Los hombres también piden pensión

Juan Martín fue abandonado por su esposa hace un año y 7 meses. La rabia lo hizo demandarla ante el DIF para reclamar una pensión alimenticia para su hija de 11 años, aunque no ha recibido mucho.
Juan Martín Escobedo Palacios es un hombre de 49 años quien desde hace un año y siete meses vive solo con su hija.
Juan Martín Escobedo Palacios es un hombre de 49 años quien desde hace un año y siete meses vive solo con su hija. (Lilia Ovalle)

Francisco I. Madero, Coahuila

Sentado en el camión que lo llevaría del ejido San Esteban, a la central de autobuses donde trabaja, Juan Martín emite una sentencia como el mismo José Alfredo Jiménez: aunque su historia no vale nada, contará el momento en que 'El Buitre' se llevó a su mujer.

Sus amigos, el chofer de la unidad y un maestro jubilado comienzan a gritar:

-¡No la hagas llorar!... ¡entrega el corazón!

Juan Martín Escobedo Palacios es un hombre de 49 años quien desde hace un año y siete meses vive solo con su hija.

Erika su mujer, una tarde decidió abandonarlo por otro hombre y fue ahí donde comenzó su tragedia personal, al grado de solicitar a las autoridades una pensión que en realidad dice no necesitar pero que lo mantiene dando pelea ante la ausencia.

"Ella trabajaba en los invernaderos, mejor conocido como el empiernadero. Es una prostitución en ese pinchi lugar, le hablo del invernadero que está en el ejido El veinte (de noviembre).

"Ahí en lugar de jalar honradamente ya es un desgarriate y se van mujeres casadas con hombres casados, siendo de cualquier pinchi lugar".

Un día Erika se fue a su trabajo y regresó por la tarde decidida a abandonar a su familia por su amante.

Juan Martín recuerda el momento en que sin más, lo dejó a él y a su hija de once años, por 'El Buitre'.

"Yo la demandé, pedí ayuda en el DIF y ella quedó con que iba a dar la mitad de pensión alimenticia para la niña, pero no se ha reportado con nada. Ni un peso le ha dado. Ya lo denuncié pero a ella le vale madre".

"La morra hace un año y siete meses se fue a jalar y ya como a la una y media se fue con otro güey a vivir a Concordia. Ese bato es casado con una morra de San Pedro. Tiene como cuatro mujeres y le dicen El Buitre. Y pos la que era mi morra ahora está pa la chingada, ella era mi esposa". 

Ante el dolor que le causó el abandono, decidió emprender una batalla legal. Juan Martín asegura que la demandó ante el sistema DIF municipal, donde se realizó un acuerdo conciliatorio y se le pidió a la mujer una pensión con la cual no ha cumplido porque también abandonó el trabajo.

"Hace poco dio mil lanas, pero porque el bato vendió la casa de su esposa y ahorita no tiene ni en qué caerse muerto el güey, estaba endrogado en el banco de San Pedro y de todas las morras que ha tenido, (como paga pensión) dice que gana 300 pesos por semana".

A Juan Martín le duele el recuerdo porque incluso dice que Erika utilizó el seguro social que él le extendió para dar a luz a una niña.

-¿Usted cree que va a estar bien?, pregunta.

-Es triste lo que ocurre, se le responde.

Sin embargo este hombre, malhablado por el dolor, asegura que aún podría ofrecerle apoyo a su exmujer. Todo lo perdonaría, no sin antes rabiar hasta la saciedad.

"En esos días que se fue le estuve diciendo que volviera, le daba mi casa, le doy mi casa. A mí no me interesa nada, yo lo que quiero es que esté con mi hija de once años porque ahorita corre peligro porque ya casi es una señorita".

"Aquí se casan muy jóvenes y a ella le importa madres, prefiere al pinchi viejo vividor que a nuestra niña, ¿edá?, aunque no va a tener ningún futuro con ese bato porque él es casado, al tiempo que compre sus muebles se los va a quitar la esposa".

-¿Usted estaría dispuesto a perdonarla y permitir que volviera a su casa?

-Pos que llegue y yo me salgo de ahí, aunque le esté manteniendo a sus dos niñas, de pilón.

-¿Podría vivir con ella o no?

-No. Yo me iría y le dejaría a nuestra niña y la casa. Eith... yo trabajo en la terminal, estoy en la limpieza y gano 770 por semana. Para mantener a mija sí la hago porque a veces me quedo de noche, doble turno y me pongo a lavar carros y camiones. Siempre la hice, hasta cuando ganaba 400 pesos, ora con más ganas.

"Yo aquí le tenía todo y ese güey la trae que parece una pordiosera, ¿cree que la va a hacer ahora con 300 pesos que le da de chivo? Porque ella ya ni trabaja, y ya sabía que ese bato tiene compromiso con otra más y todavía ni así le da un peso.

La rivalidad entre la pareja disuelta aflora cuando se tratan asuntos de su hija, pues mientras él dice que procura darle todo a su niña, dice también que Erika piensa que le compra objetos para retenerla a su lado. Mientras avanza el camión dejando ver los invernaderos como paisaje, Juan Martín recuerda:

"Hace poco le compré una tablet a la niña y en esos días se la quebró su mamá. Se hizo como la que se le cayó pero eso lo hizo a propósito, dice que como yo le doy más cosas, piensa que yo la tengo comprada pero no es así. Yo la tengo a la pura línea. Hace poco le compré dos pantalones y dos pares de zapatos y a ella ni un pinchi peso le merece".

-¿Piensa que en la demanda que interpuso, las autoridades están actuando como se debe o hay discriminación porque pide la pensión un hombre?

-Pos así quedaron en el DIF, que tiene qué dar ella pero luego les salió con que no trabaja pero el bato ya sabía que tiene una hija, de todos modos tienen qué dar, a huevo; en el DIF me salieron que después puede dar ella, hasta cuando empiece a jalar, pero si el bato no la deja ni trabajar, por eso digo que por ley tiene qué dar.

La rabia que le genera la situación, hace que explote. Incluso con su hija a la cual le comparte sus ideas de desamor.

"Ese como quien dice nomás la quiere pa acostarse y revolcarse con ella, es lo que le digo a la niña: 'Tu mamá nomás pa eso sirve, nomás para estarse revolcando con ese porque como hombre no vale nada, es pinche basura, igual que ella'".

-A ver, usted todavía está enamorado de su esposa.

-Pos yo qué gano, de todos modos yo qué gano. Yo sí, para qué digo que no, pero pos qué gano. Ella está con el otro. ¿Qué gano?

-Podría perdonarla.

-Pero ella no quiere. O quién sabe. Las mujeres siempre dejan a un hombre que puede ser una bendición por otro que puede ser la perdición.