Reconoce Obispo fue un año difícil para Torreón

Monseñor José Guadalupe Galván Galindo, lo expresó al dar un mensaje de Navidad, uno de sus deseos fue sobre todo para los jóvenes, que sigan creciendo en la Gracia y la protección de Dios.

Torreón, Coahuila

Monseñor José Guadalupe Galván Galindo, Obispo de Torreón expresó que al dar su saludo de Navidad en esta ciudad que “los jóvenes son muy creativos, están llenos de vitalidad, son inquietos y continuamente nos están dando lecciones en todas sus acciones, pero a veces la sociedad no los valora adecuadamente”.

“Queremos ser constructores de justicia y paz, por eso los invito a que en cada comunidad realicemos actividades  para alcanzar esta paz tan anhelada".

El prelado recordó las palabras de Lucas el Evangelista  en esta Navidad: “Los pastores se volvieron glorificando y alabando a Dios por todo lo que habían oído y visto” y enseguida dijo “Que la alegría de las fiestas de Navidad iluminen su vida y su corazón”.

Más adelante señaló que “Todo esto nos desconcierta, porque nosotros hemos sido iluminados con la luz de Cristo para vencer las tinieblas del pecado. Como cristianos estamos llamados a ser testigos de la luz. Necesitamos contemplar en el pesebre al niño Jesús, que nos trae un mensaje de paz, justicia y amor. Los invito a todos y a todas, a que vayamos como pastores a la fuente de la luz, a ese lugar que antes estaba en tinieblas y que la gloria de Dios iluminó con el nacimiento de su Hijo Jesucristo”.

También dijo que “retomo las palabras de nuestra pasada asamblea del Episcopado Mexicano: ante la situación que enfrentamos , los obispos de México queremos unirnos a todos los habitantes de nuestra nación, en particular a aquellos que más sufren las consecuencias de la violencia, acompañándoles en su dolor, a encontrar consuelo y a recuperar la esperanza. Por eso en nuestra diócesis hemos iniciado procesos de acompañamiento para todas las personas que sufren a causa de la violencia.

Señaló “queremos ser constructores de justicia y paz, por eso los invito a que en cada comunidad realicemos actividades  para alcanzar esta paz tan anhelada. Que la Santísima Virgen María, que también contempló la gloria de Dios en el pesebre, interceda por todos nosotros y nos siga mostrando el inmenso amor que Dios nos tiene”.

El pastor diocesano no oculta su preocupación por la situación que vive, no solo el país en su conjunto, sino la diócesis de Torreón, “Estimados hermanos y hermanas, nuestra patria sigue sufriendo los estragos de la violencia, corrupción e impunidad. Cada día somos testigos de la descomposición social y familiar, que afectan a la dignidad humana. Pareciera que vivimos en un lugar de tinieblas e incertidumbre. En muchos rostros se manifiesta la inconformidad.

Ha sido un año difícil para nuestra región, dijo Monseñor Galván, sobre todo el último trimestre, pero así fueron los tiempos en los que nació Jesús para iluminar en las tinieblas, todo hombre de fe tiene que ser un hombre de esperanza.

Se despidió así “De todo corazón les deseo una Feliz Navidad”.

Monseñor agregó “la Iglesia tiene que estar siempre en camino, 2015 será el Año de las Familias, en septiembre será la celebración en Filadelfia, Estados Unidos de América, el Papa ha insistido en que la familia es la base y en esa familia debemos trabajar todos, el trabajo de la diócesis va en camino de una familia evangelizada para que ellos evangelicen y todo lo que hagamos en la cultura, religión en  función de  una familia educadora en la fe. El cambio que necesitamos en la sociedad, debe comenzar por nuestras familias”.

Ese es nuestro deseo, continuó el Obispo de Torreón, sobre todo para los jóvenes, que sigan creciendo en la Gracia y la protección de Dios, que sus iniciativas, alegrías y su trabajo donde desean el cambio está su enseñanza, muchas veces no los valoramos no los tomamos en cuenta, pero creo que en los últimos acontecimientos los jóvenes han salido a la calle en una forma positiva, en una forma pacífica y creo que nos han dado una lección.

Finalmente, Monseñor dijo que “ a través de la pastoral juvenil en cada una de las parroquias, cuando llega la Semana Santa vemos el testimonio de los jóvenes que en sus propias comunidades se convierten en misioneros y los adultos los adultos los reciben realmente como apóstoles y es en esa fuerza que tiene la iglesia donde  encontramos el valor de los jóvenes que son los nuevos Apóstoles, los nuevos Misioneros y como decimos de Jesucristo que creció siempre en Sabiduría y Gracias, es lo que deseamos a los jóvenes en esta Navidad”.

Se despidió así “De todo corazón les deseo una Feliz Navidad”.