El INCAN recibió una inversión de mil 800 mdp

Es un hospital de primer nivel, a la altura de cualquier clínica privada. Cuenta con 200 camas, área de consulta externa, cuidados paliativos, gineco obstetra, farmacia, recuperación y quirófanos. 
El Instituto Nacional de Cancerología, ha “tropicalizado” un modelo español que busca personalizar el diagnóstico y tratamiento de cada paciente.
El Instituto Nacional de Cancerología, ha “tropicalizado” un modelo español que busca personalizar el diagnóstico y tratamiento de cada paciente. (Osvaldo Amaya)

Ciudad de México

El Instituto Nacional de Cancerología (INCAN), cuenta con una historia de casi 70 años de permanencia en nuestro país. Fue inaugurado después de la época post revolucionaria con un modesto consultorio en la ciudad de México.

A la fecha cuenta con un perímetro dividido en varias secciones interconectadas por un puente de cristal. Según el doctor Ángel Apodaca, el Subdirector de Atención Hospitalaria y Consulta Externa, la última política implementada por el consejo rector del INCAN, está orientada al servicio y atención de los pacientes, es decir, dejaron de lado la comodidad de los empleados y la “funcionalidad” arquitectónica de las áreas para apoyar y facilitar el traslado a los más de 200 mil pacientes que recorrieron el hospital (al menos en el 2015). 

Es un hospital de primer nivel, a la altura de cualquier clínica privada. La Secretaría de Salud ha invertido un total de mil 800 millones de pesos en un perímetro de 20 mil metros cuadrados. Cuenta con 200 camas censables, área de consulta externa, cuidados paliativos, gineco obstetra, farmacia, recuperación y quirófanos. 


“Ha sido un verdadero reto conservar las instalaciones así como las podemos ver, áreas limpias, orden en los ingresos, atención adecuada por parte del personal y sobre todo la parte de la valoración paciente por paciente que hemos establecido”. 


Durante el recorrido, el Subdirector de Atención Hospitalaria y Consulta Externa, Ángel Apodaca, destacó la correcta aplicación de los recursos provenientes del Gobierno Federal.

El Instituto Nacional de Cancerología, ha “tropicalizado” un modelo español que busca personalizar el diagnóstico y tratamiento de cada paciente.

Es una sala de juntas en la que se reúnen un oncólogo, un radio terapista, un radiólogo y un médico especialista, juntos analizan el expediente de cada paciente que llega al Instituto, con el único objetivo de optimizar los procedimientos que seguirán. 

Una de las novedades con las que cuenta el INCAN, es la automatización en la atención a los pacientes y sus familias, prueba de ello es el robot que recientemente acaban de instalar en la farmacia.

Antes de finalizar el año, habrá recetas “electrónicas” es decir, el médico que revise a determinado enfermo, ingresará en el sistema los fármacos que necesita, el software da la orden al robot y en un lapso de 20 segundos, este tendrá surtido el medicamento requerido, de esta forma se evitarán filas y demora en los servicios.