Fuundec: cinco años de lucha por visibilizar la desaparición

Aseguran que los casos de desapariciones forzadas no prosperan porque el gobierno coahuilense no admite que estos fueron perpetrados por integrantes del crimen organizado.
Doña Carmen y don Óscar no han parado de buscar a su hijo Jesús Daniel.
Doña Carmen y don Óscar no han parado de buscar a su hijo Jesús Daniel. (Lilia Ovalle)

Torreón, Coahuila

Desde la noche del 02 de mayo de 2010 doña Carmen y don Óscar no han parado de buscar a su hijo Jesús Daniel, quien entonces tenía 22 años de edad.

Ya pasaron poco más de cuatro años y aseguran que mientras no sepan qué pasó con él seguirán esperando que las autoridades lo ubiquen junto con la verdad sobre su desaparición forzada.

La pareja está sola. De sus demás hijos saben que están seguros fuera de México cuidando a su vez de sus críos.

Sentados en la pequeña estancia de su domicilio recuerdan que esta navidad se la pasaron incluso separados.

"Desde finales de 2010 este matrimonio ha pasado navidades y años nuevos esperando en casa que, quizá como regalo, se les informe dónde está Chuy".

Ella con sus hermanos y él con los suyos lo que podría considerarse un buen paso pues luego de que desapareció Jesús no sentían entusiasmo para compartir las reuniones.

"Carmen pasó esta navidad con su familia y yo con mis hermanos. Estamos solos y es el primer año que pasamos con la familia pero no en el núcleo familiar".

"Desde que desapareció mi hijo no teníamos ánimo de estar con nadie, así que nos la pasábamos esperando la llamada de los hijos y el poder platicar con los nietos".

"También saber algo de Chuy. Este es el primer año que la pasamos separados".

En días pasados la pareja acudió a la conmemoración de la creación de las Fuerzas Unidas por Nuestros Desaparecidos en Coahuila.

Fue el 19 de diciembre cuando se cumplieron los primeros cinco años de las Fuundec.

"A cinco años de Fuundec, sabemos que falta mucho por hacer para encontrar a los desaparecidos en Coahuila".

"Según esto, lo que opina el gobernador, Rubén Moreira, es que sí hay avances".

Sí nos dan atenciones para las investigaciones pero en lo que busca uno, que es que encuentren a nuestros desaparecidos, no hay nada concreto", dice don Óscar Flores.

"Rubén Moreira lleva tres años como gobernador y reporta mil 600 desaparecidos en Coahuila".

"El gobernador no sabe que un día para nosotros sin nuestros hijos es mucho tiempo y nos lleva a pensar que se tardará los otros tres años y no los va a encontrar".

"¿Qué falta para que aparezcan nuestros hijos? Que entienda el gobernador que los desapareció el crimen organizado".

La frustración de don Óscar se sustenta en los múltiples trámites burocráticos a los que ha sido sometido y que no redundan en una investigación que permita encontrar a su hijo.

A ello se suma la carencia económica. En la mesita de la estancia los recibos y facturas se acumulan junto al teléfono y la pareja para poder sobrevivir debe vender comida los fines de semana en su cochera.

"Los buscan en las averiguaciones de la procuraduría, entrevistando a los amigos de nuestros hijos y ellos no quieren dar datos por miedo".

"O llega gente de la procuraduría a las casas para preguntar si sabemos algo, si tenemos un dato. Esa es la manera en que investigan el paradero de nuestros hijos y esto lo único que nos deja ver es la corrupción que prevalece".

Acompañado por su esposa, Carmen García, don Óscar asegura que los casos de desapariciones forzadas no prosperan porque el gobierno coahuilense no admite que estos crímenes fueron perpetrados por integrantes del crimen organizado.

"En los casos de Fuundec el gobernador se sienta para revisar el expediente con cada uno de nosotros, a mí ya me tocó".

"La primera pregunta que me hizo fue mi nombre, luego el de mi hijo y a qué me dedicaba, si trabajaba. Yo le dije que no tengo trabajo y me preguntó cómo vivía. Le respondí que de milagro porque no tengo trabajo fijo".

A sus sesenta años y después de perder dos trabajos fijos en los Estados Unidos, este hombre piensa improbable que le concedan uno en México y además sabe que eso lo imposibilitaría para continuar la búsqueda.

"A nosotros la desaparición de Chuy nos modificó toda la vida, no es que me haga el sufrido pero yo quiero enterarme de lo que pasa en la organización de Fuundec y si hay avances en las investigaciones de la Procuraduría del Estado", establece.

Debido a que el gobernador ya revisó los casos de personas laguneras desaparecidas, ahora las familias esperan que emita un dictamen sobre las investigaciones o al menos, un análisis simple sobre lo que le han confiado.

"El gobernador no ha dado un dictamen de las investigaciones pero ahora quiere, otra vez, retomar los diálogos".

De nueva cuenta la frustración se manifiesta. Don Óscar presenta el expediente que se ha integrado sobre su hijo durante más de cuatro años de búsqueda.

El documento se convirtió en un enorme dique de 15 ó 20 centímetros de espesor y que pesa poco más de 4 kilogramos.

"No hacen nada, eso es lo único que hacen. Hay compañeras que tienen expedientes más gordos y pesados que este", tercia doña Carmen con la angustia trasluciéndose en su rostro.

"Esto nos lleva a pensar que no quieren que se sepa la verdad, el cómo estuvieron involucradas las autoridades con el crimen organizado".

"Otra vez entrevistarse con las familias para oír otra vez. Ha de pensar que ya lleva tres años y que puede llevarse los otros tres haciendo lo mismo".

"Todo lo que nosotros investigamos se lo dimos a conocer a las autoridades y ni aún así hay resultados", sentencia don Óscar. 

De ahí la importancia al exigir en que se tengan resultados concretos. Fuundec Laguna integra a 20 familias y a ninguna se le ha dado una respuesta a pesar de que en la organización incluso hay mujeres con que tienen desaparecidos al esposo, al hijo y al yerno.

"Me queda claro que como organización debo caminar junto a los demás, por eso nos hemos sumado a las protestas nacionales para que se esclarezca el caso de Ayotzinapa, donde hay mucha gente involucrada, aparte de los delincuentes", comenta don Óscar.

Para esta pareja el caso Ayotzinapa es de un cariz bestial pues indican, se trata de muchachos humildes que intentaban manifestarse ante la desigualdad que tenían para continuar sus carreras de maestros.

"Eso le molestó a las autoridades municipales coludidas con el crimen. No se trata de un problema de corrupción porque ésta siempre ha existido en México, es la impunidad que no se castiga".

"Muchos políticos se enriquecen a costillas de los pobres, tienen un puesto público no para gobernar sino para enriquecerse", concluye don Óscar quien al cavilar en esos jóvenes, también piensa en Jesús Daniel.