Enamorado de La Laguna

Franciscus Dingler Van Vliet llegó a Torreón procedente de Holanda. Se le recuerda por su labor para construir el Puente Nazas.
María Luisa Dingler.
María Luisa Dingler. (Milenio Digital)

Torreón, Coahuila

Franciscus Dingler Van Vliet llegó a Torreón procedente de Holanda. Se le recuerda por su labor para construir el Puente Nazas.

Enamorada de la Comarca Lagunera porque así se lo inculcó su abuelo quien llegó de Holanda, María Luisa Dingler recuerda algunos pasajes de la vida de quien fuera uno de los emprendedores del Puente Nazas.

En 1907 llega Franciscus Dingler Van Vliet a esta región. Vivió hasta los 93 años, al igual que su hijo Franciscus Dingler Alba, padre de María Luisa Dingler.

Siendo prisionero de guerra y encargado de biblioteca en Holanda, leyó acerca de México y del gobierno de Porfirio Díaz, creyó en el futuro de esta nación por lo que en la primera oportunidad decidió venir a estas tierras.

Comenzó a trabajar en el Ferrocarril en donde conoce a una mujer canadiense con quien se casaría. En Torreón, lo contratarían para realizar investigaciones de crédito ante el auge algodonero.

María Luisa Dingler comenta que al llegar a Torreón en marzo de 1907, la primera impresión de su abuelo fue el ingresar a un desierto lleno de cantinas sin pavimentar.

Su esposa e hijo permanecían en Canadá, pero decide traerlos a La Laguna en donde nacen dos hijos más de este matrimonio. Franciscus Dingler fue también fundador junto a otras personas del Club Rotario de Torreón e impulsor de varias obras, como la pavimentación de las primeras calles.

Se le recuerda por su trabajo para lograr la creación del puente para automóviles que uniría a Torreón y Gómez Palacio, su tenacidad sobre este tema le valió que fuera conocido como "Pancho Puente".

Al llegar la Revolución, había enviudado y decide enviar a sus hijos a Canadá, pero en el tren donde viajaba conoce a quien le ofrece ser distribuidor de papel periódico en Torreón y acepta, por lo que retorna a La Laguna.

De su segundo matrimonio nacen 5 hijos varones a quienes inculcó su amor por Torreón. Su nieta, María Luisa Dingler se considera privilegiada al conocer los relatos familiares de cómo se relacionaban franceses, alemanes, palestinos, entre otras nacionalidades que dieron a Torreón una mezcla que cataloga como única.