CRÓNICA | POR LUCERO REYES

“Ahora tengo fe en Dios en que pueda volver a caminar”

En otro tiempo buscó la puerta fácil, sin éxito; hoy vende dulces para comer y pagar sus rehabilitaciones.

Se le encuentra en el Centro Histórico del puerto jaibo.
Se le encuentra en el Centro Histórico del puerto jaibo. (Yazmín Sánchez)

Tampico

La señora Gloria Cervantes Guerrero es testigo que las segundas oportunidades existen; y es que hace tres años, al sufrir una crisis por perder su trabajo y estar bajo tratamiento psiquiátrico, decidió escapar por la puerta fácil y aventarse del puente Tampico, situación que no le quitó la vida, pero sí la dejó postrada en una silla de ruadas.

Ahora comenta que Dios le ha dado una segunda oportunidad de vivir, y a pesar que hoy es más difícil por estar incapacitada, sobrevive de la venta de dulces que comercializa en la Plaza de Armas, la Plaza de la Libertad y la zona peatonal de la calle Salvador Díaz Mirón, en el Centro Histórico.

"Sobreviví y ahora estoy mejor, porque a pesar de que con la caída se me fracturaron las dos piernas, me han sometido a operaciones y estoy recibiendo terapia.

"Ahora tengo fe en Dios en que puedo volver a caminar, a lo mejor no como antes, para eso tengo que trabajar y sacar para los medicamentos", expresa con voz entre quebrada y emocionada.

Ella sobre su silla de ruedas y cargando una caja de madera sobre sus piernas, que es donde lleva los dulces, refiere que lo que saca al día lo utiliza para comer y ahorrar para su tratamiento, ya que para cubrir la renta de su cuarto que se localiza en la colonia Cascajal la apoya un grupo de la Iglesia a la que acude, a manera de subsidio.

Cervantes Guerrero, dice, que a pesar de saber que debe guardar reposo por indicación del médico especialista, ella tiene que salir a trabajar, ya que vive sola y es menester sacar el dinero suficiente para cubrir la totalidad de sus gastos; porque de ahí mismo obtiene para pagar su seguro facultativo y tiene que reunir el dinero anual para hacer la erogación correspondiente.

Al recordar la experiencia que pasó hace tres años, de repente rueda una lágrima por su mejilla y reconoce que estuvo mal esa decisión; por ello ahora sabe que le tiene echar el doble de ganas, para no desperdiciar esta oportunidad de vida que nuevamente se le otorga.

Y es que aunque está totalmente consciente de lo hizo, indica que ha buscado ayuda incluso del mismo Desarrollo Integral de la Familia, entidad gubernamental que en un momento le otorgó apoyo para asistir con un psicólogo; pero al señalar que a veces tiene con que moverse y a veces no, perdió la cita, situación por la que ahora el DIF ya no quiere ayudarla.

"Cuando tenía la cita, no pude asistir porque no tenía dinero para ir y la perdí; después fui para hablar y me dijeron que ya no podían ayudarme.

"La verdad es que trasladarme en carro de ruta es muy difícil y por eso tengo que pagar taxi, pero a veces no tengo ni para comer".

Cervantes Guerrero agrega que lo que único que busca es trabajar, por ello pide ayuda, ya que a pesar de que hay días en que le va bien, en otros se ha topado con personas que no le permiten entrar a los establecimientos del centro de Tampico para ofrecer sus productos.