Ganan poblanas 20% menos que hombres en mismo cargo

En bancos y en gobierno hay categorías “A”, “B” y “C” para un mismo puesto, sin embargo, los salarios son diferentes y son las mujeres las que reciben una menor remuneración

Puebla

Las mujeres poblanas ganan un salario, en promedio, 20 por ciento menor al que recibirían los hombres por hacer el mismo trabajo, situación que refleja las condiciones de inequidad de género.

Así lo expresó la académica del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM) campus Puebla, Mariana Revilla Ramírez, quien resaltó que en las empresas, no están claras las razones de las diferencias salariales.

Señaló que en bancos y hasta en espacios de gobierno, hay categorías "A", "B" y "C" para un mismo puesto, sin embargo, los salarios son diferentes y son las mujeres las que reciben una menor remuneración.

Resaltó que la inequidad se puede apreciar en las propias instituciones de educación superior donde las rectorías de las instituciones más importantes están encabezadas por un varón.

Por su parte, María del Carmen García Aguilar, coordinadora del Centro de Estudios de Género de la facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Puebla (UAP), comentó que se mantiene una deuda con el género femenino ya que a nivel nacional Puebla ocupa el sexto lugar en feminicidios, aunque en violencia en general la entidad federativa se encuentra en la media nacional.

"Esta situación de violencia se recrudece porque las instituciones no tienen personal capacitado, pero sí los protocolos de atención. Aunado a ello, las mujeres no identifican los signos de violencia y por ende no la enfrentan ni la denuncian", destacó.

Por su parte, la directora del Centro de Innovación y Competitividad Empresarial (CICE) de la UAP, Mónica Doger, llamó a todos los sectores a lograr condiciones de equidad en puestos laborales y en salarios para hombres y mujeres.

"Hay fondos y programas que impulsan las autoridades de gobierno y organizaciones civiles para el desarrollo de proyectos productivos. No estamos solas, hay instituciones que nos pueden apoyar. Hay mujeres que se pueden integrar a nuestros proyectos y nuestras causas. Hay muchas maneras de iniciar nuestros sueños y el primer paso está en cada una de nosotras", destacó la directora del CICE.

Patricia Galeana, del negocio familiar a expansión nacional

Que una mujer destaque en el ámbito de los negocios no implica que tenga que dejar a un lado a la familia o desatender sus responsabilidades como madre, esposa o hija. El  éxito se puede lograr si se cree en uno mismo, comparte Patricia Galeana Basbush, directora  general de Tacos Tony.

La propietaria de uno de los negocios más reconocidos no sólo en Puebla sino en otros estados y el extranjero, considera que a pesar de las barreras, las mujeres siempre buscan superarse.

“Las mujeres trabajamos para sacar adelante a  la familia. Todas sabemos hacer algo para  vivir y darle una mejor vida a nuestros hijos. Las mujeres no podemos tener  flojera, hay que trabajar, ver por  los  hijos, hay que atreverse. Las mujeres son  chambeadoras y responsables, están  atentas en su trabajo”.

Fue Zayas Galeana, abuelo de Patricia y proveniente de Iraq, quien trajo a tierras mexicanas, particularmente a Puebla, la preparación del taco árabe y decidió compartirla a su familia.

Tras la muerte de sus padres y dos hermanos, Patricia se hizo cargo del negocio familiar que hoy está a punto de cumplir 70 años con 16 sucursales bajo el formato de franquicias distribuidas en Xalapa, Veracruz; Huajuapan de León, Oaxaca; Estado de México, así como  Zacatelco, Tlaxcala; Teziutlán, Cuautlancingo y en la ciudad de Puebla.

Sólo en la casa matriz ubicada en la 3 Poniente 149, en el Centro Histórico, Patricia  emplea a más de 25 personas, la mayoría hombres. “Hay que tener disponibilidad de hacer las cosas, aquí los  muchachos que llegan hacen de todo, cortan la carne, sirven mesas, si alguien viene a pedir trabajo solo para servir mesas no, yo les enseño muchas cosas y también hago que procuren a sus familias”.

De 1942 a la fecha, el  negocio de la familia Galeana se convirtió en un referente del taco árabe con la receta tradicional, carne jugosa envuelta en una tortilla de harina bañada en salsa roja. Cuidar la  calidad de los insumos, la higiene, ofrece un buen  servicio y como propietario estar siempre involucrado en el negocio, son factores  que influyen para lograr el reconocimiento de los clientes e incluso de la competencia, añade Patricia.

“Mi padre  Jorge Galeana  trabajó mucho  en  este negocio, mi madre devota de San Antonio de Padua, lo ayudó mucho y trabajó muy fuerte, eso fue un ejemplo para mí. Mi hermano Antonio consolidó el negocio. Cuando muere Tony, el mundo se me vino encima porque él tomaba decisiones y yo sólo lo apoyaba, pero retomé lo que un día me dijeron mis padres y mi hermano, siempre hay que estar en el renglón, nunca salirse y sobre eso he trabajado, ofrecer buena calidad, buen trato a los empleados”.

Llevar la responsabilidad de un negocio con años de tradición no es fácil, comparte Patricia, quien es madre de cuatro hijas y cuya jornada laboral inicia cerca de las 6 de la mañana, pues ella misma condimenta la carne y supervisa la elaboración  de los insumos que se sirven en la casa matriz de la marca.

“A la mujer aún se le enseña que no debe descansar”

Son 5:30 de la mañana cuando el despertador suena. Rosario Ramírez Rosas, con la pesadez del diario vivir, se levanta para realizar las labores domésticas que son, según ella, las obligaciones de toda mujer.

Rosario pertenece a una familia de origen poblano que se ha dedicado a la industria ladrillera. Desde los 6 años de edad conoció el significado del trabajo arduo y desde ese momento le enseñaron que “una mujer nunca descansa.”

El reloj ya marca las 6 de la mañana, los niños acaban de levantarse y seguramente tienen hambre. Mientras Rosario prepara el desayuno, ciñe sus ropas y se toma un café. Cuando todos terminan lava los trastes y sale de casa para trabajar.

La definición que tiene de mujer fue forjada por una vida difícil, llena de trabajo, de responsabilidades y de sueños que no pudo realizar por su condición de género.

“Las mujeres son trabajadoras, y las buenas sacan adelante a su casa y cumplen con sus obligaciones, es una labor pesada para mí como ladrillera, pero estoy contenta con lo que hago”, asegura.

Ha pasado el tiempo. Ya son las 7 de la mañana, Rosario comienza con su otro trabajo, el primero es cumplir con su familia, el segundo lograr un millar de ladrillos diarios que son elaborados artesanalmente, según la tradición de la familiar.

Rosario sale de casa y comienza su labor, humedece la arcilla para hacerla moldeable. Sus manos, son el resultado de más de 35 años trabajando, están agrietadas y gruesas, oscurecidas por los rayos del sol que diariamente hacen que su piel parezca más morena de lo en realidad que es.

Cuando termina de colocar la arcilla en los contenedores ya es medio día, tiene que limpiar su cuerpo lleno de polvo y residuos para poder preparar la comida y realizar sus labores domésticas.

“Lavo trastes, barro, trapeo y hago la comida, cuando llegan mis hijos de la escuela les doy de comer a ellos y a mi marido si está en la casa, también aprovecho para lavar la ropa. Todo a la vez.”

EL SEGUNDO ASALTO

Cuando llega la tarde, Rosario sale de nuevo de su hogar. Ahora va a limpiar el ladrillo y lo levanta. Un millar de ellos, lo que le representa una ganancia de 150 pesos al día.

Antes del proceso se prepara mentalmente para lo que viene, en las próximas tres horas pondrá a prueba su resistencia y determinación. Rosario se acerca a la tierra y se quita el calzado, mientras las mujeres que le ayudan toman las cubetas con agua. Ella levanta sus ropas y se mete en una mezcla espesa a la vista y suave al tacto, en su interior existen rocas, vidrios y clavos en ocasiones, no sería la primera vez que sufre un accidente al pisar la arcilla.

Con los pies descalzos, pisa y vuelve a pisar, en ocasiones se sostiene para no resbalar, tiene que ir adelantando el día de mañana; mientras ella pisa otras palean y cuando el cuerpo reclama descanso cambia de posición. Cuando ha terminado, el reloj ya marca las 8 de la noche y tiene que ir a dar de cenar.

“Ya ando terminando, si bien me va, como a las 11 de la noche (…) Ser mujer es un trabajo de todo el día y todos los días, sólo si tuviera mucho dinero me daría la oportunidad de descansar, desgraciadamente las situación es otra, así es esto, sobre todo cuando uno tienes hijos.”

La producción de un hombre que se dedica a elaborar ladrillos es la misma que realiza día con día Rosario, aunque por su edad ya no cumple con las labores de carga, pues es lo único que ha dejado de hacer.

TERCER Y ÚLTIMO ASALTO

Aunque sólo tuvo la oportunidad de estudiar hasta el tercer año de primaria, Rosario sabe que los derechos para las mujeres en México están en decadencia.

“En México los derechos los tiene más el hombre que la mujer, una tiene muchas veces que callarse, que sufrir por el machismo, por el trato que se nos da en el trabajo. Por ser mujer.”

En ocasiones Rosario, cuenta, ha pensado en organizar a las mujeres para solicitar la ayuda del gobierno, pero no sabe cómo hacerlo. Las condiciones de trabajo son precarias y los pagos parecieran una burla en comparación con los sueldos millonarios de diputados y servidores públicos que “se encargan de su bienestar.”

“Toda mujer en alguna etapa de su vida, ya sea en la infancia, adolescencia o siendo ya señoras y madres ha tenido que aguantar algo. Mi madre y mis hermanos sufrimos abusos por parte de mi papá, nos pegaba, nos corría, él tenía problemas con el alcoholismo, fue una etapa difícil para mí, sobre todo cuando a mi madre murió.”

Lo más difícil para mí, narra Rosario, fue dejar la escuela porque hace falta el estudio. Me gustaría aprender más, leer bien, escribir o por lo menos que no se me complicarán tanto las cuentas de los ladrillos.

Asegura que quisiera salir a conocer otras partes, e incluso –dice- “pensé en irme a los Estados Unidos, siempre creí de pequeña que allá iba a estar mejor, que ganaría más dinero, no sé, tendría una casa mejor, le daría más a mis hijos, pero es algo que no se podrá.”

Aunque una vez más son las 10 de la noche y no se ha sentado en todo el día, ella se siente contenta, satisfecha de ver a su familia juntos para la cena. Una sonrisa se dibuja en su rostro, pues ve en sus hijos los sueños que ella no cumplió y la vida que no tuvo.

Sus hijos Isabel y Fausto estudian música y están por terminar la universidad, Citlali, la más pequeña, está en la secundaria.

“Nos esforzamos mucho para que sigan estudiando, y no descansaré hasta que todos hayan encontrado su rumbo, hasta que Dios me de licencia los apoyaré.”

“Mi momento más feliz es estar con ellos, es lo que más me da satisfacción, mis hijos y mi trabajo. Me siento muy feliz porque han tenido una vida mejor, me siento contenta de que ellos tengan lo que yo no tuve, me satisface que mis hijos tengan la oportunidad de terminar una carrera y ser alguien en la vida.”

“Listas para ser presidentas de la República o gobernadoras”

Para la diputada Patricia Leal Islas, las mujeres se encuentran listas para ocupar la gubernatura de Puebla, e incluso la Presidencia de la República, ya que consideró que cuentan con disciplina y tenacidad para un cargo de este tipo.

A días de que se conmemore el Día Internacional de la Mujer, el próximo 8 de marzo, la panista aseguró que cada vez son más las mujeres que ocupan cargos importantes dentro de la política, e indicó que esto ha sido gracias a que dicho sector ha mostrado su capacidad en ello.

Reconoció que aunque se tengan representación en el Senado de la República, en la Cámara de Diputados, en el Congreso local, en las presidencias municipales y regidurías, las mujeres no rebasan el 30 por ciento en dichos cargos.

Es por ello que aseguró que desde su trinchera en la Comisión de Equidad y Género, en coordinación con todas sus compañeras diputadas, buscará abrir las brechas para que más mujeres se animen a participar en el sector político.

En entrevista, Leal Islas recordó que la diputada del tricolor Silvia Tanús Osorio presentará una iniciativa para capacitar políticamente a las mujeres en el estado y así alcanzar la paridad política.

Detalló que se tiene como objetivo utilizar el 2 por ciento del presupuesto estatal para capacitar a las mujeres en el sector político, y así alcanzar lo dispuesto por el presidente Enrique Peña Nieto, que se tenga el 50 por ciento de posiciones para mujeres y el 50 por ciento para hombres.

Finalmente, la blanquiazul exhortó a la sociedad en general darle a la mujer el lugar que se merece y que no sólo sea reconocida el 8 de marzo, pues dijo la fémina realiza más de una ocupación en cada ámbito.