Finisterre en el fin de la tierra

Esa es la percepción que tienen alrededor de 300 personas que habitan el ejido del municipio de Francisco I. Madero, quienes viven con muchas carencias, como falta de drenaje y pavimento.

Francisco I. Madero, Coahuila

Con viviendas de adobe, sin drenaje, pavimento, servicio de recolección de basura, luminarias y con un sistema de agua potable deficiente, los habitantes del ejido Finisterre, en el municipio de Francisco I. Madero, que oscilan en 300 personas, tienen la percepción de que sobreviven en el fin de la tierra.

La señora Manuela Puentes Figueroa, de 71 años de edad, dijo que fue en marzo cuando se levantó un censo para determinar quiénes serían beneficiados con la construcción de un cuarto añadido a la vivienda o con la instalación de un baño con letrina toda vez que el drenaje no ha llegado a la comunidad.

El sábado pasado la Secretaría de Desarrollo Social oficializó la entrega de cuartos añadidos a las viviendas ubicadas en el ejido.

“Yo pedí un baño y pues como no hay drenaje va a ser una fosa. Aquí es seguido que peleemos por el baño porque si mira son puros cuartitos de adobe con letrina”, acotó.

Doña Manuela explicó que en su casa habitan seis mujeres y que resulta una prioridad la remoción del techo porque se filtra cuando llueve e incluso se llega a inundar.

Por su parte la señora Julia Lozano, beneficiaria de un cuarto añadido a su vivienda mediante el programa “Un Cuarto contra el Hacinamiento”, comentó que la nueva pieza es habitada por su hijo Juan, un adolescente de 15 años que dejó la escuela para trabajar en la pizca del algodón.

“Era su deseo tener su espacio, es mi único hijo hombre, aunque también tengo una niña de 13 años Tenemos muchas necesidades porque mi esposo trabaja en una maquiladora y pues con 600 pesos a la semana nos tenemos que arreglar".

A doña Julia su hijo la apoya. Y aunque trabaja todo el día, por levantar algodón de las matas apenas cobra 50 pesos.

“Fíjese, el pago del algodón está a 1.50 el kilo, mi hijo apenas saca 50 pesos y de esos le tiene que pagar 10 al de la troca que los lleva al campo, ese trabajo está bien duro, hay muchachos que se desmayan por el puro calor”.

Así narra la vida que llevan las mujeres en Finisterre. “Aquí las mujeres nos tenemos que limitar a hacer de comer frijoles y papas, y a veces carnita. Mi’ja me dice que quiere caldito y pues le digo que no; frutas muy de vez en cuando.

“Así se nos pasa la vida porque los hombres al menos tienen aquí la cantina, pero para mí es lo mismo el sábado que el domingo. Para las mujeres no hay nada acá”, puntualizó la señora.

Mediante un censo en la entidad se pudo determinar que existen 93 mil personas en extrema pobreza de los cuales tres mil fueron ubicados en el municipio de Francisco I. Madero.

Como parte de un programa que pretende combatir el hacinamiento en las viviendas de los más pobres de la entidad, el sábado pasado la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesoe) oficializó la entrega de cuartos añadidos a las viviendas ubicadas en el ejido Finisterre.

Ahí, Rodrigo Fuentes Ávila, titular de la dependencia, intentó justificar el rezago en que viven los más pobres de Coahuila, indicando que durante administraciones federales anteriores se perdió la coordinación, situación que dijo, cambió radicalmente al tomar posesión como presidente Enrique Peña Nieto.

Estableció que mediante un censo en la entidad se pudo determinar que existen 93 mil personas en extrema pobreza de los cuales tres mil fueron ubicados en el municipio de Francisco I. Madero, al fijar tres o más carencias sociales entre las cuales destacó el analfabetismo.

Dicha situación se refleja a plenitud en el ejido Finisterre, donde los habitantes carecen de drenaje, alumbrado público y en el cual, aunque existe red de agua potable, deben permanecer hasta cuatro días sin bañarse ante la falta del líquido que se han acostumbrado a comprar en garrafones para beber.