CRÓNICA | POR GERMÁN MORENO (@GGERMANM)

¡A comer se ha dicho!

En el festival se contó con gran variedad gastronómica para deleitar el apetito de los asistentes; además de las bebidas calientes para aliviar el frío de las mañanas en la espera de que el espectáculo en el cielo comience.

La comida varía entre antojitos mexicanos, huaraches gigantes, tortas, etc.
La comida varía entre antojitos mexicanos, huaraches gigantes, tortas, etc. (Arturo Andrade )

León, GTO.

“Pásele, sí hay ¿cuántos tamales le pongo güero?”, preguntó un señor a un turista norteamericano mientras destapaba una olla.

“Hay tamales de rojo, verde o azuquítar, o ¿quiere mejor un atolito para este frío?”, añadió.

El turista norteamericano tomó un vaso de atole y probó un poco de la bebida, rápidamente hizo un gesto y dijo a sus acompañantes en medio de risas: “It’s too hot, it’s too hot” (está caliente). 

Mientras los globos brindaron un espectáculo en el cielo de León, muchos visitantes optaron por consumir alimentos de los comerciantes establecidos en el Parque Metropolitano.

En la mañana, mientras los pilotos y sus acompañantes preparan los globos para ascender, los visitantes prefieren combatir el frío matutino con un vaso de champurrado o canela caliente.

Y es que a partir de las 6:00 de la mañana se puede observar en la zona de despegue varios carritos con vaporeras que contienen tamales y atole.

En el transcurso de la mañana, los visitantes del Festival del Globo cambian los alimentos ligeros y rápidos por otros más elaborados, por lo que acuden al área de restaurantes ubicada al norte del parque.

Los restaurantes ofrecen antojitos mexicanos como gorditas, quesadillas y huaraches gigantes, acompañados de carne asada, al pastor, tacos, tortas,  y flautas.

“Hay de chicharrón, trompo, deshebrada o mixto”, decía una mujer a un grupo de jóvenes, quienes ordenaron uno de los ya mencionados platillos gigantes.

Luego de casi 10 minutos, la misma mujer regresó con varios huaraches de casi 30 centímetros, acompañados de papas, verdura, y carne, ante las risas de asombro de los jóvenes que se dispusieron a comer tan tradicional platillo mexicano.

Los precios de estos platillos varía desde los 30 hasta los 100 pesos.

Si los visitantes lo prefieren, también pueden comprar churros rellenos de cajeta o chocolate y acompañarlos de una ‘canela’, bebida preparada con agua, miel o azúcar y una ramita de canela, que al igual que el atole, es un remedio para las temperaturas bajas en el parque y para apreciar el espectáculo aéreo del FIG.