Lleva esperanza de "vida eterna" al Mercado Alianza

La Iglesia Cristiana "Alianza Nueva Eterna" está enclavada en el emblemático sector comercial de Torreón, concretamente sobre la calle Viesca, en el número 390, ello casi esquina con Hidalgo.
La iglesia "Alianza Nueva Eterna", está enclavada en el corazón del antiguo Mercado Alianza.
La iglesia "Alianza Nueva Eterna", está enclavada en el corazón del antiguo Mercado Alianza. (Cecilia Rojas)

Torreón, Coahuila

Una infancia difícil marcada por las carencias, una juventud en la "vida loca", y mucho arrepentimiento, fueron el camino que llevó al pastor Jorge Juárez Rangel a su encuentro con Dios.

A sus 48 años, dirige una pequeña iglesia cristiana, en medio de puestos de verduras, ropa, alimentos diversos y objetos que se usan para el cotidiano vivir.

La iglesia "Alianza Nueva Eterna", está enclavada en el corazón del antiguo Mercado Alianza.

Camina por los recovecos del mercado y no falta quien lo salude con un "Dios te bendice pastor", lo reconocen a cada paso y el responde con otra bendición.

Sobre la calle Viesca, en el número 390, casi esquina con Hidalgo, es probablemente la única iglesia lagunera ubicada en el seno de un mercado. A un costado, está una habitación para los niños, quienes también reciben la palabra.

El pastor Jorge Juárez comparte su historia de conversión con Milenio Diario Laguna, y es necesario empezar a hablar de atrás para adelante, para entender muchas cosas.

"Tuve una infancia muy difícil, crecí sin un padre, sin saber jugar futbol, beisbol, basquetbol, deportes que los otros niños sabían jugar. Comencé a trabajar a los cinco años. Para mí no existían las navidades, no sabía lo que era tener un juguete y estaba resentido con Dios", aseguró.

Se encerraba en sí mismo, pero no dejaba de ir a los rosarios pre navideños, para poder tener unos tamales, o algo de lo que daban, un bolo y buscando algún juguetito en los tiraderos el mero 25 de diciembre, con la ilusión que sólo un niño puede tener.

Fue el tercero de seis hijos. Tiene dos hermanos y tres hermanas. Su mamá era cocinera en un hotel que se llama Veracruz, en La Alianza, luego siguió buscando empleo en otros lugares, siempre en el sector.

La señora los sacó adelante siendo padre y madre para todos. En La Alianza fue creciendo como persona y sus trabajos eran desde el descargar camiones, cuando pudo, o bien, vender limones, ajos, canastas, periódico, hilos con aguja, mechas de estufa, pilas de aguacate. Lo que fuera.

Pero también buscaba entre los desperdicios comida que pudieran ellos utilizar en su casa, pero también para alimentar a algún animalito que tuvieran en la casa, un cerdito o gallinas.

"Mi mamá trabajaba de noche. A mi corta edad, yo tenía que ir por ella, y vi a mis hermanos crecer, les cambié los pañales, les di de comer mientras mi madre trabajaba. En la escuela preguntaban por el papá de ellos y yo daba la cara, aunque siempre pedían a un familiar".

A sus 17 años dejó la escuela secundaria. Tuvo trato con algunas personas que tenían gusto por la vida tremenda, primero con las mujeres, y todo para él comenzó como un juego.

Una cerveza, luego un "toque" o un "pase", fueron el comienzo para que siguiera buscando drogas y de iniciarse en el camino de la delincuencia para poder pagar sus vicios.

"Pobre de mi madre, no dormía porque pensaba dónde lo voy a encontrar ahora, en un hospital, en la cárcel o tal vez muerto por alguna sobredosis".

Afirmó que nunca terminaba lo que comenzaba. Se casó a los 18 años, pero andaba en otras cosas y admite que no supo valorar a su esposa ni a sus hijos, quienes ya viven fuera de la región.

Aunque no tiene mucha comunicación con sus hijos, ahora se dedica a orar por ellos. También, en su tiempo, tuvo oportunidad de pedirles perdón por no haber sido lo que ellos necesitaban en ese momento.

Brinda una cita bíblica: Acuérdate de tu Señor en los días de tu juventud. "Dios si perdona, pero los errores que comete uno en la juventud antes de los días tristes y que digas no tengo contentamiento en ellos".

Señaló que cometió muchos ilícitos. Llegó a robar, a dispararle a alguien. Se arrepiente sobre manera de haber embarazado a alguna mujer, a quien le pidió que abortara para no meterse en problemas. "Pienso, ahora tendría un hijo de unos 30 años".

Comentó que a veces le mandan gente a la iglesia, pero cuando les dicen quién es el pastor, se preguntan que cómo van a ir ahí, si el pastor era un malandro.

Aunque son muchas las cosas de las que se ha arrepentido, también lastimó de otras maneras a más personas, e incluso a sí mismo. Todo en el afán de poder llenar los huecos y vacíos que tenía en su interior.

Ya ha buscado el perdón de parte de todas las personas a las que lastimó o dañó. Pero en medio de la prudencia, porque puede ser que alguien ya no recuerde lo que le hizo, aunque de todos modos, trata de recibir ese perdón.

"Puedo decir abiertamente, si a alguien robé, a alguien le hice algo, entonces yo le doy el doble. Tengo mi frente muy en alto porque puedo restaurar. No le debo nada a la justicia ni a la sociedad. Me pongo en las manos de Dios y que Él siga cambiando mi vida", dijo.