Josefina Vázquez Mota vive su american dream

La política escribió sobre los migrantes mexicanos y su 'sueño americano' que en ocasiones estas personas triunfan en Estados Unidos.
Josefina Vázquez Mota, la escritora.
Josefina Vázquez Mota, la escritora. (Mauricio Contreras)

León, Gto.

Son solo 65 entre 11 millones. Una muestra pequeña pero representativa. Sesenta y cinco american dreams alcanzados por mexicanos que cruzaron ilegalmente hacia Estados Unidos. Tras su fallida campaña rumbo a la presidencia de México, a Josefina Vázquez Mota le dio por escribir.

El tema que captó su atención fue la migración. Su libro “Sueño que unió la frontera: mexicanos que triunfan en Estados Unidos” documenta casos de paisanos que triunfaron de una u otra manera en el país del norte.

Para presentar el documento, este miércoles visitó León, una ciudad donde todavía se escuchan algunos ecos que la vitorean. El trabajo de exploración y entrevistas no fue fácil. Menos fácil fue resumir los casos.

Ahí está la historia de César Millán, “El encantador de perros” que le contó que cuando tenía trece años de edad  le preguntó a su madre si él podría ser el mejor entrenador de perros del mundo y ella le dijo que él podría ser lo que quisiera.

Tras muchos intentos por cruzar, lo único que le quedaba en la bolsa era un billete de cien dólares, justo lo que le cobró el pollero para llegar a San Diego, California donde vivió dos meses bajo un puente.

Ahí comió hot-dogs por dos meses y aprendió a sobrevivir con un dólar al día hasta que se decidió a entrar a una veterinaria y ayudar en lo que podía hasta que se ganó la confianza de las propietarias y le permitieron dormir ahí donde por primera vez pudo darse un baño, en la misma tina donde él bañaba a los perros.

Ahí está también el caso del padre Francisco Valdovinos, quien ha hecho un trabajo de apoyo y solidaridad permanente con los migrantes.

La exsecretaria de Educación relata también la historia de Alfredo Quiñones, quien vivía en una casa de techo de lámina en Mexicali y tenía una hermana de tres años que murió por una enfermedad curable.

Quiñones cruza la frontera a los 19 años de edad y termina estudiando medicina en Harvard. Y aunque cuenta que había quienes le decían que no sería neurocirujano por ser pobre y mexicano, él pasó de recolectar tomate a sacar tumores del cerebro.

La panista escribió historias de aquellos que contribuyen con su 8 por ciento al producto interno bruto de Estados Unidos: “Hoy se venden más tortillas en muchas regiones en EU que panes para hacer hot-dogs”, dijo.