Galicia quiere ser bombera de Torreón

Con tan sólo dieciocho años de edad, Hernández Rubio es voluntaria del Heroico Cuerpo de Bomberos por las tardes y estudiante de la licenciatura en Seguridad e Higiene Industrial por las mañanas.
Galicia Hernández Rubio, 18 años.
Galicia Hernández Rubio, 18 años. (Cecilia Rojas)

Torreón, Coahuila

El valor del bombero al hacer labores de rescate, sus actividades al ayudar a salvar vidas, entre otras cosas, es algo que siempre le llamó la atención a Galicia Hernández Rubio, de 18 años de edad.

Tiene grandes ojos de color café oscuro, de mirada serena, maquillados perfectamente; es de estatura baja, complexión media. Muy femenina, con "luces" en su largo cabello.

"También para promover que el sexo femenino sí puede, podemos hacer lo mismo que los hombres, quizás con alguna dificultad, pero se puede. Me gustaría ser parte de este equipo", comenta.

Hasta donde se sabe, no han habido mujeres que sean bomberas en Torreón. Es una profesión que de immediato asociamos con el sexo masculino. Galicia, ya es pionera, pues es la primer voluntaria en esta corporación, con una labor que ya va para tres meses.

Ella también quiere una familia en un futuro y ser bombera no sería un obstáculo para que se desarrolle en ese plano personal.

El ambiente en la Central Colón y en las demás, es grato. Buen compañerismo y son solidarios. A ella le han ofrecido una segunda familia, ya la han aceptado.

Al interior de la Central Colón ya están los adornos navideños. Pasa el tamalero y generosos, invitan la cena, con un refresco.

"En mi casa al principio se negaban porque decían que son puros hombres y yo sería la única mujer, pero con el tiempo y al ver mi entusiasmo, ya me apoyan" y más al percatarse del marco de respeto que existe al interior.

Galicia está estudiando en la MEZE, licenciatura en Seguridad e Higiene Industrial. Va en tercer semestre, le quedan aún cinco para concluir.

No está en sus planes dejar la Universidad. Sus horarios en la escuela son ideales, pues prácticamente dispone de toda la tarde para poder incorporarse al Cuerpo de Bomberos de Torreón.

"Los voluntarios no tenemos permiso de salir. Suena la chicharra y ellos se van. Al final se hace una reunión y platican de lo que hicieron y me imagino más o menos como estuvo".

Ella también quiere una familia en un futuro y ser bombera no sería un obstáculo para que se desarrolle en ese plano personal.

Comenta que sí tiene miedo. Pero hay una recompensa que supera al temor, haber hecho algo bueno por los demás, eso es algo que ella quiere hacer, igual que sus compañeros.

Un rostro femenino daría a esta corporación otra imagen sin duda. Rigo, bombero con amplia trayectoria en la corporación, habla al respecto. Es importante destacar que todos ellos, han abierto su corazón para recibir a la joven.

"Pensamos que si hay soldados, policías, tránsitos, paramédicos, que son mujeres, ¿por qué no bomberos mujeres?" y es secundado por afirmaciones de parte de sus compañeros, curtidos de hacer este trabajo que ellos también aman.

Ella les ha demostrado con hechos que puede hacer las cosas. Le han aplicado exámenes teóricos y técnicos, ella los ha pasado con altos puntajes.

"Ser mujer no es impedimento para absolutamente nada"

También sería otra manera de acercarse a los lugares donde hay alguna tragedia, tal vez con sensibilidad y apoyando en la contención de emociones brutales que aparecen en momentos de tanto dolor.

"Pensamos que al entrar Gali, se terminaría con esos paradigmas de que las mujeres no pueden. Dicen el sexo débil, pero eso no existe. Un hombre no tendría un embarazo. Las mujeres son muy especiales", afirma Rigo.

Agrega que sin dudas, son capaces pero no se les ha dado oportunidad de demostrar esta capacidad. Galicia abrirá camino, de ser aceptada por el ayuntamiento para integrarse con los heróicos Bomberos de Torreón.

Quedaría pendiente un camino no tan largo, pero que podrá garantizar que ella esté más capacitada para enfrentar al mismímiso infierno.

Esto es, su capacitación. El trabajo físico es arduo, pues necesitará aprender a subir al camión tal vez en movimiento, a cargar la manguera, a buscar el modo más efectivo de atacar el fuego, a usar las quijadas de la vida.

Tendrá que hacer todo esto con la presión de que se deberá hacer todo de prisa, para poder robarle tiempo a la desgracia y arrebatarle vidas y bienes.

Además, ataviada con su pesado uniforme. Galicia ya se sueña con este uniforme. A veces los compañeros le prestan el chaquetón, o un casco.

Alguien le regaló un casco para que se vaya acostumbrando, porque todo ese equipo que también la va a proteger, la hará cansarse, pero eso, asegura, es lo de menos.

"Ser mujer no es impedimento para absolutamente nada". El señor Francisco Chacón, a cargo del radio de la Estación Colón, agrega: "Que vengan más, sirve que se hace la estación rosa". No estaría nada mal.