manifestó.

Este jueves fue uno de los migrantes elegidos para que le lavaran los pies, como una muestra de humildad y así recordar que los deportados son parte de la sociedad aunque estén lejos de sus familias, Patrick Murphy, director de esta casa.

José Eduardo Galván, de 25 años, fue otros de los apóstoles que intentó cruzar a Estados Unidos por Mexicali, pero fue capturado por agentes de la Patrulla Fronteriza y deportado a la frontera de Tijuana.

Cuenta que viajó desde Lagos de Moreno, Jalisco, para intentar conseguir el "sueño americano", pero al verlo frutrado dice que volverá intentarlo.

“No estaba muy apegado a Dios y todo eso pero sí es algo bonito, para que diosito me ayude para brincar para allá pues, para que mis pies resistan y todo eso, esos son mis piénsamos (Sic)”

A él y otros 11 migrantes entre hombres, mujeres y niños, participaron en esta ceremonia donde se exhortó a ayudar más a los deportadoscomo un acto de amor al prójimo, afirmó el director del lugar, Patrick Murphy.

“Para presentar la cara de migración que es una cara más complicada todos los días porque hay muchas mujeres jóvenes, niños que tienen que migrar y también por las deportaciones. A veces los niños sufren también y tienen que salir de su propio país y esto queremos recordarle a la gente que estamos destruyendo familias con este proceso de deportación que no está ayudando a nadie”, expuso.

Alejandro de nueve años y su familia también participaron en el lavatorio de pies. Narra que fueron recibidos en un albergue de mujeres migrantes al huir de la violencia que se vive en el estado de Guerrero, sin dinero ni un lugar donde refugiarse, pero aquó empezarán de cero.

“Porque allá las cosas están bien mal, que ya nos acepten en Estados Unidos, de la gente armada, -¿Y pasa allá en Guerrero por qué se vinieron?-de la gente armada, los amenazaban -¿a quiénes amenazaban?-, a mis hermanos y a mi mamá”, expuso.