Alimentan la esperanza

Cada sábado desde hace 12 años, la Familia Rodríguez Espinoza abre las puertas de su hogar para compartir alimentos con familiares de pacientes internados en la Clínica 71 del IMSS en Torreón.
Desayuno caliente y feliz todos los sábado para los que lo necesitan.
Desayuno caliente y feliz todos los sábado para los que lo necesitan. (Especial.)

Torreón, Coahuila

Cada sábado desde hace 12 años, la Familia Rodríguez Espinoza abre las puertas de su hogar para compartir alimentos con familiares de pacientes internados en la Clínica 71 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

Hasta ahí llegan entre 150 y 170 personas en busca de comida y esperanza para seguir.

Pero hasta ese lugar también acuden migrantes que tocan La Laguna en su travesía, al igual que caminantes que no tienen un lugar donde vivir.

En noviembre del presente año cumplirán 12 años con la labor, sin importar la lluvia, el viento o el frío.

Todos llegan al domicilio para tomar un desayuno preparado con esmero por los anfitriones que saben que cada uno de ellos va en busca de alimentos, pero también de un espacio de aliento.

"Nosotros no sólo damos un desayuno, también estamos para escuchar a esas personas que se sienten solas, por eso les brindamos la mano ante el dolor que sienten por su familiar que está internado", comparte Alma Rosa Espinoza, quien junto con su esposo, una tía y otros integrantes de su familia han decidido sostener este espacio.

Cada sábado desde las 8 de la mañana hasta cerca del medio día, ocho miembros de la familia se reúnen para arreglar el espacio donde se sentarán los comensales.

"Conforme ha pasado el tiempo hay personas que se han ido sumando y nos apoyan sirviendo los desayunos y manteniendo el lugar limpio".

Algunas personas que conocen su causa colaboran con platos, vasos, azúcar, café. Todo esos artículos son de gran ayuda para la familia.

Como enfermera de la clínica 71, Alma Rosa conoció de primera mano la necesidad de los familiares de pacientes, comenzó invitando a su casa a quienes no tenía donde comer, posteriormente platicó con su esposo y su hermano y decidieron hacer algo donde más personas se beneficiaran.

Con el apoyo de su familia en noviembre del presente año cumplirán 12 años con la labor, sin importar la lluvia, el viento o el frío, cada sábado puntualmente la familia Rodríguez Espinoza está lista para recibir a los comensales y brindarles un momento de acompañamiento y apoyo.