Torreón “discapacitado” en materia de inclusión peatonal

Fue el primer municipio en todo el país que incluyó las recomendaciones de accesibilidad para las personas con discapacidad, aunque no se aplica como se debe.
Centro Histórico de Torreón: campo de peripecias para discapacitados.
Centro Histórico de Torreón: campo de peripecias para discapacitados. (Martín Piña)

Torreón, Coahuila

Los espacios que en Torreón están dedicados a la movilidad no motorizada no cumplen con lo que indica, en materia de infraestructura para personas con discapacidad.

En la sección cuatro norma tres del capítulo décimo primero del reglamento de Asentamiento Humano y Desarrollo Urbano del municipio, apunta las Técnicas de Proyecto para Personas con Capacidades Diferentes y señala:

"En todas las esquinas de las banquetas deberán existir rampas con una pendiente no mayor del ocho por ciento, para salvar el nivel hacia el arroyo vehicular".

Las personas con capacidades diferentes salen y soslayan las banquetas agrietadas, las rampas inclinadas o inexistentes ingeniándoselas para pasar de una calle a otra, buscando su independencia.

Esto fue establecido en 2004, según recordó Guadalupe Porras, directora del departamento de movilidad no motorizada, quien asimismo apuntó que "fue el primero en todo el país que incluyó las recomendaciones de accesibilidad para las personas con discapacidad. Aunque, claro, no se aplica como hubiéramos querido".

Y es que a la fecha no se había puesto la atención suficiente al tema de la infraestructura peatonal, no obstante que hace 12 años se hayan escrito preceptos que norman el actuar de las autoridades en ese sentido.

De esta manera, contrario a lo estipulado en la norma tres, gran parte de las esquinas del primer cuadro de la ciudad carecen de rampas de acceso para personas con discapacidad, o bien las especificaciones que deberían tener no se cumplen en función de lo normado.

"Es tiempo de que se le dé preferencia al peatón. Yo observo que en el centro de la ciudad de Torreón se están haciendo algunas acciones, pero hace falta más la aplicación del reglamento (...)”, argumentó René Mata, arquitecto y docente de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Autónoma de Coahuila.

“El elemento principal de accesibilidad son las rampas, las cuales tienen una especificación de acuerdo al reglamento de que deben de tener un ancho mínimo de un metro 20 centímetros y el largo dependerá de la pendiente que puedas subir de un nivel a otro, asimismo está especificado que debe tener cuando menos el seis por ciento de pendiente”, explicó.

De acuerdo con esto -agregó- se muestran deficiencias en las banquetas ya que la mayoría están deterioradas, no son banquetas muy adecuadas para permitir la circulación de aparatos ortopédicos, pues están testadas de pozos y cuarteaduras y el diseño en algunos casos no es el adecuado, se construyen con inclinaciones imposibles o sin la debida rugosidad antiderrapante.

Esto afecta principalmente a quienes utilizan aparatos ortopédicos como forma de desplazamiento y viven propensos a accidentes en su andar por la ciudad o, sencillamente, pierden su independencia al necesitar a alguien que les facilite el recorrido.

"En todas las esquinas de las banquetas deberán existir rampas con una pendiente no mayor del ocho por ciento, para salvar el nivel hacia el arroyo vehicular".

Aunque no sólo se trata de personas que necesitan de estos auxiliares para movilizarse por la ciudad, a su vez la vía pública debe estar preparada para personas con deiciencia visual.

“En algunas especificaciones del reglamento hay señalización de que debe haber tratamientos en las zonas peatonales para que también el invidente pueda tomar una guía para poder caminar sobre las aceras, libres de obstáculos, lo cual quiere decir que deberá haber un camino específico para que pueda tener acceso a cualquier lugar”, puntualizó Mata.

Las personas con discapacidad se enfrentan en su día a día con diferentes retos resultado de la negligencia de las autoridades a las que le compete el tema.

Sin embargo estas personas salen y soslayan las banquetas agrietadas, las rampas inclinadas o inexistentes ingeniándoselas para pasar de una calle a otra, buscando su independencia.