“En los primeros años poníamos dinero”: IEST

Durante el evento del 40 aniversario de la universidad fundadores relataron el inicio del proyecto, los antecedentes y el lazo espiritual.
IEST, fachada IEST,
(Milenio Digital)

Tampico

El IEST es un milagro de Dios, coinciden los fundadores Rodolfo Vega Gallegos, José Manuel Haces Zorrilla y David Efraín Gómez Fuentes.

Durante la celebración del 40 aniversario del Instituto de Estudios Superiores de Tamaulipas, se celebró un panel para compartir sus experiencias de cómo surgió la iniciativa de crear la escuela hoy instalada en la avenida Burton E. Grossman, en los límites de Tampico con Altamira.

Vega Gallegos insistió en que todo fue inspiración divina: "Dios agarra gente limitada, con defectos, instrumentos desafinados para ejecutar sus obras, y escribe muy recto en renglones torcidos. En lo particular me escogió a mí y a mis compañeros para tener la idea del IEST."

"Como experiencia de vida, nos acababan de correr de la Universidad Autónoma de Tamaulipas: David fue tesorero, Tino era secretario académico y yo era el director de la facultad".

Apuntó que eso fue visto como una catástrofe, porque no tenían trabajo, y eran casados con hijos. "Por eso digo que Dios tenía defi nido lo que sería el IEST. Quién sabe de quién nació la idea, de lo que estoy seguro es que nació de Dios, y nosotros fuimos los que empezamos a trabajarla. Cada uno de los fundadores, cada alumno, cada padre de familia ha colaborado, así como don Burton E. Grossman, a hacer el IEST".

Haces Zorrilla aprovechó para agradecer a Manuel Acosta, quien a través del Movimiento de Jornadas de Vida Cristiana, surgió un lazo espiritual y de amistad entre ellos.

"Posteriormente estuvimos en México estudiando las maestrías en materia administrativa, yo en materia de derecho, vimos que además de pretender servir al prójimo, la vocación académica".

"Cuando nos reintegramos en Tampico, a trabajar en la Facultad de Comercio y Administración, yo en la Facultad de Derecho, teníamos la vocación académica".

Aclaró que él no fue despedido de la UAT, a diferencia de sus colegas, mas en esa coyuntura se dio el empujón para formar el IEST, con la visión de servir al prójimo, y con la visión católica que siempre manifestaron en foros y eventos en todos los documentos, con todo y que en aquella época era un tema no muy bien visto políticamente hablando.

Al preguntarle si el IEST era financieramente rentable, Gómez Fuentes expresó que desde su inicio los movió un sentido de trascendencia, de servicio, de procurar una nueva alternativa de estudios superiores que tuvieran calidad.

"Veníamos influidos tanto den nuestra experiencia docente en la UNAM, donde fuimos formados a un alto nivel en los posgrados, como las experiencias de liderazgo en las jornadas de Vida Cristiana, y en movimientos estudiantiles.

"Los primeros tres años poníamos dinero, ni siquiera las clases que dábamos nos las pagaban, las contabilizábamos como gasto y pasivo, por no decir que era un movimiento real, pero nunca nos pagaron nada.

"Cuando vimos al señor Grossman, a principios del 77 para proponerle que se sumara a nuestro esfuerzo y dotara a Tampico de una universidad que trascendiera y formara hombres y mujeres valiosos, él dijo 'esto no será de dinero' y le contestamos 'esto es de poner, no de sacar'.

"Nunca en la historia de los 40 años se ha repartido un peso como si fuera utilidad de la operación del IEST. Todo se reinvierte, y toda la construcción que hay aquí y en Ciudad Valles ha salido de donativos de la ciudadanía, inversionistas, empresarios".