Realizan operativo en Hospital Civil

Los inspectores iniciaron el recorrido en el “jardín botánico” frente al Hospital Civil por el costado que colinda con las calles Hospital y Belen.

Guadalajara

Un operativo que tomó por sorpresa a comerciantes ambulantes del Hospital Civil Viejo, fue la medida ejecutada por el Ayuntamiento de Guadalajara para contrarrestar la proliferación del comercio informal en la zona aledaña a este nosocomio, pendiente quedaron los temas relacionados con la situación de indigencia y movilidad.

Tal como se dio a conocer en MILENIO JALISCO (25/05/2015), las calles y plazas que rodean los hospitales de la ciudad, y en particular las del Hospital Civil, se han convertido en una especie de tianguis, en donde se vende comida, cigarros, ropa y otros artículos.

Ante esto, personal de la dirección de Inspección y Reglamentos del ayuntamiento tapatío arribó cerca de las 12:00 horas de ayer para solicitar a los comerciantes el permiso correspondiente para operar, y aquellos que no lo exhibieron, les fue incautada la mercancía y herramientas de trabajo.

Los inspectores iniciaron el recorrido en el “jardín botánico”, situado frente al nosocomio por el costado que colinda con las calles Hospital y Belén, ahí, Salvador Montes fue el primer comerciante que vio cómo su mercancía era decomisada por los funcionarios públicos.

“Era (el martes) el primer día que me ponía, ayer (lunes) pasé y vi los otros puestos y pensé que no había problema”, señaló el hombre de 66 años de edad, quien tras el operativo se quedó sentado en una de las jardineras del parque.

Al igual que en el caso de Salvador, otros comerciantes no pudieron hacer nada más que mirar las acciones de la autoridad municipal y contemplar cómo su mercancía era incautada, aunque también estuvieron aquellos que corrieron con mejor suerte al notar la presencia de los inspectores recogieron la mayor cantidad de mercancía que pudieron y se retiraron de la zona, dejando tras de ellos un rastro de ropa, uno que otro zapato y algunas “chácharas” tendidas en el suelo.

Las acciones de los inspectores no tardaron en llamar la atención de la gente que circulaba o se encontraba en la zona, algunos se mantuvieron a distancia y se limitaron a observar, otros intervinieron e increparon a los servidores públicos con gritos de “rateros, llévense todo, bola de ratas”, a lo que los empleados del ayuntamiento tapatío se justificaban tratando de explicar que se trataba de una acción que formaba parte de sus labores como empleados gubernamentales y no un asunto personal, cosa que algunos entendieron, otros no tanto.

El operativo concluyó con la imposición de nueve infracciones que se derivan en sanciones económicas que los comerciantes deberán cubrir si es que pretenden recuperar su mercancía, según lo explicó el jefe de inspección a espacios abiertos Francisco Javier Rubio, quien resaltó que se “liberó” la zona del Hospital Civil y que se mantendrán trabajando en el tema del ambulantaje.

Por otro lado, dependencias que brillaron por su ausencia, y que al menos no estuvieron contempladas dentro del operativo, fueron la Secretaría de Movilidad, el sistema DIF municipal y Protección Civil, pues como ya se mencionó en párrafos anteriores, la serie de situaciones irregulares que se generan alrededor de los hospitales no tiene que ver exclusivamente con el ambulantaje, sino que incluye problemas de seguridad y salud para los peatones, automovilistas y los mismos comerciantes, por lo que el operativo llevado a cabo solo vino a remediar, - y en base a casos anteriores, solo de manera momentánea – la presencia de comercio informal.

PIDEN PERMISO COMERCIANTES DE LA TERCERA EDAD

La mayoría de los comerciantes que fueron retirados y cuya mercancía fue incautada frente al Hospital Civil de Guadalajara durante el operativo del ayuntamiento tapatío, son personas cuya edad sobrepasa los 50 años, y quienes al no tener otra fuente de ingreso, pidieron a las autoridades que se considere su situación para que se les permita tener un espacio comercial.

“Pedimos que nos den la oportunidad de trabajar, tenemos la necesidad de pagar una renta y de comer”, mencionó una de las ambulantes, quien dijo tener 53 años y “muchas complicaciones para conseguir un trabajo”.

En el tema coincidió Jacinto, un hombre de 62 años, quien fue de las personas que mostraron mayor inconformidad con la prohibición para instalarse “usted cree que me gusta andar vendiendo en la calle, claro que no, yo hago esto porque si no me muero de hambre, y ahorita vienen y se quieren llevar mis cosas y me dicen que ni puedo vender”.

El grupo de comerciantes se dijo dispuesto a pagar una cuota para que se les permita instalar sus puestos, en los cuales aseguran, venden “ropa de segunda” y “cosas que la gente nos da para vender y sacar algo de dinero”.