Día de las madres sólo viene a 'echarle limón a la herida'

Rosa Alvina Zapata Contreras no tiene nada que festejar, su hijo Carlos Gerardo, desapareció de manera forzada junto con un amigo hace seis años y medio.
"Es desgastante, es triste, es doloroso, pero ahí estamos y no nos vamos a vencer"
"Es desgastante, es triste, es doloroso, pero ahí estamos y no nos vamos a vencer" (Lilia Ovalle )

Torreón, Coahuila

Rosa Alvina Zapata Contreras es madre de Carlos Gerardo García Zapata, joven que hace seis años y medio desapareció de manera forzada junto con un amigo en Torreón.

Desesperada y con la intención de iniciar una búsqueda por su cuenta, encontró lazos solidarios en las Fuerzas Unidas por Nuestros Desaparecidos en Coahuila (Fuundec), organización civil que se convirtió de inmediato en su familia.

Para ella los diez de mayo son días cargados de pena que, no obstante, amaina luchando por visibilizar el delito de desaparición forzada que se vive en México, así como la corrupción que prevalece en las instancias que procuran justicia y la indolencia con que actúan los gobiernos locales.

Yo estoy buscando a mi hijo desde 2008. Él desapareció el 31 de octubre.

¿En qué circunstancia desapareció?

Fue un amigo a casa de él, porque está casado y vive aparte, con su familia. Va y lo invita a tomarse una cerveza y de ahí ya no supimos nada de ninguno de los dos, ni del amigo ni de mi hijo. No tuvimos una llamada ni nada.

¿A qué hora se encontraron los muchachos?

"Es una angustia muy grande. No hay una noche que yo no piense ¿en dónde está mi hijo?, ¿qué está haciendo?, ¿está?, ¿cómo está?"

Como a las diez de la noche.

¿Hubo algún antecedente violento?

No. Sólo hubo un comentario de otro vecino, porque el chico que fue por mi hijo era vecino, amigos de infancia, nomás que mi hijo estaba en su casa con su familia. El otro vecinito hizo el comentario de que los vio en el bar Malvillas y fue todo. No se supo más nada.

Sobre Carlos Gerardo y su amigo jamás se solicitó un rescate, ni hubo una llamada telefónica que alertara sobre su condición y paradero. Tenía al momento 35 años de edad y desde el 2008 lo sigue esperando su madre. También su esposa y sus hijos, hoy una jovencita de 17 años y un adolescente de 13 años.

¿Cómo ha pasado todo este tiempo, como mamá?

Es una angustia muy grande. No hay una noche que yo no piense ¿en dónde está mi hijo?, ¿qué está haciendo?, ¿está?, ¿cómo está? Y sí, no hay cumpleaños, no hay festejos, no hay navidad, no hay año nuevo, mucho menos días de las madres porque imagínate, no saber nada de un hijo, estoy sin saber nada.

Rosa Alvina contiene el aliento por un momento. Luego con la voz fragmentada asegura que la situación se vuelve una pena y se vive en constante desesperación.

-Quisiera ser adivina para saber si come, viste, calza, ¿está? Principalmente saber dónde está. El refugio y el sentimiento de solidaridad los encontró al llegar a las Fuundec, asociación que conoció al leer la revista católica "La buena nueva", ahí se invitaba a participar en un bazar para financiar las actividades de la organización civil.

Me fortalecieron aquí, me han dado mucha fortaleza y yo siento el día que no vengo que me hace falta, siento que pierdo tiempo porque a lo mejor ya me tienen algo, pero más que todo es fortalecernos todas y ya nos vemos como una familia.

Doña Rosa apuntó que esto se vuelve fundamental porque pasan los años y no existe respuesta de las autoridades comisionadas en procurar justicia y mucho menos de los gobiernos locales.

En su caso incluso estableció, ya tuvo audiencia personal con el gobernador Rubén Moreira y eso no ha arrojado resultados sobre el paradero de su hijo. En suma, ninguna madre perteneciente a las Fuundec ha tenido respuesta sobre las desapariciones, de ahí la exigencia de que les presenten con vida a sus hijos.

"Le pido a mi hijo que resista, que no ceda, que estamos con él y con todos ellos, que los estamos buscando y que no descansaremos hasta encontrarlos"

¿Qué le pediría a las autoridades, con independencia de que aparezcan sus hijos?

Pues que se pongan en nuestros zapatos porque ellos también tienen hijos. El problema no es nuestro, es de todos pero vamos solos en el camino. Con la marcha queremos visibilizarnos, que nos vean, que se sensibilicen con nuestros casos tan tristes, por eso vamos a México el 10 de mayo.

Doña Rosa refirió que se integró a Fuundec en 2011 debido a que al intentar buscar respuestas en la Procuraduría General de Justicia del Estado fue intimidada por los funcionarios.

-Sí, me atemorizaron, me dijeron que no hiciera más nada porque tengo más hijos, les podría pasar lo mismo. Intentaban impedir que buscara una respuesta. Yo en medio de mi desesperación decía 'No estoy haciendo nada porque ellos me están asustando'. Le pedí a dios ayuda, le pedí una luz y encontré en La Buena Nueva la respuesta de Fuundec y los desaparecidos y ya no me moví de aquí.

La madre sigue pidiendo respuestas y para ello viaja con sus compañeras con regularidad a Saltillo para la revisión de casos que, sin embargo aseguró, no avanzan en cuanto a las investigaciones a pesar de que ellas proporcionan información actualizada.

Doña Rosa, la pregunta es necia pero queremos aprovechar la coyuntura del 10 mayo para darles foro. ¿Cómo se pasa un diez de mayo?

Es como ponerle limón a la herida. Es desgastante, es triste, es doloroso, pero ahí estamos y no nos vamos a vencer, vamos a seguir marcha tras marcha. Con mucha tristeza esta es la cuarta marcha que hacemos. Nosotros no tenemos fiesta en casa, hacemos movimiento social.

A pesar de su tristeza Rosa Alvina concluyó enviándole un mensaje a su hijo Carlos Gerardo: -Le pido a mi hijo que resista, que no ceda, que estamos con él y con todos ellos, que los estamos buscando y que no descansaremos hasta encontrarlos.