La vida se debe enfrentar bailando

Juan Sáenz Magaña, de 68 años de edad, fue diagnosticado con un tumor en la columna vertebral. Se sometió a una operación y con rehabilitación, volvió a las pistas desde hace un año.
Juan Sáenz derrumbó su pronóstico negativo y continúa bailando.
Juan Sáenz derrumbó su pronóstico negativo y continúa bailando. (Haide Ambriz Padilla)

Torreón, Coahuila

Juan Sáenz Magaña, a sus 68 años, demuestra que la vida se debe de enfrentar bailando, luego de que le diagnosticaron un tumor en la columna vertebral.

Después de someterse a una operación de columna, salir adelante de la rehabilitación y derrumbar el diagnóstico que lo condenaba a una silla de ruedas, se aferró a la vida y hoy baila en el grupo de personas de la tercera edad en el DIF Torreón.

Como jubilado y pensionado del ISSSTE lleva 15 años y tres en el grupo de danza de adultos mayores del DIF Torreón, participa en danza prehispánica.

Durante su estancia con el grupo de danza folclórica Huehuecóyotl, ha obtenido primeros lugares en concursos de índole estatal y nacional.

Juan Sáenz compartió: "Hace un año me detectaron un tumor en las cervicales, afortunadamente no es maligno, el grupo de danza me ha fortalecido mucho, los doctores me habían diagnosticado que no podría caminar nunca, menos bailar, me habían condenado a una silla de ruedas".

"Mis compañeros del grupo de danza, mis 5 hijas y 12 nietos me dieron ánimos para seguir zapateando y bailando por la vida".

"La terapia que he recibido, aunado a los compañeros del grupo de danza me han ayudado a recobrar las fuerzas de mis pies y de las manos. Estoy en un 90%, no quedé como antes, pero le doy gracias a Dios porque aún puedo bailar".

Con un brillo en los ojos que refleja las ganas de vivir, compartió: "Nunca pensé en dejar de bailar, siempre tuve la esperanza y la confianza de volver a caminar".

"Mis 5 hijas y 12 nietos fueron el otro motor para salir adelante, con la compañía de mi esposa. Me siento muy bien, con un poco de molestias, pero con ánimos de salir adelante".

Respecto a la falsa creencia popular de que un adulto mayor es sinónimo de inactividad e improductividad, Juan Sáenz dijo que no es así, se trata de una segunda etapa de crecimiento en la vida, donde los adultos mayores se convierten en un ejemplo para los jóvenes, para dejarles de legado que sí se puede.

"Un adulto mayor no es para quedarse en casa, ni viendo televisión, ni estar arrumbado, la edad de plata es maravillosa, ya no se tienen responsabilidades como cuando se era adulto".

"Se dispone de tiempo para uno mismo, para hacer lo que no se podía en la juventud. Yo invito a las personas de la tercera edad a que se activen y se mantengan lúcidos con alguna actividad".

Juan dijo que trata de olvidar su edad real, porque se siente más joven, "el baile y la convivencia con mis compañeros me rejuvenecen, me inyectan alegría".

"Los años que Dios me deje en esta vida, seguiré bailando con la frente muy en alto, hasta el último día de mi vida".