Guadalajara y la FIL le deben un homenaje, admite Del Paso

El autor de "Noticias del Imperio", director de la biblioteca Iberoamericana Octavio Paz, refrenda su admiración por el poeta y ensayista de Mixcoac, con raíces tapatías.
Dirige la biblioteca que lleva el nombre del Premio Nobel.
Dirige la biblioteca que lleva el nombre del Premio Nobel. (Milenio)

Guadalajara

Fernando del Paso pide que sean las Secretarías de Cultura de Jalisco y de Guadalajara las que respondan sobre el por qué ignoraron a Octavio Paz, nieto de tapatíos, quien ayer lunes habría cumplido un siglo de haber llegado al mundo de los vivos. También admite que la Feria Internacional del Libro (FIL) que organiza la UdeG tiene una gran deuda con el autor de Piedra de sol, y que celebrar al argentino Cortázar, ignorando a Paz, no es la mejor fórmula de justicia poética.

Sin ambages, el novelista, que en Guadalajara preside la biblioteca Iberoamericana reconoce que la ciudad y la institución a la que sirve tienen pendiente el gran homenaje que no se pudo hacer en vida para el poeta y ensayista.

Por razones de enfermedad, Del Paso decidió responder a un breve cuestionario que le envió MILENIO JALISCO a propósito del recién cumplido primer siglo de Paz.

Las raíces paternas de Octavio Paz están en esta ciudad, ¿por qué parece ser poco importante ello en el contexto de su centenario?

“Pregúntele a las Secretarías de Cultura del estado y del municipio”.

 ¿Qué tipo de celebración considera que se merece el premio Nobel en una ciudad de esta relevancia económica, social y cultural?

“Una celebración en toda forma”. 

Guadalajara es sede de la feria de libro más importante del mundo hispano, y en el contexto de los centenarios, parece decantarse por Cortázar, al que se organizarán homenajes, pero hay un relativo olvido de la FIL a la figura de Paz, ¿considera aceptable esta aseveración?

“Sí”.

Se ha polemizado sobre el origen de la biblioteca Iberoamericana, como presunta imposición del presidente Carlos Salinas al grupo UdeG, más ligado a Carlos Fuentes, ¿qué podría comentar de ello?

“Tengo entendido que sí intervino el ex presidente Salinas, quien deseaba que la biblioteca se llamara Octavio Paz”.

Octavio Paz fue ave de tempestades ideológicas, ¿considera que eso provoque ajustes de cuentas más allá de la tumba?

“Es posible”.

Dicen que los escritores, tras su muerte, deben pasar por un limbo de desconocimiento e incomprensión, ¿esto le ha sucedido a Paz? ¿O por el contrario, afirmaría que es ya un clásico?

“Octavio Paz es ya un clásico”.

¿Cuál ha sido su experiencia al frente de la biblioteca?

“Muy gratificante: la he visto crecer y todos los cambios, mejoras y experimentos que hemos hecho han tenido éxito. Tenemos un promedio aproximado de 22,300 lectores mensuales”.

¿En qué medida el trabajo en una institución con el nombre de Paz promueve su figura y valora su obra?

“Tenemos pendiente hacerle un homenaje. Si no se ha hecho es porque él declinó varias invitaciones que le hicimos en vida, hasta que él mismo señaló una fecha: fue un 31 de marzo de no recuerdo qué año, en que no fue posible organizarlo porque era el último día de actividades del gobernador del estado, del presidente municipal y del rector general de la UdeG. Después se presentó su enfermedad terminal”.

¿Cuál es su visión personal de la trascendencia de Octavio Paz?

“Fue un inmenso poeta y un ensayista de genio. Siempre tendrá un lugar trascendente en la historia de nuestras letras. Yo lo admiraré toda la vida, pese a las pequeñas diferencias ideológicas que puedan existir entre Octavio y la supuesta ‘izquierda’ mexicana”.