Entre el amor y el deporte

Gildardo e Irma han nutrido su historia con entrenamientos, competencias, éxitos y fracasos. El voleibol los unió, por lo que decidieron compartir esa semilla con la que forjaron su historia.
El amor por el deporte, en ocasiones, se convierte en amor por algún deportista.
El amor por el deporte, en ocasiones, se convierte en amor por algún deportista. (Carlos Hernández Castrejón)

Torreón, Coahuila

El deporte ha sido el medio a través del cual muchos atletas han forjado una relación de pareja perdurable, con historias enriquecidas por momentos y circunstancias dentro de competencias, concentraciones y entrenamientos, que los llevaron a formar una familia que además de perdurar en el medio, han aportado en gran medida a la formación de talentos.

Ahí coincidieron deportistas de distintas disciplinas, como voleibol, natación, atletismo, futbol, entre otras.

Esa ha sido la experiencia de Gildardo López Hinojosa e Irma Rangel Delgado, dos entrenadores que han fortalecido su relación con el gusto por el deporte, pero sobre todo, con el deseo de formar talentos en la disciplina del voleibol.

Su relación inició en el Centro Olímpico Mexicano en 1969, donde ambos estaban concentrados para compromisos como selección.

Gildardo, originario del estado de Michoacán, fue el primero en instalarse en el COM para representar a México en algunos eventos internacionales de atletismo. Ahí arribó poco después la profesora Irma Rangel como seleccionada de voleibol.

Era una convivencia generalizada después de los entrenamientos, la que tenían los equipos para sus respectivas justas.

Ahí nacieron muchas relaciones, muchos matrimonios entre los propios deportistas, se hicieron amigos y compadres que ahí se conocieron, uno de esos matrimonios fue el de Gildardo e Irma.

Al cabo de conocerse y tras contraer nupcias, decidieron radicar en La Laguna debido a que la profesora Rangel no se acostumbró al clima de la Ciudad de México, así que decidieron venir a Torreón.

Tras concluir su participación como deportistas tuvieron una formación como entrenadores en el Centro de Formación Deportiva de América que formó el Comité Olímpico Mexicano para diferentes disciplinas.

El profesor Gildardo inicié en la Ciudad de México como preparador físico de un cuerpo de seguridad y en el Departamento de Educación Física.

Al no poder radicar en la capital, decidieron llevar a cabo la labor de promover en la Comarca el deporte, tratando que niños y jóvenes tuvieran una preparación de alta competencia, de mayor nivel.

Incursionaron en el atletismo, prepararon a atletas que representaron a México en justas internacionales como América Rangel y Martín Rodríguez, entre otros que tuvieron la oportunidad de salir del país.

En voleibol propiciaron una época bastante productiva bajo el nombre de Gima, un club cuyo nombre surgió del nombre de ambos, llegando a ser el grupo más importante del país.

En una temporada ganaron todo lo que se podía ganar en México, tanto en eventos juveniles como en segunda y primera fuerza. Participaron en un campeonato iberoamericano en Puerto Rico como club.

Entre las jugadoras que sobresalieron bajo su entrenamiento están las mundialistas Yendi Cortinas, Bibiana Candelas, Claudia Facusse, Gabriela Cassio y la hija de ambos: Paula Carolina López Rangel, quien compite en la Liga Mexicana y ha representado al país en competencias internacionales.

Al tener en común el deporte, ha sido una vida llena de actividad relacionada con el mismo, involucrando a sus hijos y nietos de una manera natural, ya que han vivido prácticamente en las canchas, en torneos y diferentes eventos que se realizan a nivel estudiantil y federación.

"Cuando se tiene algo en común y que gusta, hay bastante entendimiento en una relación, eso facilita el entendimiento porque coinciden en los ideales", afirma el profesor Gildardo. No obstante, como toda pareja han vivido momentos complicados, pero por su sincronía ha salido adelante con mayor facilidad.

Basan su armonía en el deporte, es un común denominador que fortalece la relación, el ponerse de acuerdo ha sido cuestión de respetar la idea de cada cual, "podemos diferir en algo, pero al final de cuentas nos ponemos de acuerdo porque estamos encaminados a un mismo objetivo, que es promover esta actividad".

Son 40 años dentro del deporte como entrenadores, pero hace más de 50 años iniciaron como deportistas, ahora están por dejar la estafeta y muy probablemente sea en alguno de sus hijos por el interés que han mostrado.

"Cuando se tiene algo en común y que gusta, hay bastante entendimiento en una relación, eso facilita el entendimiento porque coinciden en los ideales"

Aunque estudiaron carreras ajenas al deporte, su práctica los ha ido acercando poco a poco y posiblemente incursiones pronto.

"Me gustaría más que mis hijos se dediquen a lo que estudiaron, pero si están convencidos de dar continuidad a este trabajo pues... adelante", expuso López Hinojosa.

Jesús Gildardo es el mayor de sus hijos, luego Irma María Luisa, Efrén y Paula Carolina, alguno de ellos podría sucederles, pero eso no está decidido aún.

"Es poco el tiempo que vamos a estar como entrenadores activos, independientemente de que no hemos encontrado las facilidades ni los apoyos para poder desarrollar un trabajo más efectivo y amplio, creo que nos hemos ido desgastando en cierta forma y sé que pronto dejaremos las puestas abiertas a quien quiera dar continuidad a esta labor; pero definitivamente hemos construido una relación sólida con el deporte de por medio", acotó.