[Historia] La extraña vida y suerte de Cástula

Para evitar volverse loca, Cástula, quien trabajaba haciendo servicio doméstico en el número 33 de la calle Corregidora en el municipio de Cuautepec de Hinojosa, huyó a la Ciudad de México. Sin ...
Aunque aún hoy en día es incierto el destino de la protagonista de esta historia, lo real es que nunca regreso al municipio donde nació.
Aunque aún hoy en día es incierto el destino de la protagonista de esta historia, lo real es que nunca regreso al municipio donde nació. (Horacio Rodrigo)

Cuautepec

Para evitar volverse loca, Cástula, quien trabajaba haciendo servicio doméstico en el número 33 de la calle Corregidora en el municipio de Cuautepec de Hinojosa, huyó a la Ciudad de México. Sin embargo, sus alucinaciones la siguieron hasta allá e hicieron a una familia muy rica.

A mediados del siglo pasado, la señora Olmedo enviudó y para poder cuidar a sus 7 hijos contrató a una empleada doméstica, joven y de apariencia humilde, la cual tenía un problema de ansiedad que le impedía tomar los sucesos extraños con tranquilidad.

Debido a que los niños de la casa eran muy pequeños y traviesos, tanto su madre como Cástula se desesperaban con mucha facilidad e incluso muchas noches lloraban de impotencia ante la inquietud de los infantes.

Pasadas dos semanas, la joven aunque encarecidamente necesitaba su trabajo, reflexionó sobre la idea de buscar otra forma de ganarse la vida ante lo complicado que le resultaba atender a los niños.

Pero en ese momento, un hombre de edad madura, que nunca se identificó, se le apareció en forma extraña para pedirle que no tuviera miedo, sin embargo el carácter ansioso de Cástula le provocó una seria crisis nerviosa.

Las misteriosas apariciones prosiguieron en muchas ocasiones y la asustadiza mujer las veces que tenía suerte solo se desmayaba, pero alcanzaba a escuchar que el hombre le diría acerca de un tesoro.

Al decirle a su patrona sobre estos hechos, la señora Olmedo los desestimó y la calificó de loca, por lo que le exigió que regresara al trabajo o le descontaría su sueldo.

A sabiendas de que el ya fallecido esposo de la señora de la casa contaba con una gran fortuna, Cástula comenzó a creer que era el espíritu del ex dueño de la casa, por eso pensó que con cambiar de trabajo estos sustos dejarían de perseguirla.

Angustiada la joven mujer, huyó hasta la Ciudad de México en donde fue contratada por un matrimonio maduro y sin hijos a quien le ayudaba a sus quehaceres domésticos.

No obstante por la noche las apariciones continuaron, pero las reacciones de la mujer incrementaban con cada una de ellas y comenzó a sufrir ataques de ansiedad y de pánico.

En una ocasión sus patrones se despertaron por los gritos y le preguntaron a Cástula sobre su estado, ella les reveló que un hombre se le venía apareciendo desde hace unos meses diciéndole que un tesoro se encontraba enterrado de bajo de la tina del baño de la casa.

Los dueños por curiosidad quitaron la tina y debajo de ella encontraron efectivamente una caja con monedas de oro y joyas, las cuales tomaron para beneficio propio y no compartieron nada con la muchacha.

Los señores ahora millonarios, contrataron a nuevo personal y decidieron prescindir de la mujer cuautepequense que continuaba registrando estas apariciones a las cuales nunca se acostumbró.

Aunque aún hoy en día es incierto el destino de la protagonista de esta historia, lo real es que nunca regreso al municipio donde nació por lo que se creé que al poco tiempo de haber sido despedida murió por lo mal que le hacían a salud las constantes impresiones de cada aparición.