Iconia, la privatización de lo público

Jesús García Rojas, consultor en planeación urbana, alerta sobre todo lo que implica ceder un espacio verde citadino cuando los espacios públicos de la ciudad están en retroceso. 
El predio donde se pretende hacer este proyecto se ubica sobre Periférico casi al cruce con la Calzada
El predio donde se pretende hacer este proyecto se ubica sobre Periférico casi al cruce con la Calzada (Milenio)

Guadalajara

Si hay quienes dudan sobre la importancia del destino del predio municipal de 13.6 hectáreas verdes que Guadalajara cedió al proyecto Iconia, basta señalar que la zona metropolitana, con apenas poco más de mil ha de áreas verdes públicas en una superficie de 65 mil ha y 4.6 millones de habitantes, requeriría de 270 espacios de esas dimensiones para acercarse al promedio recomendado a nivel mundial: 10 metros cuadrados por habitante.

Y no existen esos 270 espacios, lo que aumenta la importancia de la superficie que adquirió el gobierno de Arnulfo Villaseñor Saavedra en las inmediaciones de Huentitán, al norte de la ciudad, hace más de treinta años, y que estaba planteada para área verde hasta que el gobierno de Alfonso Petersen Farah, en 2009, determinó cederlo para el megadesarrollo inmobiliario Puerta Guadalajara.

Jesús García Rojas, consultor en planeación urbana, se ha erigido como uno de los principales críticos de esta tradición de “privatización” que, a pretexto de desarrollos -que se quedan solamente en los “supuestos”-, reducen aún más el patrimonio público de una zona metropolitana que vive en el último medio siglo la pesadilla del divorcio entre ideal y realidad.

“Se dispone de trece hectáreas de un bien público adquirido como parte del parque Huentitán, con uso de suelo de área verde, en la Administración Petersen se cambió a uso de suelo mixto de alta densidad que tendrá alto impacto ambiental y vehicular en la zona; se les olvida que los bienes públicos son inalienables, lo que nos lleva a hablar de una cuestionable democracia representativa, en la cual se extralimitan las facultades del ayuntamiento”, señala.

“El proyecto fue originado por una iniciativa privada, no por el municipio, y podemos hablar de desaseo, falta de apego al Estado de derecho, asociación y asignación directa del predio a una empresa de bajo perfil sin capacidad técnica, financiera ni administrativa; sin licitación, concurso o subasta; falta de transparencia y rendición de cuentas, con una permuta que subvalora el predio; se paga en especie con obras de las que no hay preexistencia de su necesidad, que benefician y privilegian al propio desarrollo inmobiliario”, refiere en una opinión entregada a MILENIO JALISCO.

Agrega: “hay reciprocidades inequitativas en este negocio privado con bienes públicos, por el indebido proceso seguido de incumplimientos; por ello se ha solicitado a la actual administración municipal revocar el fideicomiso, hacer restitución del predio a la comuna para el fin que fue adquirido, y si así lo considerara pertinente la sociedad en su caso, se haga una encuesta o referéndum para definir su destino”.

No es la única voz que se ha levantado para cuestionarlo. Salvador Dueñas, Sergio Valdez Angulo, Jorge Fernández Acosta, el Colegio de Arquitectos y Urbanistas del estado de Jalisco, la Escuela Superior de Arquitectura y numerosas organizaciones académicas y ecologistas no quitan el dedo del renglón sobre la impertinencia de Iconia en el desarrollo verdadero de la ciudad.