"No existen enfermedades, sino enfermos"

"El VIH no es mortal, es más bien una enfermedad crónica, con la cual se puede vivir si se trata con atingencia", son palabras del Dr. Moscoso, quien lo padece y habla acerca de su vida.
Buscarán reducir índice de contagio en hombres y población LGBT.
El Dr. Moscoso siempre ha luchado por los pacientes que sufren de VIH. (Manuel Guadarrama)

Torreón, Coahuila

Como médico de estudios y de rodajes cinematográficos, Gerardo Moscoso Caamaño, se enfrentó a la enfermedad por primera vez en la época de los ochenta.

Realizaba una apendicectomía a un actor norteamericano con VIH, en Veracruz, cuando una mala maniobra de la enfermera de la clínica rural que lo asistía, derivó en una cortadura en su dedo índice.

Se contagió en una época en la que existía una mayor discriminación hacia los enfermos incluso de sus círculos más cercanos: la familia.

Esto ha sido toda una lucha, -dice-, yo soy uno de los sobrevivientes pues en los 80 no había nada de medicamentos ni suficiente información, todo era clandestino y la mortalidad era prácticamente en un 100 por ciento.

"No existen enfermedades sino enfermos. Cada paciente enfrenta la enfermedad que le toca de distinta manera de acuerdo a sus hábitos socioculturales y código genético, condición física, cada paciente es distinto".

Nadie decía lo que tenía cuando empezó a llegar el VIH a México. 

Antes del terremoto del 85 comenzaron a llegar las noticias provenientes de los Estados Unidos sobre la enfermedad.

Por la cantidad de muertes que había ya lo que consideraban una epidemia y se comenzó a asociar con la homosexualidad, drogadictos y latinos.

Incluso entonces se llegó a manejar que era una enfermedad de laboratorio para terminar con estos grupos que les causaban problemas

Asegura que como médico le visitaban compañeros, artistas, escenógrafos iluminadores como pacientes del VIH, ellos formaban parte del grupo más sexualmente liberal y por ende, se comenzó a presentar entre ellos el virus, por ello desarrolló una campaña preventiva junto con Damián Alcazar, esto antes de que se le presentara con el virus.

"En mi caso tenía una buena condición física, no fumaba, no me drogaba pues por mi profesión tenía que estar las 24 horas del día disponible para cualquier emergencia".

"Tenía un prestigio que cuidar y eso me ayudó a que la enfermedad se me desarrollara diez años después de que se me detectó el virus", señala.

En ese entonces, los exámenes para la detección del VIH se hacían en Puebla, no en México, solo hacían la prueba de Elisa y para el confirmatorio, se tenían que enviar a los Estados Unidos.

"Yo desde que me aplicaron la prueba de Elisa, comencé a actuar como infectado y tomando las debidas precauciones con mi pareja y por supuesto con mi profesión".

"En esa época no se podía decir nada pues la gente no quería a los infectados ni en su casa, la familia los corría".

"Hubo actores jóvenes, fue un semillero cabrón el medio artístico para la enfermedad y de sus trabajos los corrían argumentando prevención".

"Murieron actores muy famosos que decían públicamente sus amigos o familiares que eran muerte por cáncer o por alguna otra enfermedad".

"Había discriminación que no se ha logrado erradicar en lo que se refiere al VIH y era como la Lepra en tiempos de Cristo. Fue una época de terror".

Otra de las cosas -comparte-, que me ayudó es la oración, yo soy budista y eso me ha ayudado a prolongar mi vida con calidad como lo ha sido hasta el momento, en un principio rezaba por los médicos investigadores que estaban buscando alguna cura para la enfermedad o para prolongar la vida de los enfermos de VIH, también pedía por que fuera yo el que le cerrara los ojos a mi madre y no ella a mi.

"Venían a mí amigos con el virus, quienes murieron en mis brazos muchos y yo lo que pensaba era: No quiero llegar a esto, terminaban pesando 30 kilos, con llagas".

Volver a Galicia era la tercera de las cosas por las que pedía y trabajar con Ludwik Margules, uno de los directores teatrales más brillantes, estas cuatro cosas que he pedido se me han concedido. 

Tuve meningitis y tuberculosis, además de herpes y hongos por VIH además de neuropatías periféricas ¡todo!. Y de todo ello salí. Entonces, entendí que todo el ser humano tendrá seguro, solo la muerte.

Narra que como asegurado del IMSS, en un momento tuvo que confrontar a las autoridades médicas de la clínica 16 que se mostraban insensibles hacia los pacientes y señala que en una ocasión, les dijeron que no existía el medicamento -una vez que aparecieron los retrovirales-, y la ausencia del mismo en el cuerpo era fatal.

"A una mujer y su hija al igual que a mi, nos dijeron simplemente no había medicamentos. Me dijo una persona del área de dirección deliberadamente que no era su problema el hecho de que la ausencia de mismo nos afectara la condición física".

"Lo que hice fue acudir a la farmacia que se encuentra enfrente me saqué sangre y la llevé para amenazarlos de que si no nos daban el medicamento, iba a utilizarla en contra de ellos. Entonces en menos de diez minutos lo consiguieron y nos lo dieron", recuerda.

Concluye que el VIH se le tiene que ver ahora, después de muchos años de que se le descubriera, como una enfermedad crónica que no significa muerte, claro si se es disciplinado, pero sin subestimar que es una enfermedad a la que hasta el momento no se ha logrado encontrarle una cura.

La gente cree que no la va a contraer, han muerto millones de personas de VIH y se sigue sin entender que la prevención es la clave.