“Yo fui el más feliz de los seminaristas...”

Gerardo Zatarain García, sacerdote desde 1981, habló de su historia en la vida de fe, donde comenzó a los 6.5 años, siendo monaguillo, teniendo como ejemplo a seguir a su párroco, el padre Castillo.
Gerardo Zatarain García, sacerdote de Torreón.
Gerardo Zatarain García, sacerdote de Torreón. (Especial)

Torreón, Coahuila

El sacerdote Gerardo Zatarain García nació en 1952 y se ordenó en 1981, ingresó desde los diez años al seminario.

Fue el padre Castillo, su párroco inspirador, quien oriundo de Lagos de Moreno, Jalisco, recomienda al niño para una escuela apostólica. Quinto y sexto grado ya los había pasado fuera de su casa.

"Mi adolescencia y juventud fueron maravillosas ahí desde que comencé a los 10 años en el ambiente sacerdotal".

Regresó a Torreón para comenzar el seminario menor y comenzó su enseñanza secundaria, posteriormente la preparatoria.

Se dice el más feliz de los estudiantes entonces y ahora, por dedicarse a lo que se dedica, considerando que es un privilegio de pocos y cree que deben de intensificarse los trabajos entre la comunidad juvenil, acercarlos a la iglesia.

¿Cómo se da su acercamiento a la iglesia?

"Mi acercamiento se dio por el buen ejemplo del padre Castillo. Fui su monaguillo desde los seis años y medio y como muchos, veía en el padre Castillo mi ejemplo a seguir".

"¡Quiero ser como ese señor!, decía. Y pues ahí comencé, a los diez años. A veces me dicen, usted por qué fue padre, les respondo en tono de broma que por menso, estaba re chiquillo".

"A esa edad después de muchos años me retiré del seminario por que estaba muy a gusto, sí de verdad, quería ver qué onda, y si quise poner a prueba mi vocación y me avente un año de "loquillo", pues trabajé en la obra como ayudante, me puse a trabajar con los campesinos en la Conasupo... quise medio despabilarme pero no, Dios me tenía para estas cosas".

Aseguró que su estancia en el seminario menor fueron años muy bonitos

"Estaba totalmente aislado, sí rodeado de huertos de sandía, de alfalfa, era muy bonito el ambiente, nosotros mismos teníamos árboles de toronjas, de mandarinas".

"¿Cambios? Muchos. A mí me toco vivir muchos cambios en la formación. Fuimos de hecho los grupos experimentales pues no estuvimos internos del todo".

"Acudíamos a dormir en nuestras casas, íbamos a la escuela y volvíamos por la tarde íbamos otro rato y nos íbamos a dormir pero solo de la casa a la escuela, en otro tiempo solo nos dejaban salir una vez al mes al exterior".

Entregan el reconocimiento de licenciaturas de Teología y Filosofía ¿qué representa eso?

"La verdad, la verdad... ni me interesa mucho. No es importante el titulo ahora, en nuestro tiempo era más formal, ahorita están poco diluidos, lo veo en los muchachos jóvenes".

"Por ejemplo, nosotros teníamos muy enseñanzas muy sólidas desde la primaria, secundaria y preparatoria. A mis diez años hacia los exámenes orales en presencia de sacerdotes".

"Una quemada muy suave, me ensañaron mucho, por eso ahorita en las licenciaturas da lo mismo para mí. No estoy peleado con los títulos pero no me interesan, son totalmente irrelevantes".

¡Sin embargo, es una oportunidad para los laicos incluso!

"Para la gente que no va al sacerdocio hacer esta carrera pues, ¡qué bueno!"

"Considero que sería mejor que se tuviera más vocaciones en el sacerdocio pues estamos charros en el tema".

Están egresando dos al año. ¿Qué va a pasar si se continúa con ese número de egresados?

"En la vida sacerdotal en esta vocación, siempre hay altibajos, a final de cuentas las cosas de Dios no son multitudinarias, Dios hará sus obras no se cómo".

Con respecto a la misa que se celebrará, comentó con su característico buen humor y su afición por el equipo del Santos Laguna, que ojalá la gente acuda al TSM para la misa de acción de gracias por los 50 años de ordenación sacerdotal del Obispo de Torreón José Guadalupe Galván Galindo.

"Así como a mí me entusiasmó un sacerdote, nos toca entusiasmar a otros para que sigan este caminito".

"Que vayan también a dar gracias a Dios por que ganó el Santos, aprovechando ya que "nomás" le pedimos a Dios que seamos campeones pero no vamos a darle gracias... ¡méndigos!".

Finalmente reflexionó: "Yo fui el más feliz de los seminaristas... por eso me salí un año ¡iba a ser cura por inercia!"

"En serio ha sido muy bonito todo. Yo mil veces que cualquier otra carrera prefiero esta, estamos en un sitio privilegiado, cuando llega la gente con nosotros que ya pasó por psicólogos y psiquiatras, llegan con el corazón en la mano y les podemos ayudar... ¡Vale la pena!".