"Cuando un menor comete un delito, responden los padres"

El abogado Fernando Rangel de León señala que el proceso que sigue un caso como la agresión a una ardilla en manos del hijo del diputado Guillermo Anaya, podría tener consecuencias legales.
Fernando Rangel de León, abogado.
Fernando Rangel de León, abogado. (Aldo Cháirez)

Torreón, Coahuila

El abogado Fernando Rangel de León, presidente de los ex alumnos de la UNAM en La Laguna, explica que cuando un menor de edad daña, maltrata o provoca crueldad a un animal, civilmente la responsabilidad legal recae sobre los padres o de quien ejerza la patria potestad del menor, para los efectos de la reparación del daño de ser posible.

El abogado aclara que la responsabilidad penal no trasciende a los padres o tutores en caso de que la ley contemple cárcel, producto de un ilícito. Para eso existe una justicia para adolescentes, el Tribunal tutelar de Menores es la instancia que se encarga de absorber este tipo de casos.

Actualmente hay un juzgado para los adolescentes, la justicia penal para menores infractores en donde sí pueden ser recluidos, el abogado explica que en el Estado está vigente esta figura.

El especialista explica que en estos lugares se va a juzgar si hubo dolo o no, si fue imprudencial o culposo. De todo esto depende que la autoridad decida sancionar al menor con cárcel o bien enfrentar el proceso en libertad, para que se le dicte conforme al desahogo de pruebas una condena absolutoria o condenatoria.

"En caso de un adolescente, se toma en cuenta que ya entiende cuando se hace el bien y el mal, más ahora que las generaciones son muy despiertas, sí saben cuando se perjudica o no a un animal"

Abunda que el proceso legal que sigue un caso como el de la agresión que sufrió una ardilla en manos del hijo del diputado Guillermo Anaya, es la presentación de la denuncia, contra la persona o personas presuntamente responsable de la comisión del delito. Se tiene que detallar cómo, cuándo y dónde ocurrió, a esto se le conoce como las circunstancias de tiempo, modo, lugar y ocasión.

Luego se presentan los testigos del hecho, que den fe de los acontecimientos para que exista la figura de la parte ofendida o víctima, para que se estipule la reparación del daño en caso de ser posible.

Cuando los hechos ocurren en un lugar privado, las diligencias se complican, ya que es necesario pedir autorización para que entren las autoridades, interroguen y vean las circunstancias de cómo, cuándo y dónde ocurrieron los hechos.

El abogado explica que los testigos están obligados a declarar o se les puede conminar a través del uso de la policía a que lo hagan, ellos se convierten en un honroso cargo de auxiliares de la administración de justicia.

"Ellos ayudarán al caso, al ser testigos oculares del caso, aportarán la narración de los hechos y esto ayuda a aclarar el caso en cuestión. No es echarle la viga a nadie ni calumniar, simplemente es decir la verdad, para que funcione bien todo y nos respetemos como sociedad".

Rangel de León advierte que una vez que se recaba la información y se le respetó la garantía de audiencia, es decir de ser oído. Un juez dictaría la resolución del caso, con base a las pruebas y testimonios recabados a lo largo del proceso.

"En caso de un adolescente, se toma en cuenta que ya entiende cuando se hace el bien y el mal, más ahora que las generaciones son muy despiertas, sí saben cuando se perjudica o no a un animal. Además la ignorancia de las leyes no exime su cumplimiento, si la persona no sabe que es delito privar de la vida a un animal, eso no lo absuelve de la responsabilidad".