En Laredo, 'cobro de piso' a paisanos

A sólo unos pasos de la aduana del puente 2, un grupo de delincuentes tiene bien tendida una red de "apoyo" que operaría con la complicidad de algunos aduanales y policías de Tamaulipas.

Nuevo Laredo

Una nueva modalidad de cobro de piso azota a los paseantes y visitantes que transitan de Nuevo Laredo, con rumbo a la ciudad de Monterrey.

A sólo unos pasos de la aduana del puente 2, en Laredo, un grupo de delincuentes tiene bien tendida una red de "apoyo" que operaría con la complicidad de algunos aduanales y policías del vecino estado de Tamaulipas.

A las víctimas se les exige hasta 500 dólares por persona, a cambio de conservar su integridad física.

Estos grupos, de entre 3 y 5 personas, están distribuidos a partir del cruce fronterizo a la altura de los semáforos fiscales y el área de revisión.

Una familia procedente de Houston vivió en carne propia esta situación el sábado pasado y lo relata en exclusiva para MILENIO Monterrey.

Las víctimas, todos ellos varones -padres, tres hijos y un sobrino- regresaban de Houston, ciudad donde trabajan, y su objetivo era pasar unos días con la familia en Monterrey.

Venían, al decir de uno de ellos, cargados de ropa y chucherías, nada sujeto al pago de impuestos, pero tuvieron que hacer alto ante el semáforo en rojo que les indicaba una inspección.

Al papá le dice el policía fiscal, que con 40 dólares le perdona la revisión, de lo contrario tardará una media hora porque le van a bajar todo.

Acepta y observa que un joven con teléfono celular en mano está llamando y advierte que está dando las características del automóvil.

Reanudan el traslado, dan vuelta en la calle que se divide en dos, una conduce al centro y la otra al bulevar Colosio, que es la vía rápida para Monterrey.

Pasando la aduana están dos tanquetas del Ejército y más adelante dos granaderas de la Policía de Tamaulipas.

Sin embargo y a escasos metros de este punto de seguridad fueron detenidos por un sujeto con muletas.

Se detienen y el individuo les pregunta si son de Monterrey, ante la respuesta afirmativa, indica: "Ah, pues los regios ya saben que les vamos a cobrar piso", se levanta la sucia playera para que vean que está armado, un revólver en la cintura.

Posteriormente les avisa que metros más adelante se tienen que detener a dejar la cuota, en un vehículo con cuatro personas que ya les esperan.

"Se preparan con 500 dólares por cabeza, o lo equivalente en moneda nacional", le indica, argumentando que está caro el billete verde.

El padre de familia valora la situación, los recursos que traen son fruto de trabajo que han realizado por varios días en la ciudad de Houston y no los quiere dejar ir "así como así", sin revisar si las amenazas son ciertas.

Se arriesga y se hace el despistado, no se detiene en el lugar donde visualizan al vehículo que le dijeron y poco avanza cuando la unidad color negro sin placas, inicia su marcha para seguirlos.

"Muchachos, ya nos llevó la fregada, me voy a detener, porque de lo contrario nos puede ir mal", y en el primer retorno regresa, ubica al de las muletas y le da la cuota solicitada.

Al primo de los hermanos que traía poco dinero, le perdona 100 dólares: "déjalo en 400, eres estudiante".

Reanuda su regreso y el vehículo que lo siguió ya no se mueve, es más, con cinismo el ocupante los despide con un ademán a manera de "agradecimiento".

Como viajero frecuente, recuerda que la historia ya la había escuchado por parte de otros conocidos y explica que la dinámica parece ser la misma en todos los casos.

Primero la parada en el semáforo, que invariablemente toca en rojo; ahí junto con los aduanales está apostado el primer halcón que toma las señas del vehículo y lo pasa al segundo "poste", el hombre de las muletas.

Éste les informa el costo de la cuota y más adelante hay quien la reciba; de no dejarla, la persecución es inminente y la pérdida de todo lo que traen consigo, el más probable destino.