El Islam florece y se fortalece en el corazón de Guadalajara

Desde el primero de febrero hasta hoy la comunidad musulmana de Guadalajara ha decidido hacerse cada vez más presente en la ciudad, orgullosos de su fe, entre sus múltiples actividades siempre hay ...
El más versado entre los presentes asume el papel del Imam, quien también ayuda a reflexionar acerca del Corán.
El más versado entre los presentes asume el papel del Imam, quien también ayuda a reflexionar acerca del Corán. (Alejandro Acosta)

Guadalajara

Desde donde se encuentren, bajo el sol de un mediodía tapatío, decenas de fieles del Islam que habitan la Zona Metropolitana de Guadalajara se desplazan hasta el corazón de una ciudad “amable y cosmopolita” para encontrarse en punto de las 14:15 como hermanos que son en la Juma obligatoria semanal. Ellas con su hijab (velo) cubriéndoles el pelo  y  algunos de ellos con su kufí (sombrero), llegan con algunos minutos de antelación al lugar provisional que han abrazado como su Al musalah (recinto) y para la cual hay que internarse en un local y bajar unas escaleras de caracol hasta llegar al sótano del mismo.

Se trata de una acto de solidaridad con los musulmanes de todo el mundo, un acto para mantener viva la fe y que inicia con la recitación de unos versos del Corán a los que sigue un sermón o una disertación sobre la religión, la sociedad y los acontecimientos basada en el hadiz o en los dichos de Mahoma. Entre árabe, inglés y español, las oraciones del lugar se mezclan con algunas voces de niños presentes. Durante la segunda parte el Imam (guía) dirige los movimientos y las palabras que se deben recitar y cantar a manera de salmo responsorial. El papel del Imam lo asume la persona más versada en los textos sagrados que se encuentre en el momento. Así transcurrió una Juma más de la comunidad musulmana de Guadalajara, apenas naciente en la vida pública de la ciudad, un nacimiento que el próximo abril se coronará con la adecuación de un sitio más visible que el lugar que visitó este medio, en tanto se resuelven algunos trámites legales que realizan ante autoridades de gobierno para ser oficialmente reconocidos como una comunidad religiosa más en la urbe tapatía. Una vez terminada la Juma, todos regresan a sus labores.

Abraham Ramírez, de la comunidad islámica de Guadalajara,  afirma que conoce a un centenar de musulmanes en la ciudad, hay algunos árabes y pakistaníes, pero la mayoría son mexicanos conversos, de origen cristiano, pues el resto al huir de sus países huyen también de su religión, aún en contra de los preceptos “el peor de los musulmanes es el que abandona su país por otras cosas, no vienen a practicar su religión, menos a enseñarla”, dice y agrega que de muy pequeño se fue a vivir a Estados Unidos allá regresó al Islam, eso lo llevo a pasar algunos años en Arabia, en donde aprendió el idioma que le permite llevar a la letra sus preceptos y compartir este conocimiento con sus hermanos. “La gente cree que todos los musulmanes son árabes, pero no es así, los habemos en diversas latitudes y de diferentes nacionalidades. Estos momentos con los hermanos me llenan de felicidad, somos hermanos tan sólo por creer en el Islam, los bienes, de mi hermano, su mujer sus hijos son tan sagrados como los míos y viceversa, esa es nuestra fe”, señala y agrega que se habían limitado a la práctica personal del Islam pero creemos que es necesario hacer que esto crezca y abrirnos. El movimiento ha sido lento aquí y ha comenzado a tomar fuerza desde hace dos años”.

En Guadalajara no hay escuelas de árabe, lengua que es esencial, de manera que los que no han tenido la suerte de Ramírez deben  aprender de los que han vivido en Arabia. Además de Ramírez está el caso de Saad Shaikh, un miembro de la comunidad de origen pakistaní que vive en la ciudad desde hace año y medio y que enseña árabe clásico a los niños.

Una de las primeras actividades públicas que organizó la comunidad fue el “Día Internacional del Hijab” el domingo 1 de febrero. Ese día se reunieron en el camellón de Chapultepec para mostrar a las personas la importancia del uso del velo para las mujeres musulmanas, para compartir lo importante que es la modestia en el vestir, esa jornada Chapultepec se cubrió de hijab de todos los colores. Actualmente los musulmanes de Guadalajara se reúnen en el mes del Ramadán, en diferentes parques de la ciudad, festividad que inicia a finales de julio y termina a inicios de agosto.

Con información de: Gustavo Rodríguez