Niños víctimas de la violencia abandonados y olvidados

En Grupo Vida estiman que son cerca de 150 niños en Torreón, quienes han perdido a uno o a sus dos padres en casos de homicidios o desapariciones y no son atendidos por el gobierno.
Niños víctimas de la violencia en Torreón (Milenio Radio)

Torreón, Coahuila

Asus ocho años, Jaime le ha expresado a su abuela que espera crecer para matar a los asesinos de sus padres. Es uno de los huérfanos por la violencia vivida en Torreón y la región lagunera, uno de los pocos que reciben atención psicológica para superar el trauma, de acuerdo con Ramiro Ornelas, psicólogo e integrante de Grupo Vida, asociación dedicada a al apoyo de familiares de desaparecidos y víctimas de homidicios.

Estima que en el municipio son cerca de 150 niños quienes han perdido a uno o a sus dos padres a raíz del ambiente de violencia que se generó en los últimos años, por los casos de homicidios y desapariciones que se han reportado en la asociación, más agrega que la cifra es mayor.

Sostiene que hay niños que no están recibiendo ayuda, dado que en muchos casos los familiares ocultan la situación para evitar la estigmatización que enfrentan los infantes en el ambiente escolar y en sus comunidades, mientras que las instituciones gubernamentales no toman medidas al no estar preparadas para atender los efectos colaterales de la violencia y alimentan el círculo de discriminación.

"Vamos a las escuelas para detectar a los niños victimizados por la muerte de algún padre o familiar en forma violenta, porque muchas veces, en las familias se les pide que no platiquen su caso. Inventan que sus padres están de viaje. Hay muchos niños que están en el silencio, no dicen nada porque tienen miedo. Como sociedad no estamos preparados para este tipo de situaciones", comenta Ramiro Ornelas.

Según la Procuraduría de la Familia en Torreón, sólo se han reportado siete casos de niños que han quedado en la orfandad porque sus padres han incurrido en situación delictuosa. De acuerdo con el psicólogo la mayoría menores que son expuestos a una pérdida en forma violenta de sus padres o algún familiar, sienten odio y deseo de venganza contra los agresores, por lo que expresarlo mediante el apoyo psicológico, les ayuda a superar su situación, de lo contrario se van a convertir en adultos resentidos, probablemente alimentarán el círculo delincuencial, donde los niños victimizados pueden convertirse en victimarios, considera.

"Es difícil vivir así, hay mucho llanto, nuestro dolor no termina. Mis nietos yo sé que sufren mucho", Virginia.


"Muchos niños que son víctimas colaterales de la violencia ni siquiera son reconocidos, porque las familias callan. Es un proceso difícil para cualquiera, pero sobre todo para un niño. El gobierno no reparó en el daño colateral que quedó de esta guerra contra la delincuencia. Niños huérfanos, viudas, familias desintegradas y sin patrimonio, gente que ha enfermado y muerto por el impacto psicológico, por infartos, embolias. Viene una nueva generación de gente dañada", comenta Virginia, quien también se hace cargo de dos nietos, de 12 y cinco años de edad, luego de que su hijo desapareción y su esposo fue asesinado.

"Es difícil vivir así, hay mucho llanto, nuestro dolor no termina. Mis nietos yo sé que sufren mucho. Los escucho que lloran. Hay niños que sobre lo que sienten no pueden expresar nada y eso es algo terrible. Cómo decirle a un niño que a su papá se lo llevaron, que lo mataron, muchos niños que han visto como ha pasado. Son niños que en su mente y en su espíritu han estado lastimados, el gobierno no tienes políticas públicas de salud mental y niño no tiene las mismas defensas psicológicas que un adulto", comenta.

María Dolores, abuela de Jaime y otros tres menores que quedaron en la orfandad hace un año, relata que pese a la terapia que reciben cada semana, sus nietos han manifestado aislamiento y episodios de ira.

Los primeros episodios de discriminación, los vivieron sus nietos en la escuela y provino de los directivos y maestros del plantel. Los menores fueron expulsados un mes después del incidente en el que murieron sus padres.

Se tomó como pretexto que Jaime tuvo un episodio de ira y empujo a la maestra, lo que es considerado como un comportamiento normal en un menor que acaba de ser expuesto a un acto violento, comenta su abuela. Sin otorgarle atención psicológica, lo suspendieron y posteriormente a su hermana de siete años.

Finalmente argumentaron los directivos que no había nadie que se hiciera cargo de los menores, pese a que se presentó María Dolores, que tenía en trámite la custodia legal.

"Hay escuelas en las que se corre a los niños. Donde hay casos de discriminación, lamentablemente son pocos en los que se ha mostrado sensibilidad para los niños y se han otorgado algún tipo de apoyo", comenta Ornelas.

"Hemos tenido problemás que se juntan con el dolor de la pérdida. No se cómo he salido adelante, pero sigo en pie, apoyándolos y cuidándolos", Sara.


Las familias quedan lesionadas en lo emocional y económico. Aunque el apoyo psicológico es gratuito gracias al organismo que representa, detalla que hay personas que no pueden i nanciar ni siquiera el transporte público para que los infantes acudan a las terapias.

"A lo mejor las familias tenían un estatus medio o medio alto y cuando desaparece el familiar, el estatus cambia. En vez de estar en el colegio, se van a la escuela pública. Tienen que adaptarse a un nuevo ambiente social".

En medio del llanto que le ocasiona el hablar de su hijo desaparecido hace dos años y medio y el que las autoridades no logran avances en la investigación, Sara relata como la tragedia ha marcado su vida, la de su nuera y sus cuatro nietos, a quienes ayuda a mantener con la venta de comida.

Se llevó a vivir a su nuera, ya que con el sueldo que gana en una panadería no le alcanza para mantener a los menores. "Cuando él se desapareció mi nuera estaba embarazada, tuvo dos hijos, ya suman cuatro. Hemos tenido muchos problemas que se juntan con el dolor de la pérdida. No se cómo he salido adelante, pero sigo en pie, apoyándolos y cuidándolos".

En el caso de María Dolores, comenta que no alcanza a sufragar los gastos más básicos de sus nietos, con su pensión y las limitadas ganancias que obtiene su esposo, a quien la circunstancia lo ha llevado a desempeñarse como taxista en un vehículo rentado, a pesar de estar imposibilitado para trabajar.

Estudian en una escuela pública y no les alcanza a financiar los gastos escolares y médicos, como los que requiere su nieto Jaime, quien tiene déficit de atención, que se le agravó con el incidente, dado que el IMSS no le ha dei nido la situación de los menores.

Recuerda que en una de las giras de trabajo del Gobernador de la entidad, Rubén Moreira, entregó una carta a una de sus asistentes solicitando que se le respaldara con becas de estudio para sus nietos y el recurso económico para practicarle unos estudios de neurología a su nieto, han transcurrido meses y no ha tenido noticias del asunto.