Hacen agua 5 mil mdp

Postergación de inversiones para 46 proyectos de regulación pluvial hacen que el agua  sea el elemento de desastre más importante de la ciudad. Buscan 1,654 mdp para 2016.
El diagnóstico de Promiap establece que cada año los daños patrimoniales promedian 600 millones de pesos.
El diagnóstico de Promiap establece que cada año los daños patrimoniales promedian 600 millones de pesos. (Nacho Reyes)

Guadalajara

En los últimos ocho años, la Zona Metropolitana de Guadalajara acumula pérdidas por alrededor de 4,800 millones de pesos  por daños al patrimonio de miles de tapatíos, ocasionados por las lluvias intensas, además de un promedio de cinco muertes anuales. Si ese dinero se hubiera invertido en infraestructura para aguas pluviales, se habría reducido en 95 por ciento el impacto de estos desastres.

Sin embargo, no ha habido un solo peso para ejecutar los 46 proyectos que conforman el Programa Integral de Manejo de Aguas Pluviales (Promiap),que publicó el SIAPA en 2007, fruto de un largo y concienzudo trabajo técnico para determinar el modo de resolver 73 puntos de inundación que padece la metrópoli, tan sólo en la zona que es gestionada por el organismo operador, correspondiente a los municipios de Guadalajara, Tlaquepaque, Tonalá y Zapopan (aunque no en las zonas rurales de estas demarcaciones).

Realizar la totalidad del Promiap para minimizar los perjuicios a la población costaba en 2007 alrededor de cuatro mil millones de pesos; ahora demanda 5,055 millones de pesos, dado el costo inflacionario acumulado.

El pasado 16 de junio, el SIAPA entregó al presidente de la Comisión de Agua Potable  y Saneamiento de la cámara de diputados, Kamel Athié Flores, un oficio en que detalla las necesidades por ocho años pospuestas; la idea es que se apruebe para el ejercicio 2016 una primera remesa con los proyectos más urgentes: 29 obras cuyo costo es de casi 1,654 millones de pesos. No es la primera ocasión en que se plantea.

“Tanto con el presupuesto 2014 como con el 2015 se hizo la misma petición, pero los problemas económicos en el país no permitieron asignar dinero; estamos haciendo el esfuerzo por convencer a los diputados de lo importante que puede ser sacar los primeros proyectos; una estimación muy gruesa es que si se logra hacer ese paquete de obra, habremos reducido en 40 por ciento el problema”, señaló ayer el director técnico del SIAPA, Alejandro Gutiérrez Moreno.

“El Promiap nace como un gran ejercicio con técnicos de todo el mundo, en un planteamiento o un listado para atender los puntos más críticos de inundación, con el tiempo se fue generando la ingeniería básica para proyectos ejecutivos; lo que estamos señalando como prioridad son estos proyectos ya afinados, para dar un primer empujón al asunto. La priorización plantea los puntos más urgentes de atender, que forman parte de la cuenca de Atemajac, la zona de López Mateos y Plaza del Sol, el Deán y la colonia Ferrocarril, la zona de la glorieta del Charro y San Rafael, y lo que son sitios de San Andrés, Oblatos, San Gaspar y Osorio, donde año con año tenemos problemas”, añadió (ver detalle en tabla anexa).

Las obras consisten en construcción de colectores pluviales, tanques reguladores y recuperación de arroyos naturales, de manera que se garantiza la conducción del agua, pues hay momentos en tormentas extremas que pueden acarrear en tan sólo una hora una corriente con 1.2 metros de altura, la cual se acumula en las zonas bajas y llega a generar inundaciones de metro y medio.

Las 90 horas más extremas del año, en promedio, contienen 62 por ciento de la lluvia diaria, lo que hace problemático manejar el enorme volumen de agua. Esto se debe a que la urbanización de la ciudad borró arroyos y ríos naturales, que fueron entubados en colectores de algunos m3 de capacidad, y les tendió pavimento encima. Sin embargo, como dicen los viejos, “el agua siempre reconoce”.

¿Cómo se llega a calcular 4,800 millones de pesos de pérdidas en ocho años? El diagnóstico del Promiap establece que cada año los daños patrimoniales promedian 600 millones de pesos. “Se dan impactos negativos sobre 2,800 viviendas y 650 establecimientos comerciales al año; se pierden 35 automóviles y 440 mil horas-hombre”, destacaba en 2011 el consultor en hidrología Carlos Hernández Solís (MILENIO JALISCO, 11 de junio de 2011). La historia pudo cambiar en estos ocho años. Pero ni la sociedad ni los gobiernos lo consideraron lo más importante para la ciudad.

Una aspirina de 17 millones de pesos

Que no haya dinero para financiar 46 obras de infraestructura básica no significa que el SIAPA se deba quedar “de brazos cruzados”. Cada año, sus trabajadores limpian de azolve bocas de tormenta, canales urbanos y estructuras de captación pluvial de los pasos a desnivel, además de los sifones que se ubican bajo la Línea 2 del Tren Eléctrico Urbano.

En 2015, para limpiar 16,096 bocas de tormenta (con una extracción de 20,292 metros cúbicos de lodos), 8,459 metros de canales urbanos (con 20,493 m3 de azolve); así como 832 m3 de azolve extraído de los túneles vehiculares y 520.5 m3 de los sifones (estructuras de desvío de los colectores que atraviesan de norte a sur la avenida Javier Mina), se aplicaron 17 millones de pesos, lo que permite enfrentar en mejores condiciones las lluvias extremas.

Estos arrastres se van acumulando a lo largo del año, pero se agravan con el uso como tiraderos de basura de las calles, alcantarillas y canales a cielo abierto, donde incluso elementos tan grandes como partes de automóvil, llantas y colchones llegan, sobre todo en los asentamientos más marginados de la metrópoli, en las periferias de los municipios, destaca el organismo operador.