CRÓNICA | POR SERGIO SÁNCHEZ

Se abre el camino hacia un sueño: José Ricardi

Con apenas 16 años de edad, el oriundo de Llano de Bustos, sorprende a visor de Diablos, con lanzamientos de más de 85 millas por hora.

José Carlos Ricardi, signa con Diablos Rojos.
José Carlos Ricardi, signa con Diablos Rojos. (Sergio Sánchez)

Ciudad Madero

Las lágrimas de la señora María Luisa Barrios, brotan al escuchar de boca de su hijo José Carlos Ricardi Barrios, las palabras firmes de aprovechar esta única oportunidad que le ha dado la vida, ir en busca de uno de los sueños más grandes, jugar beisbol profesional; su padre, Gilberto Ricardi observa callado pero sus ojos también se tornan vidriosos.

Para llegar a las visorias de los Diablos Rojos del México, en la Unidep de Tampico, José Carlos tuvo que librar muchos obstáculos, primero la indecisión de asistir o no a esta prueba, días antes se encajó un clavo en sus pies, además de lo lejano que le quedaba el lugar, pues el joven de 16 años vive en el poblado Llano de Bustos, municipio de Tampico Alto, Veracruz.

"Yo empecé en el rancho porque de ahí somos, tuve oportunidad de jugar en varias ligas y la oportunidad de participar en una selección del municipio de Tampico Alto".

José platica que afortunadamente su padre ha sido quien lo ha impulsado "tuve el mayor motivo, mi abuelo y mi padre que desde chiquillo estuvieron apoyándome, dándome todo; mi mejor regalo fue un bat de aluminio que me dio una madrina, me daban uno de plástico pero yo le dije que quería uno de aluminio, pues uno de plástico se rompe luego y luego".

De la visoria dijo que había duda en asistir "si lo dudé... me llegaron comentarios que 'sí ve', otros decían que no, luego tuve un percance, pues me encajé un clavo en el pie, estuve a punto de no asistir, pero en cinco minutos dije, 'yo voy es una oportunidad que no se me va a presentar'.

Llegué a la visoria, estaba nervioso, me temblaban las piernas, me comía las uñas por las grandes personalidades de los Diablos, y luego verme entre tanta juventud, todos con el mismo sueño". José Carlos, fue uno de los siete jugadores que firmó el equipo de Liga Mexicana y en unos días partirá a la academia de beisbol para iniciar a labrar ese camino que quiere andar.

"Es muy importante dentro de mi vida, pues desde chico le estamos dando duro, sé que soy flojo para entrenar pero gracias a Dios se nos fueron dando las cosas; tengo la gran satisfacción al jugar al lado de mi padre, esta oportunidad no la tendré nunca y hay que aprovechar dar todo de sí, poner en alto el lugar del que venimos, pues yo soy de rancho".

Sabe que ir por el sueño tiene sus consecuencias; con sentimientos encontrados afirma. "Es muy difícil dejar a tus padres a tus amigos, tíos y abuelos, pero siempre he tenido en mi cabeza llegar alto, quiero triunfar ser alguien en la vida, yo por el beisbol doy todo, es difícil dejar a mis padres a mi familia pero por mi sueño soy capaz de todo, tengo que seguir luchando echándole ganas y eso es lo que tengo bien presente en mi mente".