Jalisco busca rescatar la barranca del Santiago

Lanzan hoy a consulta pública nueva área protegida sobre once municipios; la zona tiene más diversidad que La Primavera.

Guadalajara

Para Guadalajara, geografía ha sido destino: su colindancia al norte y el oriente con los cañones milenarios de los ríos Santiago y Verde, con desniveles superiores a 500 metros, ha definido desde los límites de seguridad -cuando se trataba de una precaria ciudad novohispana-, hasta el espacio urbano, pues esas barrancas solían funcionar como límite invencible para el crecimiento inmobiliario. 

Esa sorprendente hondonada, cuya visión mereció al célebre José Vasconcelos, en su visita en 1928, una descripción emocional - “uno de esos panoramas inhumanos y grandiosos tan frecuentes en nuestro desamparado territorio” -, hoy se encuentra saturada en su límite sur de asentamientos humanos que comienzan a desbordar la frontera hacia los parajes neotropicales, de por sí invadidos por la contaminación de cinco décadas, de aguas negras y malolientes de la conurbación tapatía. 

Por eso, el gobierno del estado busca protegerla. Hoy presentará el proyecto para que 22,451 hectáreas de once municipios que comparten el espacio, sean convertidas en el área estatal protegida número cinco, y que sumadas a 17,729 ha del área de protección hidrológica municipal de Zapopan, del año 2004, lleva a casi 40 mil ha los polígonos protegidos. Todavía abajo, pero a menos de 17 mil ha, del polígono federal que se consultó, y fracasó, en 2008, como medida de mitigación para la presa de Arcediano, cuya construcción también se canceló.

“La superficie total propuesta es de 224.51 km2, distribuida en los 11 municipios (Acatic, Cuquío, El Salto, Guadalajara, Ixtlahuacán del Río, Juanacatlán, Tepatitlán de Morelos, Tlajomulco de Zúñiga, Tonalá, Zapopan y Zapotlanejo), con un rango altitudinal de 893.4 a 2128.5 metros sobre el nivel del mar (msnm). De la superficie total de los municipios involucrados, el ANP significa poco más del 5 por ciento, siendo Tonalá el municipio que aporta mayor superficie con 12.44 ´por ciento, y el que menos Tlajomulco de Zúñiga”, señala el estudio técnico justificativo, del que MILENIO JALISCO obtuvo copia.

“Las zonas propuestas para el polígono de la barranca se conforman por la zona núcleo con aproximadamente 80.45 por ciento de la superficie total del área y 19.54 por ciento correspondiente a la zona de amortiguamiento […]El ANP propuesta se localiza en la región centro Estado de Jalisco; se extiende a lo largo de una red de barrancas modeladas por el río Santiago y sus tributarios […] a lo largo de más de 127 km de cauce principal, en diez municipios”, añade el documento.

Geológicamente, la barranca, “constituye la frontera norte del llamado Bloque Jalisco, es parte de un sistema de fallas que ha explotado el río para labrar su cauce. Para la evolución del sistema del río Santiago ha sido importante el desarrollo del llamado paleolago de Chapala, el cual se desarrolló desde el Plioceno, a partir de ese momento se ha ido fragmentando y desecando […] de particular relevancia para el desarrollo del sistema de barrancas, son los últimos 13.5 mil años, momento en que se identifican incrementos de precipitación y de nivel de los lagos del centro occidente de México”, agrega el documento.

Biológicamente es un área de transición con muy alta diversidad biológica: 368 especies de fauna silvestre contra 339 del bosque La Primavera. Sus ecosistemas dominantes son la selva seca, el bosque de galería, la vegetación xerófila y bosques templados de quercus (encinares). Para el futuro de la metrópolis es fundamental conservar los servicios ambientales.  

Usos de suelo

50.9 por ciento de la superficie “se encuentra dedicada al cultivo y la ganadería, estas actividades son las de mayor impacto en el aprovechamiento de recursos agua y suelo, así como la presión que se ejerce sobre las áreas naturales”

11 por ciento ha sido ocupada por asentamientos humanos, sobre todo en los últimos 20 años; “la presión que ejerce sobre la demanda de agua y de alimentos se ha incrementado, creando una paradoja difícil de resolver, ya que aunque los asentamientos dependen en gran medida de la producción de alimentos y agua, al mismo tiempo su crecimiento deteriora y elimina superficies para garantizar el abasto de tales recursos”