Huicholes reclaman protección a sitios sagrados

Lo wixárikas se solidarizan con sus vecinos nayeris ante la construcción de la hidroeléctrica de Las Cruces en Nayarit.
Piden tener libre paso hacia Wirikuta y Haramatsie.
Piden tener libre paso hacia Wirikuta y Haramatsie. (Milenio Digital)

Guadalajara

La unión wixárika de centros ceremoniales de Durango, Jalisco y Nayarit exigió al gobierno de Enrique Peña Nieto  que se reconozcan sus derechos en la conservación y el tránsito hacia los sitios sagrados de esa cultura, sobre todo, en el caso de Wirikuta, al oriente, y Haramatie al poniente.

En una reunión regional realizada en el poblado de Nueva Colonia, municipio de Mezquitic, en el norte de Jalisco, los delegados del pueblo huichol aseguraron que ambos sitios deberían ser elevados por la Unesco al listado de patrimonio natural y cultural de la humanidad, pues presentan valores tanto biológicos como representativos de su cultura ancestral.

La reunión contó con todas las autoridades agrarias de las comunidades indígenas y ejidos wixárikas que están distribuidos por la Sierra Madre Occidental más allá de las fronteras que comparten Jalisco, Nayarit, Zacatecas y Durango. También acudieron los gobernadores tradicionales y los representantes de la clase sacerdotal, marakamis y jicareros, entre otros.

En el acta de la asamblea, de la que entregaron una copia a MILENIO JALISCO, enfatizan en las agresiones que ha debido afrontar su estilo de vida sobre todo, por las invasiones de sus tierras, por la creación de infraestructura sin consultarlos, y la creación de proyectos económicos que destruyen los ecosistemas.

En particular, le pidieron al presidente Peña Nieto revertir la acción del 9 de agosto de 2013 en que se entregó a un grupo huichol presuntamente “no representativo” una superficie de 3.5 hectáreas en la zona de Peña Blanca o Haramatsie, frente a la costa de San Blas, en Nayarit, ya que desde los años noventa del siglo XX se había reconocido el sitio sagrado sobre 8.5 hectáreas. Por si fuera poco, en el reconocimiento del año pasado no se les garantizan las vías de acceso a la zona.

“Queremos una consulta pública debidamente informada en la cual se garanticen nuestros derechos y se establezcan acuerdos con los dueños de los predios colindantes para que se nos reconozca el libre tránsito a nuestra zona sagrada”, subrayaron.

También se pronunciaron en solidaridad con el pueblo nayeri o cora debido a la amenaza de la Comisión Federal de Electricidad en construir la presa hidroeléctrica Las Cruces sobre el río San Pedro, última corriente pluvial del océano Pacífico con recorrido libre hasta el mar. Señalaron que los 15 sitios sagrados de los coras que serían inundados son también zonas de peregrinación para los huicholes, y que se debe cuidar la permanencia de las marismas nacionales que se ubican en la parte baja del río, cuya precaria subsistencia se ha documentado en el último lustro, justamente porque depende de forma crítica del agua y los arrastres del río San Pedro.

En este megaproyecto sólo se han hecho consideraciones económicas y de favorecer los grandes centros de desarrollo del país, pero se hacen a un lado los efectos prejuiciosos en lo social y lo ambiental para indígenas y mestizos de la zona.