Huicholes expulsan a bautistas de Tuxpan

19 adultos y once niños fueron sacados de territorio de Tuxpan de Bolaños y duermen en un albergue en la cabecera de Bolaños desde el martes.

Guadalajara

Por quinta ocasión desde 2009, la pequeña comunidad bautista de Tuxpan de Bolaños ha sido expulsada por la asamblea comunal, al negarse a cumplir ritos religiosos tradicionales y serle rechazada su propuesta de trabajo comunitario.

El pastor de los wixaritari de confesión cristiana protestante, Juan José de la Cruz, dijo a MILENIO JALISCO que la amenaza, que estaba manifiesta desde diciembre pasado, se cumplió el pasado martes 26 de enero a las tres de la tarde, tras un largo desgaste, y no obstante que la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH) había llamado a conciliar las diferencias.

Los desplazados se encuentran desde ese día en el albergue de la cabecera municipal de Bolaños, donde 19 adultos y once niños duermen y comen en situación precaria; también han tenido oportunidad de comunicar su problema a las autoridades municipales, que piden un plazo de cinco días para poder acudir a la aldea wixárika para que se plantee de nuevo la admisión de los indígenas, “esperamos tener la paciencia”, dijo.

“El 28 de noviembre del año pasado nos reunieron en la comunidad para que dijéramos si volveríamos a tomar cargos en la comunidad, les dijimos que como cristianos no nos compete cooperar en esos asuntos, pero que podíamos cooperar de otras formas, apoyar en la recolección de leña, maíz, contribuciones, ayuda para servicio médico, barriendo […] parecía que nos habían escuchado y se levantó un escrito. El 6 de diciembre hubo asamblea en Barranquilla, un poblado de la comunidad más alejado, pero ya no salió nuestra propuesta, y mintieron: comentaron que nos habíamos burlado, que no queremos cooperar, inventaron muchas cosas y la gente les creyó. Dijeron que no podíamos permanecer en la comunidad…”.

En esas fechas, un misionero bautista y un predicador de Los testigos de Jehová estaban en la zona y fueron detenidos, “los encararon y les dijeron que no tenían derecho a estar allí, y los topiles, que son como los policías del gobernador tradicional, los mantuvieron encerrados, prisioneros”, fueron liberados después de la asamblea.

Antes de que se retiraran, los hicieron firmar “un acta que dice que voluntariamente quisimos salir de la comunidad y que nos iríamos en diez días”. Pero los disidentes regresaron a Tuxpan de Bolaños y no fueron molestados sino hasta el 26 de febrero, que los citaron a una casa de la localidad, “nos dijeron que habíamos desobedecido y que ellos tenían planeado sacarnos de la comunidad. Nos dijeron que a las tres de la tarde irían por nosotros, que empacáramos nuestras cosas […] la verdad no pudimos ni traer ropa, yo tengo una chamarra, todos nos venimos sin nada. Nos dejaron en el crucero del Miguelón, donde están los límites de la comunidad con los ejidos. Allí nos pusimos a buscar señal de celular y cuando pudimos, avisamos a Bolaños y la policía subió por nosotros… en la noche llegamos a la cabecera municipal”.

Los recibió el DIF con unas cuantas cobijas. Un pastor de Colotlán les envió 30 cobertores más. “Hace mucho frío, dormimos en el piso, esperamos que pronto se resuelva esto”.  Es la quinta ocasión en que son sacados de su comunidad originaria, la primera fue en septiembre de 2009. “Ellos dicen que son católicos y no quieren una religión más […] pero nosotros ya cambiamos, nuestra vida ha sido cambiada, Dios nos ha cambiado, ya no peleamos, ya no fumamos, ya no nos emborrachamos y muchas cosas más […] no podemos regresar a lo que antes éramos”.