La vida del bombero, entre la muerte y la risa

La experiencia que a diario viven los elementos de protección civil, pueden ir desde duras, desgarradoras o hasta divertidas, pero todas siempre se realizan pensando en el bienestar de la población.
Gustavo Paredes, director de Protección Civil del municipio de Durango.
Gustavo Paredes, director de Protección Civil del municipio de Durango. (Silvia Ayala)

Durango, Durango

Gustavo Paredes Moreno, reconoce que la vida de un bombero es difícil y que a lo largo de los años de servicio se pueden vivir experiencias muy duras, graves, pero algunas también divertidas.

"En emergencias de riesgo hemos tenido varias, como volcaduras de pipas en la mancha urbana, como una de 40 mil litros donde se tenía una ruptura de tanque de 40 o 50 centímetros de diámetro, que lamentablemente entró en segundo en el fuego y calcinó al conductor".

"Hemos tenido incendios de plantas gaseras donde se involucraron 53 vehículos distribuidores abastecidos".

"Pero además el depósito trasero que tenía 40 mil litros de gas, con llamas de 15 metros de altura, había riesgo de explosión y bajo de este vehículo había una tubería de gas a 4 metros, una empresa gasera a cinco o seis metros, de tal forma que de haber explotado hubiera sido una tragedia enorme, tuvimos que trabajar de forma ágil y rápida".

"También hace poco rescatamos en la sierra, a unos jóvenes que se perdieron en la nieve, estuvimos caminando varias horas e incluso algunos compañeros presentaron hipotermia por el frío".

"El más reciente fue el rescate de 16 personas que fueron atacadas por un enjambre de abejas, algunos tenían más de cien piquetes", recordó.

Pero también mencionó que en una ocasión, tuvieron que atrapar a un toro que cayó de una camioneta, teniendo que utilizar todas sus ideas para evitar que este animal provocara una tragedia, "nos correteó a todos, pero al final logramos capturarlo y entregarlo a su dueño", dijo finalmente.