Los Institutos Municipales de la Mujer “pierden el rumbo”

Adriana Teresa Romo, de la Red Regional de Mujeres dijo que deberían estar estudiando y diseñando programas, políticas públicas para atender intereses estratégicos.
La participación económica de las mujeres en Coahuila es de 32.62%.
A la par de estos institutos, están surgiendo otros organismos como el Centro de Justicia para las Mujeres en Torreón, o los centros Sí Mujer que dependen de las Secretarías de Salud. (Milenio Digital)

Torreón, Coahuila

Si bien la lucha feminista tiene muchos años en el mundo, el hecho es que las conquistas se han ido dando poco a poco. Apenas en el año 2001, ya frisando el siglo XXI, se creó en México el llamado Instituto Nacional de la Mujer.

De ahí, el esquema del organismo se fue bajando a los estados y a los municipios de México, aunque hay que mencionar, que en algunos municipios aún no se cuenta con uno de ellos.

La salud, algo tan simple como el transporte público, las dependencias de justicia y de economía, deberían estar en el ojo de los IMM.

Adriana Teresa Romo, de la Red Regional de Mujeres, informó que las instancias municipales de las mujeres, que pueden ser institutos, centros o coordinaciones, según la estructura del mismo ayuntamiento, tienen ciertos objetivos principales.

El primero es aportar elementos necesarios al gobierno municipal para el diseño de planes y programas que atiendan las necesidades específicas de hombres y mujeres para propiciar la igualdad de oportunidad. Luego, apoyar las políticas y programas para lograr el desarrollo económico y social de las mujeres.

Finalmente, otro objetivo importante es instrumentar medidas que permitan la participación política y social de las mujeres. Si bien estas han sido las funciones principales indicadas, en la práctica, estos organismos se han convertido en lugares donde se realizan otras funciones, como atención psicológica, legal, o la impartición de talleres productivos.

Per se, estas acciones no son negativas, sino al contrario. Han llenado ciertos vacíos que las instancias que deberían cubrir, como salud, justicia o economía, no han logrado.  

“En la Red de Mujeres creemos que las instancias municipales hacen un esfuerzo por cumplir ciertos objetivos. Desgraciadamente vemos que a veces su trabajo va mas encaminado a atender las necesidades inmediatas de las mujeres, las prácticas y no los intereses estratégicos”, dijo Adriana Romo.

Por ejemplo, un Instituto Municipal de la Mujer, IMM, no necesariamente tendría que destinar recursos humanos o económicos a dar atención psicológica porque hay otras instituciones específicas para eso.

Afirma Romo, que deberían estar estudiando y diseñando programas, políticas públicas para atender a los intereses estratégicos de las mujeres, encaminadas al acceso al disfrute de todos sus derechos.

“Programas de capacitación en liderazgos políticos, ojo, no tiene que ver con partidos, tiene que ver con incentivar la participación política de las mujeres, formación de liderazgos de mujeres, revisión de políticas y reglamentos del municipio para que todas vayan encaminadas con perspectiva de género”.

También deberían recabar información desagregada por sexo y edades, generando investigación respecto a las condiciones que ofrece el municipio para hombres y para mujeres, ya que hay necesidades diferentes entre ambos sexos, aunque algunas pueden ser iguales.

La salud, algo tan simple como el transporte público, las dependencias de justicia y de economía, deberían estar en el ojo de los IMM, para revisar constantemente sus planes y proyectos y que estos realmente brinden a las mujeres y hombres, una equidad.

Primordial también en el esquema, la capacitación para los trabajadores de las dependencias municipales, para que puedan brindar atención desde una perspectiva de género, transversalizar la misma en sus planes y proyectos, esto para ir generando una ciudad con perspectiva de género.

“Como en muchos países de Europa lo nombran: una ciudad segura para las mujeres”, manifestó Adriana Romo.

Ciertamente no tenemos eso. Entre los puntos álgidos de las políticas públicas, Adriana Romo habla sobre las cuestiones de trata de personas que flagelan a mujeres, niños y niñas. Pero estas mismas políticas en determinado momento, sin la perspectiva de género, pueden ocasionar daño a mujeres que libremente han elegido ejercer el sexoservicio.

La labor de sensibilización, capacitación y enseñanza, debe ser permanente y asumida como tal. Quien esté a cargo de un IMM, debe estar consciente de que en muchos casos, su trabajo será a contra corriente.
 

A la par de estos institutos, están surgiendo otros organismos como el Centro de Justicia para las Mujeres en Torreón, o los centros Sí Mujer que dependen de las Secretarías de Salud. “Son un avance. Pienso que tal vez lo que falta es que haya mejor coordinación entre todos. Esa coordinación sería también una función directa de los IMM”.

Si bien algunas instancias son federales y otras estatales, esta coordinación permitiría entre otras cosas, no duplicar funciones, brindar un mejor servicio de referencia-contrarreferencia y una atención apropiada, pues es frecuente que una mujer llegue a un lugar, presente su caso, la manden a otro lado, vuelva a platicar y al final no se le apoya en ningún lado.

Deben contar con recursos humanos y económicos y no tener que consultar cada paso con el presidente municipal o con otra autoridad, pues así se dificulta el trabajo.

Dinero para poder fincar proyectos diversos, es algo que se debe asignar en cada partida presupuestal del ayuntamiento y contar con un “colchoncito” para casos urgentes.

Sobre los recursos humanos, indicó Adriana Romo, deben ser personas con un perfil idóneo, especializado en la perspectiva de género, y suficientes, pues si se desea cumplir los objetivos, este tipo de personal en un IMM es el correcto y desde luego, recibir un pago digno.

La labor de sensibilización, capacitación y enseñanza, debe ser permanente y asumida como tal. Quien esté a cargo de un IMM, debe estar consciente de que en muchos casos, su trabajo será a contra corriente.