Comer lonches que no sean de la Mina no es visitar GP

Son los más tradicionales y se distinguen por su sabor y la carne adobada. Está abierto de nueve a nueve en el mismo lugar de hace 38 años, solo cambió de un carrito a un estanquillo.
En los lonches de la Mina en Gómez Palacio, crean sus propias palas para aderezos.
En los lonches de la Mina en Gómez Palacio, crean sus propias palas para aderezos. (Alejandro Alvarez)

Gómez Palacio, Durango

Mejor conocidos como los Lonches de la Mina, nombre que conservaron durante casi 20 años, los Lonches Maguín son los más tradicionales de Gómez Palacio. Ubicados como su anterior nombre lo señalaba en la calle Mina de la ciudad, se ha distinguido por su sabor y la carne adobada.

Abierto de nueve a nueve en el mismo lugar de hace 38 años, solo cambiando de un carrito a un estanquillo, aseguran que siempre se ha trabajado igual.

"En muchas partes hacen ahora de milanesa, chiles rellenos, pero no, aquí se trabaja el lonche tradicional, aguacate, queso, carne y siempre se ha ofrecido", asegura Mauro Torres, heredero del "Maguín" como le decían a su padre Ismael Torres.

Y aunque dice firme que no hacen nada fuera de lo normal al preparar su producto, sí confesó el intelecto que tuvieron que usar en su rudimentaria, ya que al mirar sus utensilios, están personalizados.

Cucharas personalizadas

Aquí no se preparan los lonches con cucharas de metal como en otro lado, por el contrario, cerca de los aguacates y aderezos hay cuchillos que a simple vista han sido afilados ahí mismo y palas de madera talladas de una manera peculiar.

Mauro explica que a las palas de madera les dan forma ellos mismos, esto con el objetivo de que quepan en las bocas de los frascos de la mayonesa y la mostaza, además de que faciliten sacar el aguacate de sus cáscaras. Más rápido, más eficiente.

Cuando Ismael Torres inició su oficio como lonchero consiguió un trato con un carnicero que le ofrecía la carne ya preparada y exclusivamente con el sazón que a él le gustaba.

"En muchas partes hacen ahora de milanesa, chiles rellenos, pero no, aquí se trabaja el lonche tradicional".

Este legado continuó cuando Mauro se hizo responsable del negocio, donde al acercarse uno puede oler el hervor de la carne en adobada, recién salida del cazo al lonche.

Sin ser celosos, las 6 personas que trabajan en la Lonchería de la calle Mina, se acercan a las tablas de madera donde están los ingredientes, se preparan su lonche para la hora de la comida o si hay demanda trabajan ellos también, los pedidos de la clientela.

Aunque Mauro tiene aún la esperanza de que llegue otro heredero a su familia para hacer lonches, todavía no tiene en mente enseñar los secretos familiares a la siguiente generación.

Mientras, la tradición permanece en una de las calles de Gómez Palacio que dirigen al centro de la ciudad.