Empoderan a las mujeres aprovechando energía solar

Fundación Diversa encontró un camino para crecer las posibilidades de desarrollo del género femenino estableciendo los huertos verticales, el uso de estufas solares y deshidratadores de cultivos.

Torreón, Coahuila

Desde 2009, Fundación Diversa Coahuila ha trabajado en el aprovechamiento de recursos naturales para atender problemáticas de mujeres.

Un proyecto emprendido en la Sierra de Jimulco confirmó que el trabajo doméstico sigue siendo una carga que resta tiempo a actividades de desarrollo fuera del hogar en muchas mujeres.

Decididas en abrir espacios de empoderamiento, Diana Arvizu Rivas y Luz Elena Martínez García, encontraron que el suministro y preparación de alimentos son tareas de las que difícilmente se puede desprender una mujer y que impiden que inicie un negocio, busque un empleo o se capacite en un oficio.

En la Sierra de Jimulco afirmaron que aún siendo exitosas fuera de casa y reconocidas en su comunidad, las mujeres enfrentan conflictos ya que se disminuye su tiempo para realizar labores del hogar.

En 2009 detectaron que incluso algunas de las usuarias de Diversa en Jimulco no conocían su propio entorno, por lo tanto desconocían los recursos naturales de los que disponen.

"Lo que menos puede delegar una mujer en el trabajo doméstico es la preparación de alimentos. Así nos han formado históricamente ", advierte Luz Elena Martínez.


USO DE LA ENERGIA SOLAR

Fue ahí donde Diversa descubrió que era necesario encontrar formas que disminuyeran las horas que se pasa en la cocina.

Iniciaron entonces un proyecto para difundir el uso de deshidratadores solares con los que es posible que frutas y verduras sean secadas al sol para luego usarlos en la preparación de alimentos. Reduciendo el tiempo destinado a la cocina.

Más aún, lograron que cultivando en huertos domésticos verticales y luego secando al sol tomate, guayaba, zanahoria, calabaza, cilantro, perejil, entre otros productos naturales, se creara una fuente alternativa de ingresos familiares al vender deshidratados.

De Jimulco también llegó Ana María Zúñiga Favela. Usuaria que pasó de integrante de la Fundación a especialista en cocina al sol y deshidratado de alimentos. En su ruta decidieron atender al cambio climático y aprovechar los rayos solares de La Laguna.

Pero se inconformaron con las ollas solares que devuelven a las mujeres a cocinar a ras de piso por el desgaste físico que representa.

Así que iniciaron con una búsqueda de estufas solares como las que se usan en Europa pero motivando el desarrollo de prototipos locales con un costo que las vuelva accesibles.

El camino no ha sido fácil. Hoy han firmado un convenio con la Universidad Tecnológica de Torreón, donde sus alumnos están ideando un prototipo que esperan ofrezca una solución más viable a la necesidad de cocinar aprovechando el sol.

Las ventajas de cocinar al sol son amplias. Se reduce el consumo de gas LP, los alimentos pueden pasar horas sin quemarse con lo cual la mujer puede salir de su hogar sin la presión de estar revisando sus platillos, la cantidad de grasa y saborizantes artificiales que se requiere es mínima ya que los alimentos se cuecen al vapor y son más saludables.


A COMPARTIR APRENDIZAJES

Arrancaron en 2014 el taller "Intereses Estratégicos de Género con Tecnología, Sustentabilidad y Sororidad para la Equidad".

Y no se trataba de sólo amas de casa. Trabajaron con mujeres cuyo común denominador era realizar por lo menos una actividad fuera de casa, adicional a los quehaceres domésticos, de tal forma que hermanaron a empleadas, microempresarias y emprendedoras en general.

Todas interesadas en aprovechar recursos tecnológicos, administrativos, legales, naturales y sociales a su alcance.

Quienes no tenían contacto con el Internet se capacitaron, mientras que las empleadas aprendieron de mujeres con gran experiencia en el autoempleo y se inspiró su vocación emprendedora.

Se sorprendieron con las actividades diarias con las que todas contribuyen a sus hogares al margen de ser solteras, casadas, divorciadas o vivir en unión libre.

Mientras establecían huertos verticales en los patios de sus casas, se familiarizaban con el uso de la estufa solar, probaban recetas cocinadas al sol sin saborizantes artificiales, de la misma manera que compartían consejos para tener éxito en el deshidratado de frutos y verduras.

La experiencia que concluyó en diciembre fue cobijada en las instalaciones del Centro de Justicia para las Mujeres, con recursos del Instituto Nacional de las Mujeres.

Esta última dependencia envío personal para supervisar la capacitación y se topó con laguneras que además de comentar lo aprendido, solicitaron más apoyo en proyectos que mitiguen el cambio climático y colaboren a solucionar las problemáticas generales de las mujeres.