Joven atacado clama justicia

Jonathan emprendió la lucha legal por la reparación del daño, tras acreditarse violación a sus derechos humanos. La CEDHJ y la CEAV lo han hostigado para que acepte un pago de $322 mil.
La pérdida de los ojos a manos de otro preso es irreparable le dijeron a Héctor Jonathan después de tres meses de los acontecimientos.
La pérdida de los ojos a manos de otro preso es irreparable le dijeron a Héctor Jonathan después de tres meses de los acontecimientos. (Fernando Carranza)

Guadalajara

Jonathan va a cumplir 28 años en unos días y tres ya, desde que vive en absoluta tiniebla. Sobrevivió al inaudito ataque de un desconocido, con quien tuvo la infortuna de toparse en una celda de los separos municipales de Puerto Vallarta, tras ser arrestado en la vía pública. Fue el 23 de diciembre de 2013, víspera de una Noche Buena que para él nunca llegó. Su último recuerdo de aquella detención, es haberse tumbado y cubierto con una cobija, como el hombre que ahí yacía, a quien jamás vio el rostro. Despertó semanas después, en una clínica del Seguro Social… en Guadalajara, tras estar en coma inducido, completamente sedado días enteros. Al joven le habían arrancado ambos globos oculares.

De las versiones inciertas que fueron noticia entonces, hoy el propio Héctor Jonathan Franco Martínez, reconstruye la historia: Dice que policías municipales lo detuvieron por orinar en la calle, lo subieron a la patrulla y lo trasladaron a la comisaría del poblado Las Juntas, ya de noche.

“A mí me metieron desgraciadamente con un psicópata. Yo solamente recuerdo que timbró mi celular, alcancé a contestar y le alcancé a decir a quien era mi pareja, ‘Lupe estoy en Las Juntas, ven por mí’, me arrebataron el celular y me metieron a fuerza a la celda donde estaba ese psicópata… lo vi acostado, completamente tapado de pies a cabeza, y al otro lado había una cobija. Hice lo mismo, me tapé de pies  a cabeza”, cuenta. Pero nadie escuchó nada. No había cámaras de videovigilancia y el único guardia a cargo de las celdas se ausentó un tiempo indefinido, suficiente para la tragedia que ocurrió la madrugada del 24.

Francisco, un hombre de oficio panadero, atacó con un arma punzocortante al joven de 25 años, hasta sacarle los ojos.

“Cuando desperté escuchaba la voz de mi madre y yo le decía: ‘Amá ¿por qué no la puedo ver? ¿Qué hace usted en Vallarta?’”. Ella le explicó que estaban en la Clínica 3 del IMSS en Guadalajara, pero no pudo confesarle que jamás volvería a ver, y se limitó a contar que había sufrido un daño muy severo en los ojos, que ese ‘plastiquito’ (el conformador que cubría las cuencas) los protegía.

La Comisión Estatal de Derechos Humanos de Jalisco (CEDHJ) intervino cuando la pareja de Jonathan presentó la queja por los hechos sucedidos en los separos. El organismo invirtió tres meses en la indagatoria y acreditó graves omisiones y negligencia de la autoridad municipal de Puerto Vallarta y el ministerio público, que llevaron a la violación de varios derechos del joven.

Al muchacho le pusieron unas prótesis que llenan sus órbitas y le dan la mirada indistinta de quien ha nacido ciego; sin embargo Jonathan vivió unos tres meses bajo la mentira blanca, hasta que un médico molesto al atestiguar la simulación, se lo informó. “Sufriste un daño muy severo… no tienes las caniquitas… no va a haber vuelta para atrás, me explicó y me mandó a psicología, para que me levantaran un expediente”.

“Ya lo narro de corrido, pero no ha sido fácil para mí. Mi vida cambió demasiado desde que el doctor me dijo que no tenía ojos… todos los recuerdos, toda mi vida me pasó por enfrente… Ya no puedo trabajar, ya no puedo ser independiente, me molesta demasiado”, reconoce.

La resolución 10/2014 que dictó la CEDHJ en abril de ese año agravió más al joven: entre los puntos recomendatorios, que por supuesto incluyen mejorar las condiciones y seguridad de las celdas, dispuso la reparación del daño por la cantidad de 322 mil pesos.

“Yo no veo la necesidad de agarrar eso, porque no es lo que valen mis ojos, a mí me arrebataron la vida. Agarrar ese poco dinero es como una humillación para mí”, afirmó quien hoy depende económicamente de su madre quien vende suplementos alimenticios. A su coraje se agregó el ser notificado mucho después del juicio contra su atacante, quien fue sentenciado a una condena de ocho años que purga en el penal de Puerto Vallarta. “Es lo que dictan las leyes”, justificó la jueza.

Revictimizado

El bufete EGA Abogados conoció la historia de Jonathan Franco a través de medios de comunicación e hicieron contacto con él cuando ya tenía el alta médica, se acercaron y convirtieron en su representante legal. Uno de ellos, Armando Domínguez Chaparro, comentó que la labor que hizo la CEDHJ tiene una parte buena y otra mala.

“La buena es que Derechos Humanos hace una investigación y determina la negligencia y culpa grave de las autoridades tanto de Puerto Vallarta como  de la Fiscalía General del Estado. La parte que no nos gustó es cómo cuantificaron el daño, fincan 322 mil pesos por la pérdida de sus ojos, que no se compara con la que habrían estipulado si consideran el daño moral, su recuperación, proyecto de vida y la reparación a los seres queridos que al final tienen que cuidar de Jonathan”, describió. La cantidad por la que pugnan es mucho mayor, en millones de pesos (a petición se reserva la cifra por seguridad), calculada con base en el derecho internacional y leyes nacionales.

El abogado aseguró que cuando Jonathan duda, es el director de Seguimiento de Quejas de la CEDHJ, Fernando Zambrano Paredes, quien “acude varias veces a su casa y le llama por teléfono cuando se entera que estábamos a punto de demandar, le insistía y hostigaba para que aceptara los 322 mil pesos, pues era lo único a que tenía derecho”.

Por dicho acoso los abogados presentaron queja ante la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), la cual se radicó a la Contraloría de la propia CEDHJ para que ésta investigara al citado funcionario y a su presidente, Felipe Álvarez Cibrián. Las partes acordaron unos, cesar la insistencia, los otros desistir de la queja, por lo que desde hace un año la CEDHJ dejó de intervenir en el caso, pero nuevas batallas le siguieron.

El joven demanda reclamación al Ayuntamiento de Puerto Vallarta, en diciembre de 2014, pero éste no emitió resoluciones en el tiempo de ley y se han tenido que ir por juicio de amparo en tres ocasiones, por diversas causas. El presidente municipal actual, Arturo Dávalos, ofrece a Jonathan empleo de por vida en el gobierno vallartense; pero no la cantidad demandada como reparación del daño, y que le permitiría garantizar un patrimonio. En vez de eso, se ha inducido una guerra de declaraciones a través de medios de comunicación locales.

La Comisión Ejecutiva de Atención a Víctima del Estado de Jalisco, creada en el 2015, no mejoró las cosas. “Solicitamos apoyo para alojamiento pago de renta y alimentación, para atención psicológica y médica y resultó ser peor que la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Jalisco: nos dicen que no pueden darle nada, a menos que acepte el cheque de 322 mil pesos”, lamentó. Tal resolución  se dio por escrito, tras ser obligada a emitirla, mediante un juicio.

El joven también fue acosado por el director jurídico de esta Comisión, Juan Carlos Benítez, para que aceptara el pago señalado, aseguró el abogado.

“¿Cuánto valen tus ojos?”, pregunta Jonathan al aire. “Ni todos los millones, estar viviendo en la obscuridad no es nada agradable”.