Evolución del disfraz, de la mano con la humanidad

Los negocios ven la parte comercial, los atuendos se han diversificado muchísimo y el Halloween es motivo de fiesta, aseguró Ricardo Mercado, presidente del Colegio de Psicólogos de Coahuila.
Este año en particular, la venta de disfraces ha incrementado notoriamente.
Este año en particular, la venta de disfraces ha incrementado notoriamente. (Cecilia Rojas)

Torreón, Coahuila

Casi nadie puede dejar de sucumbir al encanto de disfrazarse. Es algo muy antiguo.

En épocas remotas, cuando los seres humanos debían cazar y se enfrentaban a diversos peligros, cubrirse de hierbas o usar una máscara podía significar la diferencia entre la vida y la muerte.

La costumbre pervive aún en algunas comunidades tribales por ejemplo de África y otros países, donde siguen usándose máscaras ceremoniales. Su evolución ha ido de la mano de la humanidad.

Indica el psicólogo Ricardo Mercado, Presidente del Colegio de Psicólogos de Coahuila, que además de tener que disponer de pieles para cubrirse del frío y proteger la piel, los humanos recurrían a estos atavíos para causar temor en sus enemigos.

También en tiempos de guerra, cualquiera de muchas de las que se han vivido en este mundo, se utilizaron en el mismo sentido de sobrevivir al enemigo. Desde fingirse enfermos, lograr escapes, o incluso los espías en los más recientes conflictos bélicos.

Ejemplos hay muchos, pero podemos hablar de la seductora Mata-Hari, actriz y bailarina a quien se le atribuyeron actividades de espía a doble bando, quien finalmente murió fusilada en 1917.

Era europea, pero se formó vestimentas asiáticas y una biografía inventada que le confirió aires de misterio.

Y hasta aquí dejamos la fascinante parte histórica. Por que actualmente se usan con otros fines y con mayor frecuencia en el marco de una fiesta que tiene orígenes muy viejos, pero que seguimos celebrando el 31 de octubre como Halloween, por puro ornamento.

"Los orígenes del Halloween vienen de Inglaterra, de los celtas según sabemos", señaló el psicólogo Mercado. Sin embargo, se disuelven en medio de muchas otras tradiciones, incluso se asocia con cosas del demonio.

No necesariamente es así. Pero el hecho es que los colonos ingleses la trajeron a Estados Unidos y la conmemoraban de manera más sencilla.

No al nivel altamente comercial que ahora tenemos y que ha permeado en todo el mundo, prácticamente de la mano de la enseñanza del idioma inglés.

Para La Laguna, fue precisamente una escuela la que comenzó a hacer un baile en estas fechas, allá por los años 40. Sin embargo el boom halloweenesco se dio ya para los años 80.

"El Halloween podría ser como la fiesta de San Judas, que la gente va a comer reliquia, lo festejamos aunque no le recemos. Igual en las bodas, todos preguntan donde es la fiesta, no donde es la boda".

Aún ante las críticas de gran parte de la sociedad debido a que el Día de Muertos mexicano se ve desplazado, de cualquier manera, la gente sigue usando prendas que no le son habituales, incluso fuera del Halloween.

"Un disfraz me permite adaptar una actitud de fortaleza que no tengo en mí. Hablamos de la personalidad, como las máscaras que se utilizaban en el teatro griego que brindaban personalidades. Esto habla de las facetas que queremos matizar o tener", agrega. Así, somos lo que queremos ser, al menos de manera simbólica.

Este año en particular, la venta de disfraces ha aumentado notoriamente en locales específicos, en centros comerciales, en puestos callejeros y hasta en las sex shops.

"Estas prendas no tienen la misma conotación que tuvieron en tiempos viejos. Los niños se disfrazan para sus fiestas temáticas. Es una diversión que se puede tener sin necesidad de estar compenetrado con la historia o con el contexto del disfraz".

Sobre las sex shop, donde siempre hay en venta disfraces eróticos, plantea el psicólogo que aquí también se busca ser algo diferente. Se asumen relaciones de poder con los trajes de colegiala, que son de los más populares.

"Los negocios ven la parte comercial y los disfraces se han diversificado muchísimo y el Halloween es motivo de fiesta".

De cuidado y de desinhibición con los de enfermera. Y de sumisión total con los de dominatrix, cuero negro, látigo y parafernalias.

La mayor parte de estos son para mujeres, pero también ellos se visten, aunque sus prendas no son tan elaboradas como las de ellas, acatando más bien al ánimo del fetiche.

Per se, utilizar un disfraz de fantasía no tiene nada de malo, señala el experto. "Siempre y cuando se viva consiente de esto. El problema se puede dar cuando se vive solo en el disfraz o en esa fantasía".

¿De qué se va a disfrazar licenciado? "No, yo no me voy a disfrazar. Por que si me lo quito se va a asustar la gente", concluyó Mercado.