Laguneros al rescate

No es necesario tener mucho dinero para brindar una vida digna a algún animal. La voluntad y las ganas de otorgarles un hogar y amor, pueden ser suficientes. Aquí más historias.
El señor Antonio y la señora Teresa llevan 36 años de casados y se han dedicado a brindar apoyo a los animales abandonados.
El señor Antonio y la señora Teresa llevan 36 años de casados y se han dedicado a brindar apoyo a los animales abandonados. (Cecilia Rojas)

Torreón, Coahuila

No es imperativo que alguien cuente con un albergue o que tenga un organismo de la sociedad civil, para poder hacer el rescate de un animalito en riesgo.

El hecho es que todas las personas pueden en algún momento, salvarle la vida a un perro, un gato, y por qué no, hasta a aves, caballos y demás criaturas que estén en riesgo o que sufran.

Héctor Esparza, director de la revista Nomádica, menciona que en ningún lugar como en nuestra región, ha visto tantos animales atropellados en las calles. Mala señal, pues indica que la tendencia es que respetamos poco la vida de estos seres.

Pero en contraparte, hay historias hermosas de personas que a pesar de sus precarios o no tan escasos ingresos, salvan vidas en las calles e incluso se toman el tiempo, el riesgo y, sobre todo, ofrecen gestos de humanidad y amor a los animales que de alguna forma compensan todo lo malo.

36 años juntos y de rescate

Existe el caso del señor Antonio y la señora Teresa, que tienen 36 años de casados. Ambos son de familias de origen campesino y comentan que en sus casas siempre hubo un gatito o un perro, que eran necesarios para cuidar, vigilar y mantener las casas limpias de ratones.

Señalan que su hija mayor, Celia, desde muy pequeña llevaba gatitos abandonados a la casa. Aunque la señora Tere no se quedaba muy convencida, al final los animalitos se quedaban.

A lo largo de su vida juntos, han adoptado a una gran cantidad de felinos y como vivieron buen tiempo cambiándose constantemente de casa, no les era posible tener un perro.

"Ellos ya son parte de la familia".

Pero adoptaron a Bobby hace ya casi 20 años y, desde entonces, también la casa en la que viven se llenó de canes que conviven en armonía con los felinos.

Don Antonio es jubilado del Magisterio y la señora Teresa es ama de casa. Sus hijos ya no viven con ellos, pero también preservan la tradición de rescatar animalitos de la calle.

"Les compramos sus croquetas, si se enferman los llevamos al veterinario y ya están esterilizados", comenta don Antonio. Se le pregunta cuantos animales habrán rescatado, comienza a contar y no define porque han sido muchos.

"Ellos ya son parte de la familia. Nos divertimos con ellos, los queremos, están bonitos. A la gente que tenga la oportunidad de rescatar a un animalito pues sí le recomiendo yo que lo haga, no se va a arrepentir", dice doña Tere.

Jessica tiene 11 perros

Por su parte, Jessica saca adelante a once perritos que ha recogido de las calles. Unos enfermos, otros tristes y hasta desnutridos.

En los casos necesarios, invierte en un veterinario y está al pendiente de las vacunas y de lo que sus mascotas requieran.

Aunque asegura que su madre casi la saca de la casa por tener tanto perro, Jessica no puede evitar que se le rompa el corazón, cuando ve un caso en el que ella puede salvar una vida.

Familia recicla material para ayudar

Una pareja que vive en una colonia del sur de Torreón, señala Doris Rivera de la asociación DALA A.C., que es humilde ya que él trabaja como albañil mientras que la señora es ama de casa.

"Juntan cartón, botellas y botes, hacen lo que pueden. Tienen a sus perros en muy buenas condiciones y lo del reciclado lo juntan para esterilizarlos o vacunarlos. Son personas admirables", indicó Doris.

Huellitas de Amor también salva a caballo y burros

Mientras que Anet Silveyra rescata equinos y sabe del trato que algunos carromateros les dan a los pobres animales de carga. En más de una ocasión, ha acudido por algún burrito o caballo que ante la imprudencia y falta de respeto de los demás, han sido atropellados.

Ella también tiene un albergue, llamado Huellitas de Amor. Su aprecio por los animales empezó cuando era una niña y para realizar su primer rescate, vendió sus muñecas, salvando a un perrito de la calle.

No es necesario tener mucho dinero para poder brindarle una vida digna a un animal que sufre. La voluntad y las ganas de otorgarles un hogar y amor, pueden ser suficientes para que todos en algún momento, podamos ser rescatadores de una vida que es valiosa y hermosa y que de manera recíproca, brindará ese mismo cariño a su rescatador.