Son niños, dos de cada diez enfermos de insuficiencia renal

Malformaciones congénitas, infecciones mal tratadas y abuso de medicación
El Servicio de Nefrología del Hospital Civil de Guadalajara recibe de dos a tres niños con esta enfermedad cada mes
El Servicio de Nefrología del Hospital Civil de Guadalajara recibe de dos a tres niños con esta enfermedad cada mes (Alejandro Acosta)

Guadalajara

La Insuficiencia Renal Crónica (IRC) es una amenaza en aumento. Cada año crecen los casos de personas que van perdiendo la función sustancial de los riñones, de filtrar sustancias de desecho de la sangre, lo que compromete seriamente su salud y su vida. Sin embargo, ya no son sólo los adultos afectados por diabetes quienes esperan un trasplante de órgano o sobreviven con diálisis. Esa imagen, por demás impactante, es más dolorosa cuando se trata de menores de edad. Hoy “se dice que dos de cada diez personas con algún grado de daño renal son niños. Hay muchos que aún están en casa y no saben que están presentando la IRC”, refirió en entrevista el doctor Jacob Sandoval Pamplona, encargado del Servicio de Nefrología Pediátrica del Hospital Civil de Guadalajara (HCG) Fray Antonio Alcalde.

En este servicio se reciben alrededor de dos a tres niños para ingreso hospitalario, debutando con esta enfermedad cada mes, cuando hace una década, “se atendían de dos a tres niños… por año”, apuntó.

“Hay muchos problemas de riñón en edad pediátrica. La IRC es una enfermedad muy importante, representa el 50 por ciento de todos los padecimientos renales, pero no sólo eso, es la única con daño irreversible, es progresiva, y catastrófica para la familia”, describió el médico. El 50 por ciento restante lo suman patologías como síndrome nefrótico, síndrome nefrítico, piedras en los riñones, acidosis tubular renal e hipertensión arterial “que también las olvidamos y cada vez se incrementan más”, acotó.

Todas estas enfermedades causan algún tipo de daño renal, que puede ser reversible. No en la IRC que en la infancia se origina principalmente debido a malformaciones congénitas, infecciones recurrentes y por abuso de medicamentos.

En este último caso no se puede saber la incidencia exacta porque no se registra. “La mayoría de los papás dicen ‘no le di nada’. Luego te das cuenta que ya pusieron antibióticos intramusculares, medicamentos para bajar temperatura, antiinflamatorios. Las infecciones se manifiestan con fiebre... y todo niño con fiebre tiene la garganta roja. El doctor la ve y le manda tratamiento antibiótico, antiinflamatorio, pero sin diagnóstico de fondo se puede esconder una infección de riñones”, expuso.

El problema, explicó el nefrólogo pediatra, es que las infecciones recurrentes en vías urinarias dejan cicatrices en los riñones y este tejido renal pierde funcionalidad. “Si hay más infecciones, lógicamente hay más cicatrices y más condiciones para que dejen de funcionar los riñones”.

Las malformaciones de vías urinarias son un daño estructural que el niño trae desde el nacimiento. A su vez provocan infecciones recurrentes, que si no se diagnostican pueden derivar en la medicación inadecuada. Las infecciones de vías urinarias más importantes son la esteanosisis (el conducto entre el riñón y la vejiga está más chiquito y hace una forma de embudo que regresa la orina) y el reflujo (este conducto es muy grande y también causa este regreso).

En las primeras etapas la IRC se controla con medicamentos y sobre todo una dieta adecuada evita su rápido progreso. Cuando se llega a 15 por ciento de funcionalidad del riñón se requiere diálisis. “Se les tiene que poner un catéter y capacitar a la familia y al paciente, ésa es la parte más pesada, más dura”, admitió Jacob Sandoval.

Luego estos niños deben ser evaluados por el Servicio de Trasplantes. Según dijo, la mayoría se trasplantan tan pronto como puedan pagar los estudios para iniciar el protocolo. Requieren además estar en control de su enfermedad y de tener un donador. “Muchos creen que llegando aquí les van a dar el riñón, y no es así. Hay todo un proceso y debe haber disposición para buscar un donador dentro de la familia”, comentó el entrevistado.

Mientras llega el donante, se continúa dializando. “Es importante saber eso, porque si no la desesperanza aparece. El tratamiento definitivo para la IRC es el trasplante de riñón, y el tratamiento transitorio es la diálisis peritoneal o la hemodiálisis para obtener calidad de vida y condiciones óptimas a fin de poder realizarle el trasplante”, refirió Sandoval Pamplona.

Entre menores de edad, la mayoría de los afectados por IRC son adolescentes entre once y catorce años. El HCG tiene pacientes de cero meses hasta quince años y niños desde los dos años que son dializados, muchos llegan en fases avanzadas, por lo cual se debe estar atento a síntomas como dolor de cabeza, dolor de piernas, mal olor de la orina, que el niño esté pálido y se canse y siga mojando la cama al dormir después de los cinco años.

El mensaje del especialista, el del Día Mundial del Riñón, es a prevenir el daño renal mediante una alimentación sana de los niños, práctica de ejercicio y buenas condiciones de higiene. “El niño sano debe acudir una vez al año con su pediatra y realizarle un examen general de orina para evaluar la salud de sus riñones”, invitó.

 

Claves

Si el niño ya tiene daño renal

Acercarse a un médico, evitar chamanes y otros remedios que lo único que curan son los nervios de los papás, no la IRC

La alimentación es lo más importante para retardar el progreso de la IRC

El único tratamiento definitivo para la IRC es el trasplante de riñón

 

Para prevenir el daño renal en niños

Llevar una alimentación sana

Hacer ejercicio

Mantener condiciones de higiene

Beber suficiente agua natural

Evitar la automedicación y el abuso de fármacos

Acudir al menos una vez al año al pediatra si está sano

Examen general de orina una vez al año

Síntomas de alerta

Dolor de cabeza

Dolor de piernas

Orina con mal olor

Que el niño esté pálido

Que manifieste fatiga, y se canse

Que moje la cama al dormir después de los cinco años

Fuente: Dr. Jacob Sandoval Pamplona. Servicio de Nefrología Pediátrica. Hospital Civil de Guadalajara (HCG) “Fray Antonio Alcalde”