Jabones orgánicos para una vida saludable y relajada

Piña Spa Orgánico, es un negocio en el que se une el ánimo laboral de dos profesionistas, con el objetivo social de orientar a la gente e invitarla a retomar el amor por lo natural.
Claudia Piña, fundadora de Piña Spa Orgánico.
Claudia Piña, fundadora de Piña Spa Orgánico. (Cecilia Rojas)

Torreón, Coahuila

De pétalos de rosas, de vino tinto, chocolate, avena, almendras, anís, menta y romero, son tan sólo algunos de los ingredientes que llevan los jabones de "Piña Spa Orgánico".

"Toda la historia empieza por que me fui a vivir a Veracruz, y quise hacer una maestría, pero mi título de UAC no salió a tiempo y no pude estudiarla".

Claudia Piña tiene 25 años de edad. Estudió Ciencias de la Comunicación en la Universidad Autónoma de Coahuila y ella y su socia, Abril, atienden este espacio en el que de entrada, las paredes blancas transmiten energía buena.

Es muy activa. No se queda quieta y decidió buscar trabajo en su carrera. Pero de plano casi casi como en los chistes, le decían que si estudió periodismo, podía vender periódicos.

Se encontró un trabajo del área, pero su salario era de 1,500 pesos a la quincena. Orgullosa madre de Diego y de la hermosa Pilar. Trabajar le salía más caro que no hacerlo.

Así que esas mismas ganas de hacer cosas, la llevaron a ver en una calle un taller en el que ofrecían enseñar como hacer jabones. Ahí les enseñaron, pero no les dijeron donde vendían los ingredientes, que por que era el secreto, aunque ahí lo vendían.

"Me quedé con la curiosidad. Pensé ¿será muy difícil? No es difícil hacer el jabón, lo difícil, el secreto, es conseguir los aceites, infusiones e ingredientes esenciales orgánicos y las dosificaciones correctas para que surtan los efectos deseados".

Señaló que en Jalapa es muy común encontrar tiendas de puros jabones y no se vende nada más. Quedó fascinada, pero algo frustrada porque no sabía como.

Hasta que una chica le dijo donde podía conseguir los ingredientes orgánicos, en una granja de Aguascalientes y a alguien que le enseñara ya las fórmulas.

Después, ella y su esposo, Moyo Araujo, decidieron regresar a La Laguna y de nuevo la búsqueda del trabajo fue frustrante.

"Fui a diez entrevistas en un mes. En una de plano me hicieron gestos cuando dije que tenía dos hijos, por que me necesitaban de tiempo completo".

Y volvió a los jabones, porque necesitaba dinero y no se podía estar en paz. Los hacía en su casa y comenzó a Morelear, con mucho éxito. Los insumos le llegan de Aguascalientes, de la granja orgánica.

"Parecía que la gente no conocía los jabones naturales en Torreón", y hay gente que parece que tampoco conoce los artificiales.

Son piezas muy bonitas, coloridas, olorosas. Pero lo primordial, dice, es que estos productos sean para la salud, antes de la belleza, que es consecuencia.

Este éxito hizo que viera necesario instalar un local. Batalló pero lo encontró en Allende 153 oriente, en el interior D, una casona antigua, de hermosa arquitectura.

Ha ido aprendiendo poco a poco y ahora ya cuenta con una línea de shampoos de menta y romero, de lavanda y de hierbabuena, con diversos fines.

El de hierbabuena se lo compran los peñoleros, para limpiar sus cuerpos, por que les retira residuos y olores de todo a lo que se exponen.

Además, la crema de Karité, que ha sido un éxito rotundo, producida a raíz de una semilla africana, el único ingrediente importado.

Los dueños de la tienda "Mundo Sano", le pidieron la crema para tenerla en venta en su stock, por que la usaron y les cayó muy bien.

Se orienta a los nuevos modos de vida sustentable, pues no sólo los ingredientes cuidan y ofrecen que la piel se desintoxique de tanto químico que se usa a diario.

Los envases de shampoos y cremas son de vidrio y son rellenables, con descuento. No empaquetan los jabones, y a la venta, se envuelven en una bolsita de papel canela.

Hay pomada de árnica para el dolor, gotitas para los hongos a base de hierbas, exfoliantes de sal y azúcar con aceites de coco, un desodorante también orgánico, bombas para jacuzzi con aceites esenciales y aromaterapia.


Abril en su lado del negocio, tiene rebozos, bandas, collares, toallas sanitarias ecológicas, condón femenino y productos para mujeres en embarazo, a quienes también brindan un servicio especial.

Les pintan la pancita para que se puedan tomar una foto con su vientre. "A veces se acomplejan por los cambios y queremos que estén felices por un embarazo, que se tomen su foto con este bebé por que no volverán a estar embarazadas de él".

Un plus bonito: las mamás sienten como sus hijitos se mueven en la panza de modo diferente cuando sienten las otras manos, el pincel y el movimiento. Pero también pintan a las personas que así lo deseen, con las figuras que quieran.

Y las mamás también compran sus productos orgánicos para bañar a sus pequeños, para lavar sus cuerpos y sentirse lejos de elementos químicos que no las agredan.

"También comenzamos a dar talleres, por que nos dimos cuenta de que hay gente que quiere tener una partera o buscar alternativas en su embarazo y hay algunos que se brindan, que son demasiado caros. Tratamos de hacerlos accesibles aquí".

"Me capacitó un biólogo que buscó la receta, hizo experimentos y el me enseñó a hacer los shampoos y las cremas".

Y por supuesto, también enseñan a hacer los jabones famosos. También hay talleres familiares y apoyan en terapias, con apoyo profesional, para reforzar redes solidarias.

"Somos emprendedoras pero no queremos dejar este lado social. Abril es psicóloga y yo comunicadora y nos gusta esta idea de crear vínculos, por que hacen falta para un cambio importante".

De repente se "achicopalan" por ejemplo, les subieron la tarifa de electricidad por estar cerca del Distrito Colón. El pago representa el 20% de los gastos de su local. Pero ya no tienen como pararse. Por suerte.

La página de Facebook es "Piña Spa Orgánico". Pero en una vuelta al centro, llegue con Abril y Claudia, para que vea estos productos que además no son caros y sí representan una alternativa muy sana, desde el corazón lagunero de estas muchachas.