Habitantes de García, víctimas del problema

El cronista Antonio Flores Treviño denuncia afectaciones en viviendas y construcciones por la lluvia ácida, manchas en frutas e irritación ocular.
Desde hace 20 años, una nube oscura y espesa cubre el territorio del municipio, asegura historiador.
Desde hace 20 años, una nube oscura y espesa cubre el territorio del municipio, asegura historiador. (Roberto Alanís)

García

Las crestas de las Mitras y del Fraile, y el paraje desértico cada vez son menos notorios para los habitantes de García. Y a eso hay que agregar el ardor en los ojos y las enfermedades respiratorias constantes.

Con la llegada de la industria al poblado del poniente de Monterrey en la década de los 30, el paisaje de este pueblo cambiaría para siempre, acusa el cronista del municipio, Antonio Flores Treviño.

De unos años para acá son evidentes los cambios que ha traído la contaminación del aire: afectaciones en la roca y casas de adobe por la lluvia ácida; frutas como el aguacate o la granada manchadas, o irritación en los ojos de sus habitantes.

Con toda una vida habitando en el municipio, el cronista sabe de lo que habla.

“De unos 20 años para acá somos recipiendarios de toda esa contaminación. Estando en el pueblo se siente un ardor continuo en los ojos, y es un síntoma directo de esa situación”, apunta el investigador.

Montañista aficionado, relata subir a las crestas de los cerros cercanos y apreciar como una espesa y oscura nata se aloja sobre el municipio de García desde hace aproximadamente unos 20 años.

A la instalación de las fábricas y sus calderas, a las explosiones constantes de las pedreras, hay que añadirles los nuevos 50 mil vecinos que llegaron a partir de un boom inmobiliario en 2009.

“Soy montañista y toda mi vida he vivido en mi García, querido, quien me diga que no me cree, lo subo a la sierra y le enseño toda esa nata de contaminación”, afirma.

Los daños por toda esa polución ya son perceptibles en la flora local, dice el cronista, “se aprecia con sólo observar”.

“Estamos hablando del aguacate, la nuez y la granada, en lo que llamamos el Valle pero también llega a impactar en la zona rural afectando al mezquite o a las cactáceas mismas”, relata.